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De reacciones y firmeza
Por Marielos Monzón - Guatemala, 2 de octubre de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

Augusto Monterroso: “Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

La ejecución de cinco jóvenes a manos de agentes de la PNC, que además eran miembros del equipo de seguridad del director de esa institución, demostró, una vez más, y por si hacía falta, que los cuerpos de seguridad del Estado están capturados por el crimen organizado.

Los asesinatos, que ocurrieron a pocos días de la visita de Carlos Castresana, recién nombrado director de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), son una clara respuesta a la presencia del jurista de la ONU y al anuncio de la pronta instalación de este ente investigador.

“La Cicig contribuirá a la recuperación de la soberanía que se ha perdido”, afirmó Castresana, al tiempo de explicar la importancia que para el país tiene el desmantelamiento de estas estructuras paramilitares de extrema derecha que han mantenido de rodillas a la población y a las instituciones; y que, dicho sea de paso, fueron producto de la estrategia contrainsurgente que el Estado guatemalteco promovió, en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional.

Quienes formaron parte de este poder paralelo fueron tomando conciencia que el mismo no sólo servía para “combatir la subversión”, sino que les garantizaba la posibilidad de realizar millonarios negocios bajo el amparo de una estructura corrompida hasta los cimientos.

Así, organizaron redes delictivas para el tráfico de armas, de drogas, de personas, robo de vehículos y furgones, ingreso de mercancías, adopciones ilegales, prostitución y lavado de dinero.

Se aseguraron, además, que el sistema les permitiera la posibilidad de deshacerse de cualquier persona que resultara molesta y les garantizara la limpieza social. Estas redes también se conformaron con miembros de la iniciativa privada y de otros sectores civiles, mecanismo que les permitió la consolidación de un verdadero muro de impunidad, que se mantiene hasta ahora.

Lo que vimos la semana pasada es la reacción de un animal que empieza a sentirse amenazado y decide dar un zarpazo para mostrar su poder y amedrentar. Seguramente, mientras más se acerque la fecha de la instalación oficial de Cicig, habremos de presenciar más de estos actos.

Por eso es importante que las actuales autoridades tomen serias cartas en el asunto y, a la vez de depurar las filas de la PNC, le entren de lleno a dejar fuera a oscuros personajes que asesoran y mueven los hilos en el interior de esa institución.

El compromiso de los partidos políticos que se disputan la Presidencia y que están representados en el Congreso resulta vital para consolidar este proceso.

El único camino ante el terror es la firmeza en la investigación y la decisión política de desenmascarar a los peces gordos, los de ayer y los de hoy, que al final de cuentas resultan prácticamente lo mismo.

Fuente: www.prensalibre.com


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