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Más mujeres en la política
Por Marielos Monzón - Guatemala, 26 de junio de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

María Teresa Zapeta: “Para hablar de una democracia plena, hay que asegurar la participación de las mujeres”.

Cuando estuvo en Guatemala, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, se reunió con un nutrido grupo de mujeres guatemaltecas. En su discurso, se refirió a lo que calificó como uno de los parteaguas en su carrera política: su nombramiento como ministra de la Defensa durante el gobierno de Ricardo Lagos. Este cargo, tradicionalmente masculino, le permitió romper con el paradigma de que las mujeres no estamos hechas para “ciertos roles”, y le posibilitó demostrar sus cualidades y capacidades al frente de una institución por demás compleja y a todas luces masculina.

Es por eso que el reclamo de las mujeres en el mundo tiene que ver con la apertura de espacios en todos los niveles y con la promoción de políticas de equidad de género que garanticen el fin de la exclusión.

En Guatemala, por ejemplo, aun cuando las mujeres somos el 51 por ciento de la población, no estamos equitativamente representadas en ninguno de los organismos del Estado. Si les damos un vistazo a los números del Tribunal Supremo Electoral sobre las candidaturas de partidos políticos y comités cívicos en las elecciones del 2003, observamos cómo de 23 mil 705 candidaturas presentadas por los partidos, solamente dos mil 254 fueron de mujeres; es decir, el 9.5 por ciento. Lo mismo ocurrió con los comités cívicos: de dos mil 196 candidaturas presentadas, solamente 222 fueron femeninas, lo que equivale a un 10.1 por ciento.

Obviamente, esta situación repercutió en los resultados obtenidos a la hora de elegir cargos públicos en el proceso electoral anterior: de 158 diputaciones, solamente 14 fueron ganadas por mujeres, y de éstas, únicamente una correspondió a una mujer indígena; en 331 municipios, solamente se eligieron ocho alcaldesas, y de tres mil 190 cargos en disputa, en las corporaciones municipales, solamente fueron electas 175 mujeres.

Al comparar la representación de las mujeres guatemaltecas en cargos públicos, respecto de la situación de otros países centroamericanos, podemos constatar el gran rezago de Guatemala en este tema. Mientras el Congreso costarricense está conformado en un 38.6 por ciento por mujeres; el hondureño, en un 23.5; el nicaragüense, en un 17.3; y los de El Salvador y Panamá, en un 16.7; en Guatemala, el porcentaje de mujeres diputadas apenas alcanza un 8.8 por ciento.

Situación similar vivimos en lo que respecta a mujeres electas para gobiernos locales: mientras en las corporaciones municipales de Costa Rica las mujeres tienen una representación de 43.8 por ciento, Guatemala apenas llega a 4.8 por ciento del total.

Y es que no podemos hablar de una verdadera democracia mientras la exclusión de las mujeres sea la constante. El reto es que, después del proceso electoral del 2007, haya más mujeres electas que ocupen cargos populares.

Fuente: www.prensalibre.com


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