Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

De víctimas a responsables
por Marielos Monzón - 6 de abríl de 2004

La tortura, la violación y los asesinatos de mujeres continúan en Guatemala. En el 2003 fueron asesinadas 384 mujeres y en lo que va de este año las víctimas suman 50.

Estas cifras que espantaron a la Relatora de las Naciones Unidas, Yakin Erturk, y que son noticia en todo el mundo por lo espeluznante de la situación, habían despertado muy poco el interés de las autoridades. Al fin, la semana pasada, miembros del gobierno salieron a sentar su posición de una manera tan simplista, que hubiera sido mejor que no dijeran nada.

El primero fue el presidente Oscar Berger, quien afirmó, según notas de prensa que “las mujeres asesinadas tenían vínculos con criminales”, basándose en un informe de la Policía Nacional Civil.

Además, agregó que “aparentemente hay una pugna entre maras y hay una vinculación entre las mujeres asesinadas que tienen vínculos con las pandillas”.

Dos días después el director de la PNC, Adolfo Dubón González, dijo que la mayoría de los crímenes contra mujeres se deben a venganzas entre pandillas; el resto es producto del crimen organizado y hay algunos “casos fortuitos”.

Con estos mensajes lo único que se busca es minimizar la importancia del problema y tranquilizar a los “ciudadanos respetables” que no pertenecen a las “maras”.

Nuevamente, asistimos a la clasificación de la ciudadanía entre personas de primera y segunda categoría. Otra vez, ante un fenómeno de violencia, en lugar de buscar a los verdaderos responsables, se arrojan sombras de sospecha sobre las víctimas.

Paralelamente, el Procurador de los Derechos Humanos ha detectado en varios casos la vinculación de agentes de la Policía con los asesinatos y el Grupo de Apoyo Mutuo señala que “podría tratarse de limpieza social, debido a que existen patrones comunes y la mayoría de las víctimas pertenecen a un mismo estrato social y económico”. Sobre esto, el Gobierno no se ha pronunciado y parece que no son aspectos que considere necesarios de investigar.

Un fenómeno de esta naturaleza requiere un abordaje integral y desde diversas perspectivas analíticas que consigan no solamente frenar la violencia contra las mujeres sino hallar a los responsables y terminar con la impunidad.

El mismo día que el presidente Berger, anunciaba, como si fuera una justificación, que las cientos de mujeres asesinadas tenían vínculos con las maras; se descubría en el lago de Amatitlán el cuerpo de una mujer indígena flotando después que se le desprendió una piedra que le habían atado a la cintura.

No se puede aceptar que una vez más, ante la violencia, la respuesta sea la sospecha sobre las víctimas y la impunidad para los victimarios.

Tomado de Prensa Libre - www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.