Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Cosa juzgada
Por Marco Antonio Flores, Guatemala, 10 de abril 2005

Cuando el socialismo irreal se desmoronó a consecuencia del embate de las políticas imperialistas capitalistas, pero sobre todo por la traición interna que había comenzado desde que Stalin traicionó y distorsionó la propuesta de los clásicos del marxismo, de construir un mundo distinto y más justo para las mayorías miserables y explotadas, se impuso a nivel global la potencia capitalista más poderosa e imperial: Estados Unidos.

A partir de entonces se impuso la unipolaridad, la uniformidad de un tipo de desarrollo que conduce -inexorablemente- a enriquecer a sectores minoritarios de todas las sociedades, y a sumir en la miseria a las inmensas mayorías de todos los pueblos de la Tierra. Con la imposición del capitalismo salvaje no hay otro camino más que ese.

Estados Unidos, entonces, se constituyó en la superpotencia unipolar que decidió imponer sus decisiones políticas y económicas a todos los países de la Tierra. En ese marco, diseñó políticas guerreristas para organizar al mundo a su antojo; entrenó a terroristas islámicos para apoderarse de Afganistán y destruir los últimos restos del Ejército soviético; armó hasta los dientes a Sadam Husein para destruir al gobierno fundamentalista de Irán; penetró, saboteó e impuso una guerra fratricida en la antigua Yugoslavia, a la que finalmente destruyó por medio de bombardeos masivos y criminales; apoyó, fomentó e impulsó todas las dictaduras militares y sangrientas en toda Latinoamérica, las que bañaron en sangre todo el subcontinente. El Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia y el Departamento de Estado lograron imponer sus políticas intervencionistas, y luego las transnacionales y los imperios financieros dependientes de Wall Street diseñaron la globalización (que no es más que la imposición tecnológica, económica y comercial del Imperio) y el neoliberalismo (tarea de los neoconservadores cercanos al poder imperial y sus consejeros), para apoderarse de los bienes nacionales de todos los países por medio de privatizaciones amañadas y delincuenciales.

Cuando su patio trasero (o su frontera sur, como le llaman) estuvo controlado políticamente, diseñaron para apoderarse de sus economías el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Todo se encaminaba a la total "absorción de los recursos, ahorros, mercados, comercios y empresas latinoamericanas" por parte de Estados Unidos. Pero el fracaso neoliberal en América del Sur, que sumió a varios países en el desempleo, la pobreza y la inestabilidad, provocó el repunte de la izquierda, que retomó el control estatal en varias naciones.

Sólo quedó como zona de rapiña segura Centroamérica, cuyos países son, como dijo Octavio Paz, "de fantasía". Paisitos que no llegan ni a patio trasero, sino que son basurero propiedad del Imperio. Así que se tomó la decisión de dar la orden a los Presidentes y Congresos de la zona, de aprobar a marchas forzadas el Tratado de Libre Comercio. La orden fue acatada y no hay nada que hacer. El negro futuro que espera a los campesinos, medianos empresarios y comerciantes, clase media, obreros y demás yerbas es cosa juzgada y decidida por el Imperio. A los gobiernos sólo les queda abrirse de piernas.

Fuente: de www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.