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8 de marzo y TLC
Por Marielos Monzón - Guatemala, 8 de marzo de 2005

¿Por qué vamos a firmar un acuerdo del que después hay que protegerse?

Hoy en todo el mundo se harán discursos, foros y actividades, oficiales y no oficiales sobre la mujer. Incluso en la mayoría de los países habrá marchas, mantas y consignas. Los medios de comunicación dedicarán grandes espacios a la problemática de la mujer.

Los líderes nacionales y mundiales se referirán al tema; todos se mostrarán preocupados y se referirán en términos políticamente correctos. Todos tendrán cuidado que sus intervenciones integren la visión de género y escucharemos muchos saludos a “todas y todos”. Eso no está mal, son espacios ganados, pero no alcanza.

La situación de las mujeres en Guatemala es dolorosamente complicada. En primer lugar está el tema de la violencia. Desde el 2001 a la fecha, no ha dejado de crecer el número de mujeres asesinadas; ese año hubo 307, en el 2002 fueron 317, en el 2003 la cifra llegó a 383 y en el 2004, se disparó a 527.

La respuesta del gobierno y de la sociedad toda sobre esta situación ha sido insuficiente. Según una reciente investigación realizada por el Grupo Guatemalteco de Mujeres recogida por Prensa Libre, el 73 por ciento de los casos no tiene investigación. La impunidad de los asesinos es una afrenta diaria a las mujeres.

También es grave la permanencia del racismo y la discriminación hacia las mujeres indígenas, que son más del 60 por ciento de las mujeres guatemaltecas. Precisamente hoy se abre el primer debate oral en un caso por racismo.

Se trata de la agresión sufrida por Rigoberta Menchú en una sede judicial, en la que fue agredida al grito de: “¡India, vendé tomates en el mercado!”. El temor y la vergüenza han servido de filtro para que las denuncias sobre racismo y las agresiones diarias, no lleguen a los juzgados. Esta vez, la dignidad y el coraje, ganaron la partida y la Justicia tiene la oportunidad de sentar un precedente.

Mientras se conmemora el Día internacional de la mujer, el Congreso estará discutiendo si aprueba o no el TLC con Estados Unidos. Si el Congreso lo aprueba, se habrá conjurado un retroceso en la situación de millones de mujeres guatemaltecas.

Miles de trabajadoras perderán el empleo, miles de campesinas quedarán indefensas ante los transgénicos y los productos subsidiados de EE.UU.; miles de indígenas verán profundizar la desigualdad y la pobreza en la que viven.

Todos reconocen que los sectores más vulnerables de la sociedad serán afectados, las mujeres somos un sector vulnerable de la sociedad. Dicen que hay que aprobar leyes de protección, ¿Por qué alguien firmaría un acuerdo del que después debe protegerse?

Este 8 de marzo una vez más es día para seguir comprometidas y luchando, por una sociedad y un mundo, donde no sea necesario un Día internacional de la mujer ni la firma de un documento que de libre y de tratado tiene muy poco.

Fuente: www.prensalibre.com


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