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PDH: elección crucial
Por Marielos Monzón - Guatemala, 27 de marzo de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

Baltasar Garzón: “La lucha por los derechos humanos es una tarea constante y un desafío permanente”.

En el título referido a las Garantías Constitucionales y la Defensa del Orden Constitucional, la Carta Magna establece la figura del Procurador de los Derechos Humanos. De forma más extensa, el decreto 54-86 del Congreso, Ley de la Comisión de los Derechos Humanos y del Procurador de los Derechos Humanos, da cuenta de la naturaleza, calidades, atribuciones, organización, procedimientos, competencia y elección de la Comisión y el Procurador.

En un país como el nuestro, la figura del Ombudsman reviste de vital importancia, y la elección de la persona idónea para dirigir la institución es clave en un contexto como el actual, donde la violación sistemática a los derechos humanos está a la orden del día y donde éstos son vistos como una amenaza y una debilidad, en lugar de ser considerados la columna vertebral del sistema democrático y el Estado de Derecho.

La terna electa por la Comisión de Derechos Humanos del Congreso está conformada por dos profesionales con las calidades necesarias para ocupar el cargo. Me refiero a Ramón Cadena y a Sergio Morales.

Sin embargo, la tercera nominación del diputado Ángel Mario Salazar resulta inadecuada, por su militancia política y porque él mismo se convertirá en juez y parte a la hora que el pleno del Congreso realice la elección del Procurador. La renuncia del congresista a la UNE no es suficiente, lo correcto hubiera sido renunciar a su curul y no aprovechar su investidura para obtener el apoyo de sus colegas.

El actual procurador Sergio Morales completará cinco años al frente de la institución; su gestión puede calificarse positivamente, aunque existen, como resulta lógico, algunos aspectos y áreas de acción que no se han atendido adecuadamente y en las que se han cometido errores.

Su postulación es un reconocimiento a su desempeño. La continuidad de las políticas en la institución, costumbre poco usual en el país, estaría garantizada con su reelección; sin embargo, 10 años resultan demasiados en el ejercicio de un cargo de tanta complejidad.

En este sentido, me parece que Ramón Cadena Rámila, cuya trayectoria, experiencia y trabajo en derechos humanos es incuestionable, podría ser la opción de renovación en el cargo de Procurador, continuar con las políticas acertadas de la institución y darle un giro a las áreas que hasta el momento han sido poco atendidas.

Entre otros aspectos, a su favor cuenta la renuncia al cargo que desempeñaba en la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas al momento de su postulación como candidato, hecho que habla muy bien de sus calidades éticas y su compromiso personal con el tema.

Fuente: www.prensalibre.com


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