Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

De mentiras
Por Marielos Monzón - Guatemala,7 de agosto de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

Ricardo Arjona: “El problema no es qué digas, el problema es lo que callas”.

Luego de aquella entrevista que nos concedió el entonces presidente Alfonso Portillo, en nuestro programa radial En Perspectiva, creí que ya nada podría sorprenderme. En esa ocasión, reconoció que había mentido para conseguir votos y ganar las elecciones.

Según Portillo, el ser humano puede ser un vendedor de ilusiones, aun cuando en su interior sabe que lo que ofrece no se puede concretar o no se está en capacidad y posibilidades de hacerlo. Hay cosas que se dicen y otras que es mejor no decir, porque si se dicen, la gente pierde la fe y no confía. Más o menos así podría resumir lo que nos dijo el ex presidente a mi colega Ronaldo Robles y a mí, ese día.

Hay gente que está acostumbrada a mentir, y después, de tanto hacerlo, termina creyéndose sus propias mentiras y manteniéndolas a toda costa; hay quienes tienen una doble vida y juegan en dos tableros al mismo tiempo, con asombrosa capacidad; hasta que, como decía mi abuela, “la verdad sale a relucir, porque la mentira tiene patas cortas”.

Hay personas que mienten sin escrúpulos en todos los órdenes de la vida; aun cuando sus mentiras lastimen a quienes les quieren de verdad. Mentir es también ocultar la verdad, no sólo tergiversarla. Mentir es hacer creer a quienes confían en nosotros que las cosas son de una determinada forma, cuando en realidad son de otra; es disfrazar las verdaderas causas de un comportamiento y echarle la culpa a los demás de las propias acciones.

Todo esto viene a cuento, a propósito de la campaña electoral y los discursos de algunos candidatos. Quien miente en su vida pública miente también en su vida privada; quien es capaz de engañar en el plano personal, también es capaz de engañar en el plano político o laboral. No hacerle daño a otra persona y mantenerla engañada no es una excusa válida para sostener una mentira.

¿O acaso se puede ser íntegro en un momento y falso en el otro? El gran número de personas indecisas es precisamente un reflejo de la apatía y animadversión que las mentiras en el ámbito político han provocado en las y los electores.

Muy cierto es que se puede mantener engañado a un grupo de personas por un tiempo, pero no se puede mantener engañado a todo el mundo todo el tiempo. Se hace muy difícil volver a confiar cuando se nos ha engañado, y se hace más difícil aún recuperar la credibilidad cuando hemos vivido en un mundo de mentiras.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.