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La producción de trigo "experiencia a recordar" y el T.L.C.
Por Mario Aníbal González - Guatemala, 6 de abril de 2005

A inicios de los años 60 se insistía en el perfeccionamiento del proceso de Integración Económica de Centroamérica, entre otras cosas en la equiparación arancelaria, libre comercio del trigo y harina y derivados del trigo. Se insistía en lo anterior por organismos internacionales que asesoraban y supervisaban el desarrollo del Mercado Común Centroamericano, entre ellos la AID. La situación de manera muy concreta era la siguiente:

Guatemala era el único país de Centroamérica que tenía producción de trigo y molinos productores de harina de trigo. La producción nacional no era suficiente para abastecer el mercado, que se complementaba con la importación de trigo y harina procedente de los Estados Unidos. El resto de los países centroamericanos no producían trigo y tenían cada uno un molino que se abastecía de trigo importado con aranceles cero o muy bajos, Guatemala, que sí producía trigo, protegía su agricultura mediante aranceles y cuotas de importación de trigo.

A inicios del gobierno de Ydígoras Fuentes, se habían agravado problemas por comercialización y precios del trigo nacional frente a los dos o tres molinos grandes que en esa época existían, por lo que este Presidente sugirió a los trigueros, que eran en su mayoría minifundistas, que se organizaran y en conjunto pelearan o plantearan sus demandas a los molineros: precios de trigo, peso, humedad, condiciones de pago, etc.

De esta cuenta se organizó la Gremial Nacional de Trigueros, mediante el Decreto 1490, que agrupaba, por un lado a los trigueros y en forma muy sui géneris a los harineros en una organización que se llamaba Oficina Reguladora de la Importación de Trigo. Estas dos agrupaciones llegaron a acuerdos en cuanto a los problemas de precios, cuotas de importación, control de la producción de harina y trigo, impuestos para su sostenimiento, etc.
Como decíamos, a inicios de los años 60, se manifiesta la amenaza para la producción del trigo, que mediante los compromisos de Integración, deberían eliminarse los aranceles proteccionistas, eliminarse las cuotas de importación, etc., en pocas palabras dejar funcionar el libre comercio de trigo y sus derivados en Centroamérica, lo cual significaba que el libre comercio era para importar trigo y harina de los Estados Unidos, producción que ya se señalaba en aquellos años, era altamente subsidiada y eso significaría la eliminación de la producción triguera en Guatemala y que causaría grave perjuicio a unos 30,000 productores del altiplano de Guatemala, los cuales estaban agrupados precisamente en la Gremial Nacional de Trigueros, GNT.

El gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia, por otras circunstancias intervino la Gremial Nacional de Trigueros, pero contrariamente a lo que se esperaba, dicho Gobierno le dio verdadero apoyo a las actividades de la GNT, facilitó investigaciones sobre la producción de trigo, de esa cuenta elaboramos el estudio "Investigación sobre la producción de trigo en Guatemala" publicada en 1966, que sirvió para rebatir muchos de los argumentos que se esgrimían por los adalides del libre comercio en contra de la producción triguera. (Esta investigación la dirigí, con la colaboración del Dr. Humberto Flores Alvarado y de los licenciados Antonio Ramos G. y Raúl Rodríguez, ya fallecidos éstos dos últimos). Dicho gobierno facilitó el que en las reuniones de Integración Económica en que se tratara el asunto del trigo, la GNT tenía representación y se hacía oír su voz, de esa cuenta asistí a varias reuniones en Centroamérica, asesorando a los directivos de la institución. La GNT en ese tiempo introdujo el uso de semillas mejoradas, creó variedades específicas para distintas regiones del país, incrementó notablemente el uso de fertilizantes y las labores de mecanización del cultivo, su meta era sustituir en gran parte la importación de trigo extranjero.

De los años 60 hasta inicios de los 90, la GNT defendió su posición frente a diversas presiones que aducían como argumentos que el trigo de Guatemala no servía para elaborar pan, cuestión que mediante una investigación en el ICAITI, se demostró que no era cierta. Se decía que los rendimientos del cultivo eran inadecuados, lo cual se desvirtuó en su momento. Durante mucho tiempo se arguyó que el precio del pan era alto debido al subsidio que prácticamente tenía la producción nacional y a la protección de la misma, que si se liberaba el trigo y harina, el precio del pan bajaría y que eso iba en beneficio de las clases necesitadas, se demostró que el precio del pan en esa época incluía un margen amplio de ganancia que quedaba en poder de los panificadores y que no era el costo del trigo nacional lo esencial del mismo, etc.

Las presiones llegaron a tal extremo, que debo mencionar un hecho, para que se conozca como se realizan muchas veces esas negociaciones. A finales de los años 60, un día recibió la GNT invitación del Agregado Comercial de la Embajada de los Estados Unidos, para que concurriera con sus asesores, a un almuerzo con la presencia de algunos agricultores de EE. UU., reunión que se realizó en el Edificio Briz, en la 14 calle y 6ª. avenida de la zona uno, donde en esa época existía una oficina de la USIS.

Asistimos el gerente de la GNT, Óscar de la Riva, asesor jurídico, Lic. Baldomero Arreaga Jerez, auditor Lic. Antonio Ramos G., (ya fallecidos) y el presidente de la Gremial, don Alejandro Cortez y el ingeniero agrónomo Astolfo Fumagalli, director de Investigaciones de la Labor Ovalle de Quezaltenango, que hacía investigaciones sobre trigo; Lic. Osman René Tobías, Asesor Jurídico y, como Asesor Económico, Lic. Mario Aníbal González. Nos recibieron en un salón preparado para el almuerzo y después del saludo inició la plática un granjero norteamericano quien manifestó su desagrado porque la GNT había elevado la producción de trigo de 300, 000 quintales a inicios del 60, a cerca de 1, 400,000 quintales, luego indicó que ese hecho perjudicaba los intereses de ellos y, de manera ofensiva nos dijo: su país no tiene los recursos y posibilidades de producción que tienen los Estados Unidos, su país es miserable en ese sentido, dedíquense a otras actividades, siembren frutales o cualquier otra cosa, para convencerse de lo que les digo los invitamos a visitar nuestros cultivos de trigo en Wisconsin. Esto causó indignación en todos los miembros de la GNT y en consulta rápida dejamos que el Gerente, señor Óscar de la Riva, respondiera a la ofensa, quien les manifestó que le parecía abusiva la actitud, que no aceptábamos el almuerzo ni la invitación a visitar Wisconsin inmediatamente el ingeniero Fumagalli les dijo: no aceptamos visitar Wisconsin y yo, menos, porque estudié ahí y me gradué de ingeniero agrónomo y conozco de sobra sus campos. Acto continuo abandonamos sin más preámbulo el local, a pesar de que el Agregado Comercial trató de dar explicaciones que no aceptamos.

Con la ola neoliberal de los años 80 las presiones de distinto orden continuaron hasta que, durante el gobierno de Álvaro Arzú, el Congreso de la República derogó, el Decreto Legislativo 1490 y dio el golpe final a la Gremial Nacional de Trigueros, desapareciendo así una organización de más de 30,000 campesinos minifundistas, que ya antes habían venido sufriendo una serie de medidas que mermaron la producción triguera, se liberó la importación de trigo y harina y se eliminaron las barreras arancelarias, todo lo cual condujo a que actualmente hayan desaparecido varios molinos de trigo, que la producción se haya reducido a unos 150,000 quintales, o sea, a la décima parte de lo que producíamos a finales de los años 60, que desapareció una organización de campesinos que tenía como metas incrementar la producción para sustituir importaciones, que se proponía industrializar subproductos del trigo, es decir, crear una agroindustria del trigo, mediante aprovechamiento de la paja, etc. y, finalmente el precio del pan a todo guatemalteco consta que no se redujo, que al contrario se incrementó y disminuyó su peso, que prácticamente desapareció del mercado la producción de un pan popular como eran las shecas de granillo y se cambió el hábito de consumo de pan francés por el llamado pan de molde (pan blanco rodajado, cuya elaboración sí requiere necesariamente trigo importado, duro de invierno).

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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