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Día de las y los trabajadores
Por Marielos Monzón - Guatemala, 1 de mayo de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

José Enrique Rodó: “La única aristocracia que existe es la del obrero. La del hombre que trabaja”.

Luego de prolongadas y difíciles luchas por la jornada de ocho horas y por mejores condiciones de trabajo, obreros de las más grandes industrias de los EE.UU. declararon una huelga general el 1 de mayo de 1886. El New York Times salió a repudiar la medida con estas palabras: “Las huelgas, para obligar al cumplimiento de la jornada de ocho horas, pueden hacer mucho por paralizar la industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad del país, pero no podrán lograr su objetivo”.

Ese día se reunieron alrededor de 200 mil trabajadores, la Policía disparó sobre los manifestantes, con el saldo de varios muertos. Dos días después, se produjeron nuevas masacres, especialmente en la fábrica McCormick, de Chicago.

La indignación popular fue creciendo y August Spies, director del Diario de los Trabajadores, de Chicago, frente al espectáculo terrible de la sangre derramada, hizo imprimir una circular que, en uno de sus párrafos, decía: “Trabajadores, a las armas. Venguemos a los muertos. Los amos han soltado a sus sabuesos: la Policía. Mataron a seis de nuestros hermanos en la fábrica McCormick esta tarde. Los mataron porque osaron pedir que se acorten sus horas de trabajo (…)”.

El 4 de mayo se celebró un mitin de protesta. La manifestación era pacífica, pero un pelotón de la Policía avanzó hacia la muchedumbre. Los principales dirigentes sindicales fueron apresados. También se produjeron centenares de allanamientos.

Los 25 integrantes del Diario de los Trabajadores, igual que los suscriptores del periódico, fueron a parar a distintas cárceles. Tras un proceso plagado de falta de garantías, cinco trabajadores fueron condenados a la horca, y otros más, a trabajos forzados. El episodio conmovió al mundo entero.

En memoria de los Mártires de Chicago se conmemora el 1 de mayo, que se convirtió en el Día Internacional de los Trabajadores, y se incluyó como lema central el de “unidad, solidaridad y lucha”. Los presagios del New York Times no fueron acertados.

Sin embargo, “las historias oficiales” obstinadamente se resisten a concebir a los pueblos organizados como actores centrales en la construcción de sus destinos. Así, en Chicago no hay siquiera un monumento que conmemore estos hechos, y en los EE.UU., el día de los trabajadores se ha sustituido por el día “del trabajo”, del 1 de septiembre.

Por eso, la conmemoración del 1 de mayo no es sólo un recordatorio de hechos lejanos, no es un mero ritual de protestas antigubernamentales y menos un día de asueto. Es uno de los escasos momentos en los cuales se reconoce el papel central que las y los trabajadores organizados han significado en la construcción de un mundo mejor, más justo y más humano.

Fuente: www.prensalibre.com


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