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Al fin disgustado
Por Marielos Monzón - Guatemala, 22 noviembre de 2005
marielosmonzon@hotmail.com

“Cuando el petróleo sube, el alza se refleja a los dos días, pero cuando baja no pasa lo mismo”. Óscar Berger

El precio de la gasolina en Gua- temala se fue a las nubes y con él, aumentaron el gas, la energía eléctrica y el transporte. La explicación del Gobierno fue que la causa era el precio internacional del crudo y nada se podía hacer, más que rogarle a Dios.

Desde varios sectores se reclamó buscar alternativas, entre ellas retomar el Acuerdo Energético de Caracas y hacer jugar un papel al Estado en la importación y distribución de combustibles.

Esa posibilidad fue rechazada por el Gobierno, que defendió como el ideal, el modelo de mercado guatemalteco; totalmente privado y sin ningún tipo de regulación.

Pero la tan mentada libertad de mercado —que no es tal, porque el mercado está en manos de un oligopolio de importadores y distribuidores que hacen lo que quieren y cuando quieren— ha mostrado ahora su verdadera cara.

Cuando los precios internacionales subieron, los precios nacionales aumentaron de inmediato; ahora que los precios internacionales bajaron, los precios en Guatemala siguen altos o tienen bajas ridículas.

Según datos del Ministerio de Energía y Minas, a finales de octubre las compañías importadoras compraron el galón de combustible Q3.60 más barato.

El Gobierno ha anunciado una y otra vez que el combustible bajaría, incluso se anunció que la baja debería ser de Q6 por galón. Sin embargo, 22 días después, no hay rebaja.

Los argumentos son insólitos: que todavía se comercializan embarques que fueron comprados más caros, que hay un complejo andamiaje financiero que calcula el precio, etc.

Sin embargo, nadie explica por qué nada de eso importó cuando hubo que subir los precios, y sí pesa ahora que hay que bajarlos.

A nivel internacional, se conoce que en medio de la crisis energética mundial, las transnacionales petroleras tuvieron ganancias récord: Exxon Mobil logró en el tercer trimestre de 2005 ventas por US$100 mil millones e incrementó 75 por ciento sus ganancias este año y Shell 68 por ciento.

¿Cuánto ganaron y siguen ganando los importadores y distribuidores guatemaltecos? Nadie lo dice. Ahora, el presidente Berger, se acuerda del Estado y amenaza con importar combustible si no bajan los precios.

Buen momento para darse cuenta, que cuando todo es privado, la única lógica que se respeta es la del lucro y la ganancia sin límite.

Aunque sea tarde, hay que tomarle la palabra al presidente e ir un poco más allá, reformando la ley de hidrocarburos y recuperando el control de este servicio esencial; meta que podría alcanzarse cuando se empiecen a responder estas preguntas ¿Quién les hará devolver a los importadores y distribuidores los millones que ganaron en estos 20 días de precios sobrevaluados?, ¿Quién va hacer algo para que el precio del gas, la luz y el transporte bajen también?

Fuente: www.prensalibre.com


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