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Un enemigo del pueblo
Por Marco Antonio Flores, Guatemala, 20 de marzo de 2005

Cuando el Ejército, como consecuencia de la guerra insurgente que desataron los sectores aventureros de izquierda, inició la matanza indiscriminada contra de la población campesina indígena, destruyó aldeas, arrasó poblados y destruyó la vida de casi 200 mil guatemaltecos que no estaban comprometidos con aquella aventura descabellada, tuvo como cómplice y compañero de tareas a la oligarquía y a la fracción agraria de la clase burguesa que veía afectados sus intereses económicos por aquella lucha armada.

Durante 30 años el Ejército mantuvo el control del poder del Estado a través de una dictadura férrea y sanguinaria. La oligarquía se coló en el proyecto, instrumentado por el Departamento de Estado, de instaurar la democracia electoral en el país. Fue entonces que la oligarquía y la burguesía intentaron copar los espacios de poder estatal. Casi lo lograron con Arzú, pero a éste le interesaba más un poder personal y la acumulación de capital para él y su círculo de allegados de mayor confianza. Así que cuando Berger apareció como el sucesor, las contradicciones secundarias en el seno de la burguesía afloraron y Arzú boicoteó la posibilidad de que la oligarquía que lo había criticado volviera al poder luego de decenas de años de haberlo perdido (desde Ubico).

Con la llegada al poder de Óscar Berger, con careta de demócrata y actitudes de populista (farsa y engaño), la oligarquía ha vuelto al poder estatal y está dispuesta a imponer por la fuerza y la represión sus intereses económicos y políticos. A la oligarquía y a la fracción financiera de la burguesía les interesa instaurar en este país el modelo neoliberal manipulado desde Wall Street, lo que trae como consecuencia el enriquecimiento desmedido y salvaje de grupúsculos de ese sector y la pobreza miserable del pueblo, que es la mayoría.

Indudablemente, ese ente colectivo al que se le llama pueblo no es sino el sector mayoritario de un país, de una sociedad. Ese pueblo, en Guatemala, siempre ha estado oprimido y despojado del acceso a una mejor calidad de vida. Para la toma de decisiones políticas y económicas jamás se ha acudido a él. (Sólo con el gobierno arbencista). Lo demás ha sido utilización electoral y política, explotación económica y represión criminal.

En la actualidad, cuando el Tratado de Libre Comercio impuesto por Estados Unidos debe implantarse en Guatemala, porque así lo quiere el Imperio, el pueblo no puede ni debe opinar, no debe salir a la calle a oponerse porque atenta contra los intereses de quienes sojuzgan al país; y las masas que buscan una mejor calidad de vida son "grupúsculos" de bochincheros que intentan boicotear el "proyecto estratégico hegemónico de Estados Unidos, que busca consolidar su dominio en América Latina mediante la penetración comercial, el mayor control de las inversiones y de los flujos financieros". Para realizar esta tarea, la oligarquía necesitaba en la conducción del Estado a un enemigo del pueblo. Lo encontró en Óscar Berger.

Berger es un oligarca transero, al servicio de los intereses estadounidenses y de su estrategia de control unipolar.

Fuente: de www.sigloxxi.com


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