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Tardío pero sincero reconocimiento de gratitud a la Embajada de Francia y al doctor Jean Loup Herbert
Por Mario Aníbal González - Guatemala, 19 de abril de 2005

Hace algunos días me enteré por la prensa del reciente fallecimiento en Francia de mi amigo el sociólogo Jean Loup Herbert. Esta triste noticia me hizo recordar un trozo de la historia de Guatemala que nos tocó vivir en Quetzaltenango, a un grupo de profesores y estudiantes de la Universidad de San Carlos, de las escuelas de Economía, Derecho, Humanidades y Trabajo Social, a mediados del año 1967.

Eran los años en que los gobiernos, bajo total control militar (el licenciado Julio César Méndez M., era Presidente) ejercía una campaña anticomunista a ultranza, veían comunistas por todos lados y cualquiera que destacara en alguna actividad sindical, universitaria o política, en cualquier momento era víctima de la persecución, secuestro, tortura y muerte. De esa cuenta un día aparecieron en Quetzaltenango volantes conminando a los directores de las escuelas universitarias, a varios profesores y alumnos y miembros de diversas organizaciones sociales de Quetzaltenango, a que bajo amenazas de muerte y órdenes que se daban a los escuadrones de la muerte, deberíamos abandonar el país, estas amenazas provenían de organizaciones como La Mano Blanca, Nueva Organización Anticomunista, Rayo, CADEG y otras organizaciones paramilitares. Ante esta grave situación once profesores y autoridades universitarias firmamos un documento público rechazando tales amenazas y la pretensión de abandonar el país, recibimos actos públicos de solidaridad de la Universidad Landívar, de la Iglesia Católica y no nos movimos de la ciudad de Quetzaltenango. Las amenazas continuaron como a los quince días.
Como Director de la Escuela de Economía de Quetzaltenango, había formalizado un convenio de cooperación y de intercambio de profesores y becas, con la Embajada de Francia, como consecuencia de ello llegaron a Quetzaltenango varios profesores de Economía, Sociología, Matemáticas y Planificación Económica, entre ellos, fue el primer profesor de intercambio que me cupo el honor y satisfacción de decidir, mediante escogencia de varios candidatos, a Jean Loup Herbert, posteriormente llegaron Michel Degoix, Antoine Clavel, Jean Foullet y otros. Todos excelentes profesores, que hicieron un gran aporte a las escuelas universitarias, actualizaron profesores y alumnos y dejaron escritos aportes importantes para la docencia y sociedad guatemaltecas.

Jean Loup Herbert vivió los momentos de tensión y el acoso de que éramos víctimas. Con una profunda sensibilidad, gran solidaridad y aguda percepción comprendió lo injusto, antidemocrático y cruel que era el proceder de las autoridades que usaban grupos clandestinos para reprimir a un núcleo de intelectuales de la Universidad. Ante la gravedad de la situación y con gran rapidez, conversó con el señor Embajador de Francia en Guatemala en ese momento, el Dr. Eug'enne Wernert y éste decidió realizar una visita muy especial y con el propósito de proteger nuestras vidas y seguridad personal, se trasladó a Quetzaltenango y me pidió que en unión de otros dos profesores, el Dr. Humberto Flores Alvarado y el licenciado Mario González Orellana, acompañáramos la delegación oficial de la Embajada en Quetzaltenango, que visitó, autoridades universitarias, autoridades religiosas, la Alcaldía de Quetzaltenango, donde se realizó un acto muy especial porque asistieron el Gobernador, coronel René Quiñónez; el comandante de la Base Militar coronel Castro Lanuza y otros oficiales de la 5ª. Zona militar; el alcalde de Quetzaltenango Augusto Calderón y otras personas. En este acto el embajador Wernert acompañado del agregado cultural señor Candou y del Dr. Jean Loup Herbert, dirigió un saludo al pueblo de Quetzaltenango, hizo énfasis del papel de la Universidad en cualquier lugar del mundo, pero señaló con mucha emoción y gran firmeza que se dirigía a los militares especialmente para transmitirles un mensaje del general Chales De Gaulle, quien siendo Presidente de Francia reconocía en una frase que leyó, que las ideas no era civilizado ni democrático combatirlas con la fuerza, que Francia había tenido una dolorosa experiencia en Argelia, que no debiera olvidarse, que en ese momento Francia tenía relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y con la China Comunista y que no por eso se había caído el gobierno francés. Después hicimos una visita a la Base Militar de Quetzaltenango, donde el Embajador insistió en que los profesores universitarios de Quetzaltenango éramos acreedores de su amistad y especial aprecio. Por su parte, el comandante de la base ofreció a la delegación, que nos incluía a tres profesores, un desfile militar en honor al Embajador y nos dio muestras de cordialidad.

Ahora, tardíamente por las circunstancias que atravesó el país en las siguientes décadas, por nuestro posterior abandono del país en los años 80, no pudimos agradecer públicamente este gesto de solidaridad que indudablemente en esos años preservó la vida de los amenazados. No fue sino hasta el Gobierno de Lucas que algunos de los amenazados cayeron víctimas de atentados. Nuestro agradecimiento a la Embajada de Francia, nuestra inmensa y postrer gratitud a JEAN LOUP HERBERT, quien además nos legó el fruto de su presencia en la Universidad donde en el campo de la economía y sociología contribuyó a abrir nuevos espacios de discusión en torno a corrientes del pensamiento social, aportó nuevos enfoques sobre metodología e interpretación en sociología y economía, cuestionando posiciones dogmáticas estalinistas, que desde luego no fueron del agrado de sectores dominantes en la USAC en aquel tiempo. Su obra más conocida: "Guatemala: una interpretación económica y social" como coautor con Carlos Guzmán Bockler, nos queda como legado para una mejor comprensión de la estructura y funcionamiento de la sociedad guatemalteca.

Fuente: www.lahora.com.gt


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