Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Bienvenido
Por Marielos Monzón - Guatemala, 18 de septiembre de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

Carlos Castresana: “La impunidad se caracteriza por el vacío de jurisdicción (…). Es el agujero negro de la justicia”.

El trabajo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) empezó con buen pie.

El nombramiento del jurista español Carlos Castresana Fernández, como su director, augura buenos resultados en el combate de la impunidad y la búsqueda de justicia en Guatemala. Sobre todo, cuando se recuerda cómo la atinada conducción de Christian Tomouschat, al frente de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, marcó un parte aguas en la historia reciente de nuestro país.

Castresana Fernández ha sido magistrado, juez de distrito e instrucción, abogado y fiscal. El 28 de marzo de 1996 presentó en la Audiencia Nacional de España, en nombre de la Unión Progresista de Fiscales, la denuncia por genocidio, terrorismo de Estado y tortura contra el dictador chileno Augusto Pinochet, que permitió su detención en Londres.

Ha conseguido desenredar verdaderas redes de mafia responsables de delitos que van desde la corrupción, tráfico de influencias y lavado de dinero, hasta los de lesa humanidad durante la guerra sucia.

En una entrevista concedida al diario La Jornada, de México, cuando se desempeñaba como coordinador de la Oficina de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Crimen (Onudc), en ese país, señaló: “El fenómeno de la impunidad sigue presente en México y América Latina, debido a que la verdadera esencia de la democracia, que es el principio de la legalidad, no ha cristalizado”.

Consideró que el reto de las naciones que integran la región es, precisamente, constituirse en verdaderas democracias, pero alertó que es erróneo pensar que este sistema político se logra sólo con votar. “Esa es la democracia formal: que los gobernantes sean elegidos y se cambien periódicamente mediante procesos transparentes; pero no es la esencia de la democracia”, acotó

“La esencia de la democracia es el principio de la legalidad: que la ley rija y se aplique por igual a gobernantes y gobernados, a ricos y pobres, a poderosos y desfavorecidos”.

Durante su participación en el Congreso Internacional sobre Seguridad, Narcotráfico y Delincuencia Organizada, en el que asistió en su calidad de coordinador de la Onudc, argumentó: “Sólo cuando el principio de legalidad es efectivo, entonces estamos hablando de la verdadera democracia, pero esto exige necesariamente que desaparezca la impunidad y que el aparato penal caiga por igual contra cualquiera que lo merezca, sea cual fuere su origen”.

A Castresana Fernández le asiste toda la razón. La situación que vivimos en Guatemala es justamente esa, por lo que su presencia y nombramiento nos devuelve la esperanza de que, a través de este espacio de apoyo internacional, seamos capaces como sociedad de encontrar los caminos que nos permitan desbaratar el muro de la impunidad.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.