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Sin respuestas
Por Marielos Monzón - Guatemala, 27 de septiembre de 2005
marielosmonzon@hotmail.com

Las cifras de violencia reflejan los números de un país en guerra

En últimos días me ha tocado rea- lizar en Gran Bretaña, una serie de charlas sobre la historia reciente y la situación actual de nuestro país, con públicos diversos.

Las escasas noticias que llegan sobre Guatemala, tienen que ver con los asesinatos masivos de mujeres y la impunidad que rodea los casos; la represión que se ha desatado contra los grupos campesinos en los desalojos y en las protestas que han realizado; las agresiones y persecusión contra dirigentes sociales y activistas de derechos humanos y la violencia generalizada que se registra a diario.

Las cifras de Guatemala reflejan los números de un país en guerra y no precisamente los de una sociedad que vive en paz.

Aunque la explicación del fenómeno es compleja, hay dos elementos centrales que contribuyen a que las cosas vayan de mal en peor.

El primero es el escaso nivel de cumplimiento de los compromisos de los Acuerdos de Paz, sobre todo, de aquellos que tienen que ver con las transformaciones fundamentales de la sociedad guatemalteca.

El segundo, es la existencia de un poder paralelo, que conforman los cuerpos clandestinos, cuyas estructuras continúan intactas y la complicidad del Estado que hace poco o nada por desarticularlos y terminar con el control que ejercen en las instituciones estatales.

Miembros de los gobiernos de la Unión Europea, han manifestado su preocupación porque a pesar de la ayuda económica y técnica que se ha brindado a Guatemala para el fortalecimiento del proceso de paz, los avances son muy pocos y en sectores clave, como el sistema de justicia, son casi nulos.

Y es que sus ciudadanos han empezado a pedirles cuentas de los resultados que tiene la inversión de sus impuestos, en países como el nuestro, que camina para atrás, a medida que el tiempo avanza.

Una delegación del Gobierno, encabezada por el vicepresidente Stein, está actualmente en Europa para explicar los avances del proceso de paz y los logros obtenidos en casi una década.

Si medimos el tiempo en el marco de la historia, estos años son muy pocos para haberle dado vuelta completa a la tortilla; sin embargo, en algunos de los compromisos más importantes, en lugar de avanzar retrocedemos.

Y aunque no podemos achacarle a este gobierno todos los males, en realidad tampoco podemos aceptar que continúe echándole la culpa al gobierno anterior de todo lo que ocurre; que tenga una política de represión, descalificación y criminalización del movimiento social; y sea incapaz de desmantelar el poder paralelo que ejerce el poder real.

A dos años de mandato, ya va siendo hora que aparezcan las respuestas y no haya tantas preguntas.

Fuente: www.prensalibre.com


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