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Detrás de la solidaridad
Por Marielos Monzón - Guatemala, 25 de octubre de 2005
marielosmonzon@hotmail.com

Los que quedaron afuera de la foto

La devastación producida por la tormenta tropical Stan, mostró, en primer lugar, la vulnerabilidad y exposición de millones de guatemaltecos, que viven en condiciones de enorme riesgo, por la extrema pobreza y la segregación a la que son sometidos por la sociedad y por el Estado.

La respuesta estatal fue lenta y desorganizada; nadie pide milagros, y todos somos conscientes que una tragedia de la magnitud que se vivió, genera exigencias que pueden desbordar las previsiones.

Sin embargo, alguien va a tener que explicar por qué la ayuda de organizaciones sociales, campesinas y cuerpos de socorro, pudo llegar a lugares a los que el Estado no llegó.

Pero hoy quiero destacar algo que afloró en la tragedia, que salvó vidas y que llevó apoyo en forma inmediata, corrigiendo las carencias e incapacidades estatales: la solidaridad de la gente y de organizaciones públicas que estuvieron a la altura de las circunstancias.

En primer lugar, el papel desempeñado por la Usac que desplegó desde el primer momento un enorme esfuerzo de solidaridad y de respaldo a las comunidades afectadas.

Más de cinco mil voluntarios fueron movilizados por las facultades, escuelas y la Extensión Universitaria.

El Consejo Superior y la Rectoría, encabezaron personalmente la recolección y entrega de víveres y medicinas; y la estrategia de atención a la emergencia. Además, trabajan en un plan de apoyo a la reconstrucción que implica, entre otras cosas, una readecuación de los ejercicios de práctica supervisada en todas las áreas (EPS) y una iniciativa de ley.

La Facultad de Medicina movilizó mil 937 brigadistas a las distintas comunidades. Las de Agronomía e Ingeniería organizaron también sendos cuerpos de apoyo y la Escuela de Ciencias Psicológicas trabaja en el acompañamiento sicosocial a las víctimas de la tragedia, en especial a los niños y niñas que están en los albergues.

El Centro Universitario de Occidente, con sede en Quetzaltenango, no sólo entregó ayuda, sino que también, movilizó casi mil brigadistas para realizar una evaluación de daños en todos los municipios, entregando a las autoridades un informe detallado que permitirá realizar más rápido y con un énfasis social, la reconstrucción en esa área.

Estas son sólo algunas de las acciones que realizó la Usac; merecerían un destaque igual la Cruz Roja y muy especialmente, las organizaciones campesinas y comunitarias, que trabajaron sin descanso, compartiendo lo poco que tienen, para mitigar los efectos de la tragedia.

La solidaridad no tiene banderas ni dueños, pero no es justo que se intente dar una imagen de que la ayuda vino sólo de un sector de la sociedad.

Politizar la ayuda, no es sólo elegir el destino de los víveres o medicinas de acuerdo a preferencias políticas, también es, mostrar sólo a ciertos actores políticos y sociales, e ignorar a otros.

Fuente: www.prensalibre.com


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