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Diarios
Las perturbadoras y exageradas conclusiones de la Cámara Guatemalteca de Periodismo
Por Mario Alberto Carrera - Guatemala, 12 de diciembre de 2018
marioalbertocarrera @gmail.com

Diarios

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Recientemente, la CGP celebró el III Gran Foro Nacional “Elecciones 2019”, en el que -cinco de sus miembros- se dirigieron a un público simpatizante. Una síntesis (y conclusiones) de sus sesudos, discursos fue publicado en elPeriódico del 6.12.18, para que los mortales tuviéramos conocimiento de lo que fue tan trascendental encuentro nacional.

La Cámara -y los cuatro que más se hicieron notar en el simposio- están sumamente preocupados por el desenvolvimiento que las elecciones de 2019 arrojen, sobre todo en dos o tres aspectos que son los que, únicamente, a ellos les preocupan, de acuerdo con las conclusiones que mandaron a imprimir, en cuatro luengas páginas –con fotos de mucho glamur- en campo pagado. A propósito, tales páginas podrían asumir una especie de propaganda electoral anticipada o ¡defensa previa!, pero todavía no sé de quién…

Los asuntos más preocupantes para los foristas –periodistas y constitucionalistas y aventajados ¡doctores! de la pontificia salmantina- fueron y son en suma: los ilimitados fueros (supuestos) del Artículo 35 de la Constitución: libre emisión del pensamiento. El artículo 98 de la Ley Electoral y de PP y, sobre todo, el 185, también del anacoluto llamado Constitución. Pero, asimismo, las funciones y acciones del Reglamento (y de los funcionarios) de la Unidad Especializada sobre Medios de Comunicación y Estudios de Opinión del TSE.

Preocupan a la CGP, y a sus notables asociados Kaltschmitt, Fuentes, Orellana (asesor) y ¡a la doctorísima! de Torrebiarte, los temas que arriba cito, porque afectan a sus intereses de clase. Los cuatro –en las diversas labores y ocupaciones por las que se han distinguido a lo largo de muchos años- se integran a la clase alta guatemalteca o se asimilan a ella y, por lo mismo, trabajan porque los ricos caucásicos ¡que no ladinos, Dios guarde!, obtengan los mayores beneficios económicos por cualesquiera medios posibles y hasta imposibles. La misma Cámara fue creada con estos mismos propósitos, cuando Pedro julio García -director o presidente de Prensa Libre- y Jorge Carpio -director o presidente de El Gráfico- se dieron cuenta ¡muy alarmados!, de que la Asociación de periodistas de Guatemala (APG) cobraba un “peligroso” nivel de poder en la formación de información y opinión, pero en manos de sus empleados o servidores –asalariados- de estos dos medios suyos. Para romper y quebrar tan “ominosa” situación, estos dos señores (que fueron mis amigos, sobre todo el segundo, con el que trabajé durante 25 años) “inventan” y traman la formación de la Cámara y parten en dos la fortísima y gloriosa APG. Y en la APG quedamos los periodistas-empleados y, en la CGP, se agremian los propietarios/millonarios de los medios, a partir de 1977. De esto sé un poco porque he cumplido 56 años en el ejercicio de la profesión, que documento y pruebo con el diploma que, en 1987, la APG me concedió como reconocimiento a mis primeros 25 años de periodista. No estoy tan viejo: comencé en Guatemala Flash, bajo la dirección de Ramiro McDonald Blanco, cuando yo sólo tenía 16 años. Yo me quedé en la APG, aunque Jorge nos dio a entender -a muchos de sus trabajadores- que vería con buenos ojos nuestro traslado a la Cámara. Hasta hoy soy apegista.

La Cámara y sus foros portan una impronta indeleble: la defensa de sus intereses de clase propietaria. Ya no son, o es, Pedro Julio o Jorge, que ya fallecieron; sino sus clones socio políticos. Y a ellos me referiré, y a sus conclusiones con más detalle, el próximo lunes 10.

2


Ya he señalado –en mi columna inicial sobre este asunto- publicada el 8.12.18, que fueron cuatro los temas sobre los que se devanaron los sesos cuatro de los foristas. El primer -y acaso el fundamental en torno al que giró el simposio- fue el Artículo 35 de la Constitución que, ya en otras ocasiones y por razones diferentes, he indicado que no es más que una suerte de plagio del que -con las mismas intenciones libertarias- se reproduce en todas las constituciones “democráticas” del mundo, desde poco antes o después del 1789-90 francés.

Los tres licenciados ¡y la doctorísima salmantina!, afirman con absoluta certeza (dichosos ellos que conocen la verdad absoluta -a lo divino- que los libra de caer en la antilogía y lo paradojal) que tal Artículo de la Carta no tiene límites. Que la libre emisión del pensamiento no puede ser restringida por una ley menor o por cualquier acción gubernamental. Pero resulta que ni el Artículo 35 ni cualesquiera otros de esta Carta -nuestra o de otro país- asume una naturaleza tan libertaria pues -si así lo fuera- se podría caer en libertinajes impredecibles por monstruosos.

El Artículo 35 engendra su propia antinomia y es normal que así sea. Porque inmediatamente después de que dice: “no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna”, añade ¡paradojal!: “Quien en uso de esta libertad faltare el respeto a la vida privada (…) será responsable conforme a la ley”.

Señores constitucionalistas, señor Licdo. y periodista y ¡doctorísma!, no se dan cuenta de de que tal Artículo sí que tiene límites, porque la libre emisión del pensamiento ¡es libre, claro que sí! Pero, “quien en uso de esta libertad faltare al respeto a la vida privada (…), será responsable conforme a la ley”. En el mismo párrafo hay una antinomia porque proclama la libertad de expresión, pero la limita al decir que, si uno se pase de la raya: “será responsable ante la ley”. En este caso “ley” se emplea en su función genérica, como cuando digo “perro” y me estoy refiriendo a todos. Y, en este sentido, señores miembros del TSE, también cabe la Ley Electoral y de PP y el Reglamento de la Unidad sobre medios de comunicación y Estudios de Opinión. Desde luego -y en primer lugar- el 35 apela, para la regularización de sí mismo, a la Ley de Emisión del Pensamiento que dice hasta dónde puede llegar –o no- tal supuesta libertad “absoluta”, en el ejercicio de la libre emisión del pensamiento: señores constitucionalistas.

Preocupa a ellos, asimismo y de notable manera a sus intereses (creados), la forma cómo limitará, el TSE, la distribución de la propaganda electoral para y entre los partidos. La CGP y la Cámara de Medios de comunicación (de empresarios) que Gabriel Orellana asesora, se da cuenta de que ya no será -como antes- cuando ¡el que tenía más saliva tragaba más pinol!, para beneficio del candidato ¡y no digamos y también!, del medio que se llenaba de propaganda hasta reventar. Ahora los medios no harán su agosto a mansalva, por una parte, y, por otra, el TSE podrá fiscalizar mejor los aportes económicos y evitará (como ya pasó al menos con el tal Jimmy-Jafeth-el Fantasma) de que haya narco propaganda.

Me parece muy bien que las encuestas no se manejen -para manipular el éxito final- hacia tal o cual candidato. Cuando yo era joven no había encuestas ¡y tan contentos! Ya sabíamos que un coronel sería el triunfador y, al menos, no había la transa de los “encuesteros” y la narco propaganda…


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