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Ochenta y tres diputados carcamales y mentalmente rancios contin úan empeñados en desviar la Ley de Reconciliación Nacional
Por Mario Alberto Carrera - Guatemala, 27 de febrero de 2019
marioalbertocarrera @gmail.com

Diarios

1

Da la esperpéntica impresión de que más de la mitad del Congreso de la República está de acuerdo en reformar la Ley de Reconciliación Nacional (LRN) para mal. La impresión (todavía en un compás de espera funerario) porque fueron ochenta y tres los que, en enero de este año, conocieron en primera lectura las reformas a tan justiciera norma, mismo número que, ante la presión descomunalmente ciega de ¡dos diputados de Estanzuela!, parecen estar de acuerdo que –con desenfreno y troceando- se llegue a las peores consecuencias, esto es, a poder atentar ¡para siempre o en tanto no se conforme un nuevo congreso en 2020!, contra los derechos humanos, sin que el criminal apenas se moleste. Para dejar sin vigencia los delitos de lesa humanidad -o contra la humanidad- el genocidio o la tortura, entre otras “bellezas” satánicas.

De acuerdo con lo informado, tanto en Prensa Libre como en elPeriódico el 15 de este mes, hace sólo unos días (por lo que es muy importante robustecer la oposición de nuestra sociedad civil y opinión pública, enrostrados a semejante malabarismo siniestro) las acémilas del Apocalipsis de nuestro “honorabilísimo” Congreso siguen sin tregua trabajando, cabildeando y complotando y acaso comprando y vendiendo votos, para que se reforme la LRN, fruto malogrado de los Acuerdos de Paz e hijo post-mortem de ellos.

Hace también pocas semanas –puesto que como digo el tema se guisa lenta pero certeramente desde enero- publiqué, en este mismo espacio, dos columnas tituladas “22 años después el putrefacto Congreso de la República intenta dar puñada trapera a la Ley de Reconciliación Nacional”, por lo que estas dos nuevas columnas son un refuerzo y duplicación a mi postura indignada y a la de todos los socialistas liberales de este país, que vamos siendo cada día más en camino al Ejecutivo y al Congreso en 2020. O centroizquierdistas.

Los persistentes del FCN (el partido más puerco por vendido de toda la historia de Guatemala) y del PAN (de absoluta extrema derecha con el Unionista donde anida y vive la muerte) continúan, según los medios ya aludidos arriba, en la espantosa labor de cambiar la LRN en los siguientes términos, dictados por el mismo Girolamo de Savoranola renacido, sólo que en clave castilloarmista:

“Toda persona que haya sido juzgada y se encuentre en cumplimiento de condena o se encuentre en proceso penal y se le decrete medidas de coerción, tales como auto de procesamiento, prisión preventiva, medidas sustitutivas de la prisión preventiva, conducción y aprehensión por delitos enmarcados en dicha ley (LRN), se deberá decretar la amnistía y el sobreseimiento en su caso, y ordenarse su libertad por el tribunal correspondiente, en el plazo de veinticuatro horas”.

Pocas veces en la vida he visto un cinismo como el que, en tan pocas líneas, se condensa putrefactamente arriba por estos hijos de Diego de Landa. Hijos de él sobre todo en el en el odio étnico (que en Galdámez no se explica por su tipo y por su apariencia) y en el apasionado conculcar de los derechos humanos.

El próximo lunes 25 terminaré de comentar el abusivo entrecomillado que cito.

2

Los dos ya señalados diputados –por mí en la columna anterior- ponentes del FCN y del PAN y de alguna manera los ochenta y tres que aparentan secundarlos –por su silencio y más bien apoyo- ¡van contra todo! Nada parece detenerlos. Sólo unas acémilas absolutamente inciviles se les semejarían en su terquedad insólita y en su insania letal.

Lo vemos así, de bulto y de cuerpo entero aunque en proceso de pudrición y gusanera, al leer detenidamente el párrafo que -tanto los reporteros del Prensa Libre y los de elPeriódico, el 15 de enero- como yo el sábado 26, citamos horrorizados (me imagino por parte de ellos y yo plenamente consternado además) porque en tales líneas no queda nada en beneficio de la duda. Todo en él es claro en su negro contenido. En su consonancia –de aprobarse- los derechos humanos más defensores y en defensiva del Hombre serían olvidados y echados a la basura o al inodoro. Pero, en cambio, todos los crímenes de lesa humanidad o contra el hombre, el genocidio, la tortura, etc. serían absueltos para siempre en Guatemala, mediante la amnistía y el sobreseimiento de cualesquiera de tales delitos atroces. Esto es -ni más ni menos- el cambio o la reforma que los provectos y fósiles carcamales del Congreso (83) quieren para que nuestra Guatemala acceda a la vanguardia del pinochetismo “luquista”. Cuando esto ocurra, si es que ocurre, habrá fiesta en los infiernos porque se habrá reinaugurado en Guatemala los días de la perseguidora “Liberación”. Y de las catacumbas catedralicias brotará para asustarnos otra vez, el fantasma de mi infancia: Mariano Rossell, y su hueste medieval de asesinos de la democracia.

Siempre digo y vuelvo a decir y a repetir que, esta Guatemala nuestra, es surrealista. Como la Ixquic del Popol-vuh, es mágica por todos lados y por todos los flancos que la enfoquemos. Con ello quiero decir que subsisten y flotan en nuestra circunstancia mundo tan polares que parecen otros mundos, de otras latitudes o de otros planetas, lunas y lunares. Están los Galdámez de Xibalbalbá –malolientes a tugurio y a catacumbas- que tercos se enfrentan pensándose invictos, contra Hunahpú e Ixbalanqué, predestinados por los Abuelos a triunfar tarde o temprano.

La no inclusión y el racismo y los linajes no pueden durar más en el país porque ¡han durado demasiado! Y los Galdámez de Xibalbá deben desaparecer en un plazo no muy lejano o serán retirados con violencia por Hunahpú de Agua y de Fuego. Porque su violencia engendra la violencia justificada. Quien así no lo entienda, es porque su ambición y su avaricia sin límites los está llevando a su propia destrucción. Es un destino: lo viejo debe morir. Y los Galdámez de hecho ya están muertos en su juego de pelota falso como los dientes que usan.

No es posible –Galdámez y compañía- que sea negado por ustedes la existencia absolutamente necesaria e indispensable de los Países Cooperantes entre los que no sólo se encuentra la odiada Suecia (por Jimmy su insulsa Sandra) sino los Estados Unidos ¡con todo y Pompeo! No es posible negar y seguir negando ya la insistencia y la presión de la OEA y de la ONU. Y finalmente, no es posible seguir negando tampoco el apoyo que nos da el Banco Mundial o el Fondo Económico Internacional, porque de hacerlo -como lo hacen- es dejar constancia de que nada saben de geopolítica.

Por último, no traten de ningunear, además a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a la Corte Internacional Penal de Holanda, donde no prescriben los crímenes que los Galdámez y compañía quieren sepultar.


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