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Es desigualdad, presidente
Por Marielos Monzón - Guatemala, 16 de octubre de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

Eduardo Stein: Si no se atiende la desigualdad, no tenemos viabilidad como país.

La semana pasada, después de que el Instituto Nacional de Estadística hizo públicos los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, en la que se evidencia un aumento de la pobreza en el país y una mayor brecha entre el costo de la canasta básica y el salario de la gente, el presidente Óscar Berger dio otras desafortunadas declaraciones.

Ni siquiera cuando su mandato está por concluir, y una esperaría que en cuatro años el presidente hubiera aprendido algo sobre la gravísima situación económica de la mayoría de la población o la importancia de no emitir declaraciones cuando no se tiene nada para decir, el mandatario nos vuelve a sorprender.

O no tiene clara la dimensión de la pobreza o no le importa, y se mofa de la situación desesperada de millones de compatriotas. “No he visto carros que se dejen de comprar; los aviones siguen llenos, los restaurantes igual, y la capacidad económica de las personas para comprar vivienda ha roto todas las estadísticas”, afirmó el gobernante.

Por supuesto que eso que se llama desigualdad y que hasta el cansancio se ha denunciado que existe en el país, no le suena a nada. En eso sí somos campeones, señor presidente, nos disputamos el primer lugar en América Latina, junto a Brasil y Haití, y no necesitamos enviar mensajitos de texto para ganar.

Pero mejor utilizo, para explicarme, las palabras del propio vicepresidente Eduardo Stein, quien en una reciente entrevista se refirió al tema: “Si la próxima administración no acomete con toda flexibilidad, amplitud, apertura y sobre todo con oídos abiertos a lo que es esta nación tan desigual, desigual entre las desiguales, porque estamos en el mismo club con Brasil y Haití en América Latina (…), nosotros no tenemos viabilidad como país. A la vuelta de unos años vamos a estar de nuevo en una conflictividad tremenda porque, para decirlo de una manera telegráfica, mucho de lo que se ha hecho para mejorar las oportunidades económicas en torno a los programas de ajuste estructural y a la apertura, ha tenido como resultado, junto con la dinámica de las finanzas y la tecnología mundial, una todavía mayor concentración de la riqueza. La próxima administración tendrá que atender esa situación de desigualdad interna, para equiparar las cargas, para que de veras Guatemala pueda acercarse a un nivel más equitativo, más solidario y más justo de convivencia y de oportunidades”.

Más claro, ni echándole agua. Por supuesto que los aviones y los restaurantes siguen llenos, y los apartamentos de las zonas residenciales se siguen vendiendo, pero también los niños y niñas se siguen muriendo de hambre o de enfermedad, las casas de cartón se derrumban con las lluvias, y familias enteras quedan soterradas. A eso se llama desigualdad, señor Presidente. Bien haría el vicepresidente Stein en explicarle, y usted, en escuchar.

Fuente: www.prensalibre.com


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