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De cara al futuro
Por Marielos Monzón - Guatemala, 6 de noviembre de 2007
marielosmonzon@hotmail.com

Álvaro Colom: “Seré el presidente de la unidad”.

Con el 99.61 por ciento de los votos escrutados de las 13 mil 756 juntas receptoras de votos, el binomio de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) alcanzó la victoria presidencial. En total, recibió el voto de un millón 444 mil 268 guatemaltecos (52.84 por ciento) frente a un millón 289 mil 233 (47.16 por ciento) del Partido Patriota (PP). Porcentajes similares a los obtenidos en la elección presidencial de 1996, donde participaron Álvaro Arzú y Alfonso Portillo.

La participación electoral fue del 48.16 por ciento. Los votos blancos y nulos, que suman 151 mil 214, representan el 5.53 por ciento del total de votos válidos. La UNE recibió el apoyo del electorado en 20 departamentos, con excepción de Baja Verapaz y Guatemala, donde el PP resultó vencedor. La diferencia casi final de sufragios entre uno y otro partido es de 155 mil 35, con una variación favorable a la UNE, por departamento, de entre el 10 y el 25 por ciento.

Con los resultados de la elección del 9 de septiembre, la UNE se constituye también como la primera fuerza política del Congreso (51 diputados), aunque deberá alcanzar acuerdos para la aprobación de leyes que requieren un mínimo de 80 votos.

Los retos que le esperan al próximo gobierno son muchos. Guatemala es un país con profundas contradicciones y con altos niveles de desigualdad, exclusión y racismo. La pobreza que alcanza a siete de cada 10 guatemaltecos y que tiene a cinco de cada 10 niños sumidos en la desnutrición crónica infantil, nos muestra hasta qué medida somos una sociedad enferma, donde hay guatemaltecos de primera y segunda categorías.

Los asesinatos, las ejecuciones extrajudiciales -sobre todo, de jóvenes que viven en las villas de miseria- y el feminicidio nos hablan de un Estado capturado por las mafias y el crimen organizado. La brecha entre el salario de las y los trabajadores y el costo de la canasta básica vital, por citar solamente un ejemplo, nos muestra un Estado urgido de implementar transformaciones profundas en el modelo económico imperante.

Por supuesto que no se puede pretender que todo cambie de la noche a la mañana, pero sí se puede exigir la voluntad política suficiente para entrarles con urgencia a los temas de fondo y dejarnos de una vez por todas de maquillar los problemas.

En sus primeras declaraciones, el presidente electo, Álvaro Colom, aseguró: “A partir de hoy, soy presidente de la Nación y no secretario de un partido político”, y enfatizó que “impulsará con fuerza un acuerdo nacional e incrementará el presupuesto de educación, salud, seguridad y vivienda para acabar con las enormes brechas sociales”.

La equidad étnica y de género en la integración del próximo Gabinete y la nueva Junta Directiva del Congreso; el apoyo a un presupuesto para el 2008 con un fuerte componente de inversión social, privilegiando a los grupos más vulnerables, y la implementación de una reforma fiscal progresiva, serían buenas señales en esta dirección.

Fuente: www.prensalibre.com


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