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Escandaloso
Por Marielos Monzón - Guatemala, 29 noviembre de 2005
marielosmonzon@hotmail.com

Y el Cacif todavía dice que este Gobierno es más transparente.

Del viernes para acá el tema recurrente ha sido el de las declaraciones del vicepresidente Stein contra el Congreso y el Organismo Judicial (OJ). Las mismas se dieron en el medio de una reunión de industriales guatemaltecos, en donde los representantes de los farmacéuticos nacionales le hicieron ver la intención de algunos diputados de restringir aún más las ventas de productos genéricos en el país, con una reforma severa a la ley de propiedad intelectual; requisito que impone EE.UU., so pena que el TLC no entre en vigencia.

Si revisamos las nefastas consecuencias que ha tenido para nuestro país la entrada en vigor del decreto 9- 2003 que fue derogado y sustituido por el 30-2005, nos daremos cuenta que lo que viene será la condena a muerte de miles de guatemaltecos que no podrán acceder a medicamentos.

Mientras en cientos de países del mundo, las políticas de salud pública están basadas en la compra de medicamentos genéricos de calidad y a precios accesibles, en Guatemala la tendencia es la contraria. Para muestra un botón.

En las compras realizadas por el IGSS en el marco del Acuerdo Excepción 2-2005 autorizado por el Congreso, se pagaron en sobreprecio Q39 millones 500 mil: por ejemplo, la Ketanserina gel, un producto utilizado para complicaciones pre parto, se pagó siete mil 803 veces más cara; la Caspofungina polvo para el tratamiento de hongos se compró cinco mil veces más alta y el Losortan tabletas, utilizado para la hipertensión, tres mil 648 veces más.

Todo lo cual se traduce en la reducción del universo de pacientes que pueden ser atendidos por el Seguro Social, la duración del tratamiento y la permanencia con vida de personas con enfermedades crónicas.

De acuerdo con el reporte enviado por el IGSS al Congreso de la República, el 91 por ciento del total de la compra fue adjudicado a transnacionales farmacéuticas y lo que es más llamativo aún, el 49 por ciento del pago total a un solo distribuidor: JI Cohen.

Si esto no merece ser investigado, entonces no sé por qué hacen tanto escándalo por otros casos que ni siquiera implican el derecho a la salud y a la vida de la población.

Lo anterior viene a colación cuando en el Día internacional de lucha contra el sida, se hace énfasis en la enorme contribución que los medicamentos genéricos han tenido en el combate de la pandemia, al reducir el tratamiento, de US$10 mil anuales por paciente, a poco más de US$200. Si se aplicaran los criterios que se están usando en Guatemala, ese avance no se hubiera realizado jamás.

Bajo la sombrilla de la “calidad” se ha iniciado una campaña de mentiras para desprestigiar a productos nacionales e internacionales genéricos que son la diferencia entre la vida y la muerte para millones de personas en el mundo. El colmo es que después de todos los privilegios recibidos, y de los sobreprecios pagados, ahora las transnacionales amenacen con irse del país por estar en condiciones desventajosas. ¿?

Fuente: www.prensalibre.com


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