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Feminicidio
Por Marielos Monzón - Guatemala, 24 de abril de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

Isabel Espinoza: Este crimen también tiene una connotación sexual intencional.

La semana anterior, publiqué una columna con el título Mujeres: violencia e impunidad, en la cual hacía referencia a los asesinatos de mujeres en Guatemala. El término que utilicé en mi columna fue el de feminicidio; sin embargo, a la hora de la edición, el mismo fue reemplazado por la palabra femicidio.

Esta sustitución provocó que gran cantidad de lectoras me hiciera llegar por la vía electrónica sus comentarios. Muchas de ellas, pertenecientes a organizaciones de mujeres, me hicieron ver el error conceptual, en el que creían había incurrido, al utilizar la palabra femicidio en lugar de feminicidio. Más allá del episodio concreto, me parece que esta es una buena oportunidad para explicar por qué el término para nombrar lo que ocurre en nuestro país con los asesinatos de las mujeres es feminicidio.

De acuerdo con la antropóloga y diputada mexicana Marcela Lagarde: “El acto de asesinar a una mujer, sólo por el hecho de su pertenencia al sexo femenino, es feminicidio”. Hay feminicidio, dice Lagarde, cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no les crea condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad, en la casa y en los espacios de trabajo, de tránsito o de esparcimiento.

“Suceden los feminicidios cuando las autoridades no realizan con eficiencia sus funciones para prevenirlos, evitarlos y sancionarlos. El ambiente ideológico y social del machismo y la misoginia alientan el feminicidio, que no es otra cosa que el genocidio contra las mujeres”, advierte.

La categoría feminicidio es parte del bagaje teórico feminista introducido por las estadounidenses Diana Russel y Hill Radford bajo la denominación femicide que, traducida al castellano es femicidio, término homólogo a homicidio, que sólo significa asesinato de mujeres.

Precisamente, para marcar la diferencia con este término y señalar que no nos enfrentamos a asesinatos comunes y corrientes, sino a crímenes que conllevan un odio contra las mujeres, se acuñó el término feminicidio.

El concepto de feminicidio no ha sido recogido por ninguna legislación todavía, se emplea en ámbitos académicos y del movimiento feminista y de derechos humanos, ya que no sólo involucra al agresor individual, sino que apela a la existencia de una estructura estatal y judicial que avala estos crímenes.

La violencia sexual y la mutilación en los cuerpos de las mujeres son evidencias claras de que en Guatemala se está asesinando a las mujeres por su condición de género. La impunidad que rodea la mayoría de los asesinatos habla de la complicidad y aquiescencia de las autoridades.

No se trata entonces simplemente de una discusión conceptual, sino de un flagelo que es imprescindible erradicar, empezando, por ejemplo, a llamar a las cosas por su nombre.

Fuente: www.prensalibre.com


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