Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 13 - 2019

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Diarios
Esperpéntica gala del Jimmy’s Circus, en cuatro sketches frenéticos y revoltosos, para juzgar y condenar a la CICIG
Por Mario Alberto Carrera - Guatemala, 15 de enero de 2019
marioalbertocarrera @gmail.com

Diarios

1

Ya desde por la mañana del lunes 7 se rumoreaba que el dueño del “Circo De Mente” –procónsul de la oligarquía y del Ejército- ofrecería graciosa conferencia de prensa. Por la tarde el rumor se hizo concreto y se fijó la audiencia delirante para las últimas horas de la tarde, en el palacio nacional de la incultura, que se convertiría en el “Circo Fuerza Bruta” de tres pistas -si contamos asimismo con el vintage salón de banquetes- para condenar ¡en sumarísimo juicio! al “reo” Iván Velásquez, “maldito” autor del encausamiento de muchos santos inocentes, cuyos “ligeros deslices” (que no delitos) van desde el genocidio hasta las ejecuciones extrajudiciales, pasando por la falsificación de documentos públicos, sólo para citar algunos hechos “insignificantes”.

Por supuesto que nada de lo que digo arriba se pensaba que iba a ocurrir como aconteció. Al menos, no en la resolución de la “farsátira-grotesca”, cuyas formalidades asumió.

Accedió Truffalino al salón de las banderas (otrora salón de recepciones del sátrapa Ubico) entre las notas de la Granadera, una especie de descomposición musical ideada para arropar a los aficionados a dictadores de la República (por poco o por mucho tiempo, me refiero al temperamento de tales) y que yo no sé por qué -cuando la escucho- mis oído demócratas, pero no cristianos, evocan la figura lastimosa del funesto invasor Carlos Castillo Armas, a quien se la tocaron una y mil veces, sobre todo después de muerto (gracias a los Oliva) especialmente en aquel salón de recepciones donde su féretro fue depositado para adoración del ingenuo pueblo de Guatemala que comulga con ruedas de molino.
Penetró Truffalino al “Rey Gitano de las Banderas” y se colocó al lado de Florindo, su cómplice máximo, íntimo del “Fantasma” Monroy, personaje de la misma troupe de cómicos, que ya guarda prisión en Miami por –entre otras cosas seguramente- haber generosamente financiado la campaña de la carpa Inmoralejas-FCN, que gracias a ello -y al financiamiento electoral ilícito de miembros destacados de la oligarquía- ocupa los más altos cargos del desvencijado Congreso de la República, a cuya cabeza se encuentra el temible kaibil Galdámez.

Comenzó el rey de la pantomima y director general de la carpa FCN, con el mismo estilo de siempre, pero con un guión o discurso preparado de antemano, con iguales faltas oprobiosas de redacción -haciendo pucheros y coquetas boquitas- tras los lentes de culo de botella marca Carolina Herrera, que dieron más grandeza a sus ojuelos entre pícaros y severos, porque a él le cuesta renunciar a su papel de encantador negrito de Amatitlán, alias Black Pitahaya, aunque seguramente quienes le escribieron el guión (acaso la “trinca infernale” de Valladares, Skínner, Arenales) le hicieron severas acotaciones al script, para que no agarrara fuerza y se pusiera a llorar, a dormir o a amenazar sin garra, que es lo que Truffalino en sus actuaciones del 7, mejor sabía hacer.

Y es que el montaje de la farsa o pantomima que íbamos a ver por la tele seguramente ocupó mucho tiempo y sesos, a los diversos autores del guión, pues se trató -en el atolondrado contexto de ellos- de montar no un sainete (como lo han calificado algunos columnistas que no conocen a don Ramón de la Cruz) sino de un auténtico juicio sumario de atelana, para condenar al terrible Iván, presentando, en la banquillo, como prueba de sus aberraciones cuatro casos paradigmáticos que han hecho historia, porque no hay antecedentes similares en los anales de Guatemala. ¡Hasta donde pudieron llegar y llegaron los orates sin gobernanza! Pero de ello haremos la recensión el próximo lunes. No se pierda el final de esta “Krónica” de los Karamazov-Bitkov y compañía.

2

Monta la zarabanda (que asumió la forma de tribunal) con un solo magistrado- farsante el vesánico presidente del Ejecutivo (porque no del Judicial)

y presenta a los primeros testigos y víctimas de la Comisión contra la corrupción y la impunidad en Guatemala, asumiendo diversos personajes -él mismo- como si se tratara de una obra de Brecht, a quien desconoce de seguro. Entra al bombástico salón “ubiquero”, estilo chojín-vintage, como Presidente del ejecutivo. A los pocos minutos asume el papel de juez y finalmente dicta sentencia como si se tratara del magistrado presidente de un tribunal de la Suprema de Justicia. Tres personas distintas y un solo Dios verdadero: trinidad que huele a dictadura ideada ya por la oligarquía y el Ejército que se ven perdidos. Y él que se presta –con delirio de grandeza- a semejante despropósito alucinado.

Comparecen los Bitkov -que ya habían desfilados antes, con él, muy altivos como si fueran de la imperial casa de los Romanov. En la misma parada palaciega caminaron los Zimeri, los Valdés y los Vielmann. Se conforma un grupo compacto y altanero: ministros, funcionarios y las cuatro multimillonarias familias. Hasta allí, al menos yo, no sospechaba lo que iba a acontecer, aunque sí que me extrañó la conformación del variopinto desfile y de la agrupación al fondo del abanderado escenario.

Ni en la más espantosa de mis pesadillas recurrentes -en las que se me aparece Estrada Cabrera apareado con Jorge Ubico- pude imaginar lo que luego vi por la pantalla chica y con los ojos más abiertos que los del protagonista de “La naranja Mecánica” cuando lo amansaban.

Cita el director de “Circo De-Mente” a los primeros testigos de los crímenes consumados -en ellos- por la CICIG y por Velásquez. Salen a escena Irina e Igor. Como dije antes, nunca imaginé que sería testigo de algo tan absolutamente inverosímil. Un par de rusos, un pareja de extranjeros delincuentes ¡en el Palacio de Ubico y que Arzú, ocurrente, rebautizó como de la “Cultura”! convertidos por obra y gracia del “cómico magistrado”, en próceres nacionales. Y habla la señora con larga perorata en la que delata a Iván (también con nombre ruso) por los muchos infundios que el colombiano ha tramado para calumniarlos: “ellos son honrados empresarios que han huido de las garras de Putin y son perseguidos políticos”. Todo ello adornado, además, con la zaga de la pícara Anastasia y el abusado Vladimir, víctimas del cruel Iván. ¡Qué cuentos chinos ni que india envuelta!, esto supera a Kafka y a Borges en imaginación desbocada.

Después de los Bitkov –que fue lo más alucinado de la representación- acudieron al frente los Valdés, los Zimeri y los Vielmann -que no se quedaron atrás de los rusos blancos- con relatos antiguos ya. Viejos como las mañas de quienes los tramaron y urdieron. Solo Roberto Castañeda Felice tuvo más garra imaginativa para crear las cartas del fantástico soldadito que asesinó a Cara de Hacha.

Finalmente, el dueño del Circo Rey Gitano dictó la sentencia –con la cara más tiesa que la de Pilato- y dijo que en virtud de las pruebas presentadas, es decir, las tremendistas acusaciones de los Bitkov, Vielmann, Zimeri y Valdés, ¡esa mismísima tarde!, él -constituido en máximo tribunal del imperio- daba por concluida y terminada la gestión de la Cicig en Guatemala y que la Comisión en pleno debía abandonar el país ipso-facto.

Ese 7 de enero (que en esta suerte de Crónica triste documento) hemos sido testigos los habitantes de este país, de unos de los hechos históricos más paradigmáticos en contra de la democracia. Ha resucitado Ríos Montt, Mejía Víctores, Lucas García y Arana Osorio. RIP la incipiente democracia.


www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.