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Problemas en el patio trasero
Por Marielos Monzón - Guatemala, 8 noviembre de 2005
marielosmonzon@hotmail.com

“Estoy un poco sorprendido. Acá pasó algo que no tenía previsto”: George W. Bush a Néstor Kirchner, presidente argentino

Estados Unidos no pudo imponer una mención de reapertura del Alca en el documento final de la IV Cumbre de las Américas.

Luego de horas de nerviosas negociaciones entre los 34 presidentes de la región, no se logró un acuerdo y se aprobó una declaración que está muy lejos de lo que quería George Bush.

En realidad, la cumbre era para discutir la generación de empleo digno y el combate al hambre, prioridades para América Latina, pero la potencia del Norte se empeñó en incluir el Alca y relanzarlo.

Según las crónicas periodísticas, durante la discusión, el presidente de México, Vicente Fox, pidió que se tratara el tema del Alca.

El gobernante Kirchner lo cortó y le dijo: “No es tema de esta cumbre”, y le dio la palabra al siguiente orador.

Pero el mandado ya estaba hecho, Bush se paró y fue darle la mano a Fox en señal de agradecimiento.

Posteriormente, Panamá, asumió la representación del Alca y promovió una moción que Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela rechazaron.

Finalmente, tuvo que darse paso a una declaración final que por primera vez, refleja dos posiciones: la de Estados Unidos y 28 países más, y la del Mercosur, más Venezuela.

Más allá del número, lo que importa es la dimensión y las áreas geográficas. Estados Unidos con México y Canadá ya tiene el Nafta, y con Centroamérica ya tiene el Cafta; no necesita el Alca.

El objetivo de seguirlo impulsando es asegurarse el libre acceso para las empresas estadounidenses en América del Sur.

Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo en un acto de la “contracumbre”, ante más de 40 mil personas: “Hemos decretado la muerte del Alca”. Chávez, que estaba acompañado por el futbolista Diego Maradona, y el premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel; definió a los cuatro países del Mercosur y al suyo propio como “los cinco mosqueteros de la dignidad”.

El resultado de la cumbre en el terreno gubernamental y político, es una muestra más de las dificultades de Estados Unidos para imponer su agenda en el continente, después del triunfo de opciones progresistas y de izquierda.

A nivel popular, el repudio a Estados Unidos vuelve a los niveles históricos de décadas pasadas: miles en Argentina, cientos de miles en Brasil y miles en Uruguay, salieron a la calle a rechazar la visita de Bush, que tiene que ir a las cumbres rodeado de más de dos mil agentes de seguridad, helicópteros, barcos de guerra y misiles y ni aún así, consigue imponer sus puntos de vista.

Estados Unidos sigue sin recuperar la iniciativa política en América del Sur. El patio trasero, se acortó y ahora termina en Panamá.

Fuente: www.prensalibre.com


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