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Ojo con las ex PAC
Por Miguel Angel González - Guatemala, 10 de octubre de 2004

Si ahora demandan un pago, adelante podría ser un aguinaldo por fidelidad al Gobierno, ser utilizados en la seguridad ciudadana o reprimir organizaciones sociales.

En los acuerdos de paz hay el compromiso claro de desmovilizar a las PAC. Ello sin ningún tipo de requisito para así poder construir el estado de Derecho y terminar con esa estructura paramilitar creada por el Ejército. Nada más.

El gobierno de Portillo de manera irresponsable permitió la reorganización de los ex paramilitares para manipular electoralmente a los patrulleros. El gobierno de Berger, en otra muestra de falta de sentido político, hizo lo mismo, en busca como todos, de unos cuantos votos. Otra expresión de falta de visión de Estado y pensamiento estratégico.

El resultado es que un mecanismo paramilitar que debió ser desmovilizado a los 30 días del proceso de paz, continúa, peor, se ha convertido en amenaza a la precaria gobernabilidad que vivimos.

Con pensamiento aprendido en los cuarteles del Ejército en los años de la guerra (no importa si muchos fueron forzados) ahora dicen los patrulleros a quien les quiera escuchar, si no nos pagan, hay guerra. Y de manera automática el Gobierno dice: “esperen que les pagamos”, aun si para ello hay que violar la ley y sea necesario vender el Parque Central.

Lo grave del caso es que con el anuncio de medidas de fuerza, enrarecen el ambiente político del país. No se trata de actos de lucha social ni tampoco de demandas legítimas. Lo que debía de hacerse desde un primer momento era deducir responsabilidades por las violaciones a los derechos humanos, antes que pensar en premios por servicio.

Eso lo que debe legislarse, antes que continuar con el clientelismo. Ello sin temores y pensando a futuro y en el estado de Derecho.

Pero más absurdo que pensar en el pago a los ex PAC, es el error de fondo de alentar su rearticulación. Lo que debería de trabajarse es en la disolución de ese mecanismo, que constituye un factor de desestabilización social y política. Si ahora demandan un pago, adelante podría ser un aguinaldo por fidelidad al Gobierno, ser utilizados en la seguridad ciudadana o reprimir organizaciones sociales.

La CC ya dijo que no procede el pago. Sus fallos, aunque disgusten, han sido aceptados, incluso la inscripción fraudulenta del general Ríos Montt. Lo cierto es que no hay recursos. Ni para el desarrollo rural ni para modernizar la educación ni para fortalecer la seguridad ciudadana.

Por ello, es insostenible pretender destinar sumas millonarias al pago de las ex PAC. Con ello, se está dando paso a la ingobernabilidad desde lo paramilitar. Ello va en contra de cualquier proceso de construcción democrática.

Es cierto que son pobres, como el 80 por ciento de los guatemaltecos, que deberían impulsarse políticas publicas de desarrollo y generación de empleo que les beneficiara, pero ello no le da legitimidad ninguna al chantaje que ahora realizan con impunidad, menos al retorno de formas organizativas utilizadas durante la guerra.

Tomado de Prensa Libre - www.prensalibre.com


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