Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

“No seas indio”...
Por Marielos Monzón - Guatemala, 5 de abril de 2005

El primer juicio por racismo es en sí mismo un precedente histórico.

En Guatemala los pueblos indígenas representan más del 50 por ciento de la población. Sin embargo, el Estado, las instituciones y la misma legislación es discriminatoria hacia su forma de vida, su derecho, su traje y su idioma.

La concepción de que lo indígena es sinónimo de atraso, subdesarrollo e inferioridad ha permeado de tal manera nuestra sociedad que las prácticas racistas y discriminatorias son cotidianas y comunes. A nadie escapa que expresiones como “Ya te dije que no seas indio” o “sos tan necio como un indio” no son más que el reflejo de un problema histórico, estructural y profundo que se vive en Guatemala.

En la calle, los mercados, los buses, las escuelas y los lugares de trabajo se dan prácticas racistas y discriminatorias. Sin embargo, muchas de ellas permanecen en el silencio.

Públicamente han salido a la luz algunos casos en los que, valientemente, las víctimas de racismo han denunciado las agresiones. Recordamos por ejemplo lo ocurrido con la antropóloga Irma Alicia Velásquez o la abogada María Tuyuc.

En las últimas semanas, la atención sobre este tema se ha dado por el juicio que se emprendió contra cinco personas por racismo. En debate oral y público se ventilan las agresiones de las que fue objeto la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, en una vista pública de la Corte de Constitucionalidad en el año 2003. “India andá vendé tomates en el mercado”, le gritaron, según narró la señora Menchú ante los jueces.

Este caso se transformó en la primera acusación de actos racistas que llega a debate oral.

Fue la propia Rigoberta de viva voz en el juzgado, la que señaló a sus agresores en el tribunal. Los testimonios, los peritajes de expertos e incluso la defensa de los acusados, reproducidos por los medios de comunicación, constituyen en sí mismos un alegato contra el racismo, con un impacto social hasta ahora desconocido.

Al escribir esta columna todavía no se había dictado la sentencia del tribunal. Sin embargo, el proceso en sí mismo es un precedente histórico en una sociedad para la que el racismo es un hecho normal y cotidiano.

Además de la importancia que tiene el juicio, lo realmente trascendente es ocupar los espacios que se abrieron a partir del mismo, para que las puertas de la justicia y de los medios de comunicación no se vuelvan a cerrar ante el sufrimiento de millones de guatemaltecas y guatemaltecos, que todos los días deben enfrentar estas prácticas.

Puede ser el comienzo para que las y los indígenas sientan que sus derechos sí importan y la oportunidad para que la sociedad comience en serio un proceso a fondo para liberarse de una de sus llagas más profundas.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.