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Solidaridad en la tragedia
Por Marielos Monzón - Guatemala, 18 de octubre de 2005
marielosmonzon@hotmail.com

“Ya los niños no aguantan el hambre, no nos ha llegado nada”. José María López, alcalde de Santa Cruz la Laguna.

Por su importancia, publico en esta columna el listado de comunidades que han recibido muy poca o ninguna ayuda gubernamental, con el objetivo de contribuir a facilitar información que permita asistirlas de forma inmediata.

El listado es producto de la sistematización de la información, que ha sido recogida por varios medios de comunicación, en especial por Radio Universidad y organizaciones campesinas en las áreas devastadas.

Las denuncias se han recibido directamente a través de líderes comunitarios. Probablemente, no se agote aquí el listado o al momento de esta publicación alguna de las comunidades ya haya recibido la ayuda.

En San Marcos: 12 comunidades de la cuenca del Río Coatán, seis comunidades de Tajumulco, seis comunidades en Ixchiguán, ocho comunidades en Comitancillo, comunidad de Los Limones, en Ocós; El Quetzal, Concepción Tutuapa; Ciénagas, Salanxac y Armenia, en Tejutla; La Democracia; San Gregorio San Marcos, municipio de Santa Catarina; San José el Rodeo, Antigua Santa Catarina, Ixtahuacán; Caserío San Francisco Quetzal; San Pablo; Aldea La Conquista; San Rafael, Las Flores; Nuevo Progreso; Caserío La Perla, Reforma.

En el departamento de Sololá: Chaquiyá; Tsununá y Jaibalito en Santa Cruz la Laguna. En el departamento de Quetzaltenango: comunidad de Santa Eulalia, en Colomba Costa Cuca. En el departamento de Retalhuleu: cuatro comunidades alrededores de la finca Nueva Linda; Las Pilas; Xequiac; Canoas y El Porvenir.

Urgen granos básicos, en especial maíz y frijol, agua embotellada o cloro para purificarla, masa para tortillas y gas para las estufas comunales; atoles e Incaparina; leche y alimentos especiales para bebés.

Los esfuerzos ahora deben concentrarse en tres puntos fundamentales: Llevar ayuda alimentaria y salud a las comunidades afectadas, en especial a las que permanecen aisladas; mantener el flujo de apoyo por un tiempo prolongado para evitar la hambruna y las epidemias que son una amenaza latente; y un plan integral de reconstrucción con un énfasis especial en el desarrollo humano en los ejes de vivienda, empleo, producción, infraestructura y seguridad alimentaria.

La emergencia y la reconstrucción requieren examinar cuidadosamente la prestación de servicios básicos que hoy están en manos privadas y que fueron inadecuadamente utilizados en los peores momentos de esta crisis; revisar las asignaciones presupuestarias y destinarlas a programas sociales de largo aliento e iniciar una estrategia sostenida de combate y erradicación de la pobreza, que después de esta tragedia, quedó para aquellos que pretendían ignorarla, profundamente evidenciada.

Fuente: www.prensalibre.com


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