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Contender contra el sistema es un absurdo insensato ¿o una locura que puede deconstruir?
Por Mario Alberto Carrera - Guatemala, 6 de junio de 2018
marioalbertocarrera @gmail.com

Mi filosofía de la libertad: entre más gregario seas vos, más cadenas y ataduras añadirás a tu trajinado cuerpo. Pero, entre menos aherrojado y más liberado, más abierto estarás al pensamiento libre, más te acercarás a acogerte a la sombra y a comer del fruto prohibido del Árbol de la Ciencia del Edén y más cercano estarás de ser un libre pensador para quien el genuino conocimiento no podrá ser nunca secuestrado por el sistema y por el poder manipulado por los siglos de los siglos, en el crisol maldito del oro.

¿No se escandaliza usted, lector ni dejará por ello de leerme si le enumero una larga lista de etiquetas que podría colgarme yo mismo y a mucha honra? Muy bien, pues ahí le van. Soy anarquista, agnóstico, escéptico, ateo, ermitaño cual Zaratustra, mi guía; solo y venerador del santo silencio –atado a la menor cantidad de compromisos y convencionalismos imitando a San Mujica- contra el “establishment” y, cómo no, contra el sistema y los paradigmas políticos hasta ahora conocidos, exceptuando los planteados en “La República” platónica, algo en la “Política” de Aristóteles –que es más bien una Ética- y con otras de las conocidas utopías cual las de Moro, de Marx o de Swift. Y obviamente de la mano con la contra utopía distópica “1984” de George Orwell.

Pero otros –además de lo que ya he dicho profesar- me añaden entre bromas y veras-: vos sos un excéntrico, un raro (¿como los de Darío?) un “queer” ¿asexual o insexual, pero erótico dionisíaco? Soy: rompe esquemas y modelos gastados y obscenos, quiebra ídolos con pies de barro en espera de que nuevos Dioses sean inventados porque ya llevamos 2000 años con el mismo, como dice Federico, que además pronunció la certera frase “Dios ha muerto”, en consonancia con lo que acabo de escribir.

Siguen en el Palacio Nacional de la Incultura guatemalteca –y acaso acaban de abandonar la madrileña Moncloa- los viejos y mismo ídolos con pies de barro que el modelo neoliberal (a la chapina en pepián) imponen en Europa o en Centroamérica. Allá más discretamente y aquí, de manea más bestial siguiendo siempre la línea animal de cuando asesinaron a Jaime Ruíz del Árbol, en la embajada Española, en aquel doloroso año de hienas de 1980.

Iconos malditos –con patas excrementicias, que ni siguiera de barro- cuya voz se expresa ¡desde luego que aquí en La Hora, no!, mediante los “mass-media” más “ínclitos” y recubiertos de posverdad, sobre todo –entre los escritos e impresos- el que presume de mayor circulación en el país, siempre a las órdenes del sistema de turno y, cuando no le dan la propaganda y la publicidad que mínimamente requiere y sin cotizaciones, entonces se vuelve anti sistema y ataca al gobierno que no lo financia a plenitud, como ocurre en 2018. ¿Y qué hace: ponerse a las órdenes de quien presume o está seguro será el siguiente Gobierno y Estado, para el 2020 que se avizora, ya, como, la consagración total del neoliberalismo al jocón, en cuya cabeza vemos las de los Gutiérrez, y los Bosch Gutiérrez, gavilán bicéfalo que terminará de privatizarlo todo.

La palabra ha sido comprada por el poder y puesta plenamente en Guatemala en la cárcel de la posverdad, que mañosamente el poder presenta como conocimiento: Sólo nos es dado conocer lo que debemos y podemos conocer en la mazmorra iridiscente del Edén de la Biblia.

Felicitaciones a Pedro Sánchez por tener los cojones de ser ateo y por haberse ¡negado!, -por primera vez en muchísimos años y en aras de la libertad de pensamiento- a jurar fidelidad -de su máximo cargo- con la mano sobre la Biblia y ante un Crucifijo.

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