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La lección de Sipacapa
Por Marielos Monzón - Guatemala, 21 de junio de 2005

Once de las 13 aldeas de Sipacapa dijeron no a la minería

El sábado pasado llovió mucho en Sipacapa, San Marcos, pero aún así, más de dos mil 600 personas concurrieron a expresar su opinión sobre la explotación minera.

Sipacapa tiene 13 aldeas, la consulta se realizó en todas; 11 dijeron no a la minería, una se pronunció a favor y otra decidió abstenerse. Según los primeros datos, un porcentaje cercano al 75 por ciento de los participantes expresó su rechazo a la actividad minera.

En la consulta comunitaria se usaron diversas formas de votación: papeletas, asambleas y pizarrones.

También fueron múltiples los lugares donde se realizaron las votaciones: salones comunitarios, alcaldías y parroquias acogieron a los pobladores, que en algunos casos, debieron recorrer grandes distancias para expresar su opinión ciudadana. No hubo incidentes, ni enfrentamientos, todo transcurrió con normalidad y en calma.

Lo que ocurrió el sábado en Sipacapa, fue un ejemplar ejercicio de participación ciudadana.

El Convenio 169 de la OIT dejó de ser letra muerta y la democracia se hizo realidad. Ante la falta cometida por el Estado, de omitir la consulta a los pobladores, ellos mismos, con un espíritu cívico ejemplar, organizaron el pronunciamiento democrático.

De allí nace la legitimidad de la votación en Sipacapa, de las profundas convicciones democráticas de sus humildes mujeres y hombres.

Enfrentados al poder económico de la minera Montana, que utilizó todos los vericuetos legales para impedir el pronunciamiento ciudadano, rehuyeron el camino de la confrontación y eligieron el de la democracia.

Ahora vendrán las interpretaciones legales, medirán el pronunciamiento popular, exigiéndole una pulcritud absoluta de procedimiento, que no tiene ninguna de las votaciones realizadas en Guatemala. Pero no debemos caer en la trampa, ni hacernos trampas nosotros mismos.

La democracia es el gobierno del pueblo y el pueblo de Sipacapa ha hablado; hay que respetar su voz. La ley no puede ser utilizada para impedir que la gente se pronuncie.

El que está en falta es el Estado de Guatemala, que no consultó a nadie antes de conceder permisos de explotación y exploración minera, los pobladores de Sipacapa no han cometido falta alguna.

El Gobierno debe cumplir su promesa pública y respetar la opinión de las comunidades y si se quieren evitar polémicas futuras, hay que promover las consultas y apoyarlas, en todas las comunidades afectadas por proyectos mineros.

Sipacapa, al igual que Comintancillo, ha elegido el camino de la democracia y el diálogo, deben ser respetados y escuchados.

Cualquier otra actitud del Gobierno aumentará el descreimiento en la democracia y solamente dejará espacio para la protesta y la confrontación. Vox populi, vox dei.

Fuente: www.prensalibre.com


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