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El crimen de Gerardi - El propósito de Rico y Grange es influir en el ánimo de los jueces del caso Gerardi
Por Margarita Carrera - 7 de mayo de 2004


Y se insiste, de parte de Rico y Grange y quienes los acuerpan, en que el asesinato de Gerardi no fue una ejecución extrajudicial debida a la publicación del Remhi. No cabe duda de que cuanto escriben estos periodistas es una estrategia más para defender a los militares inculpados, atacar a la ODHA y resguardar al EMP durante el gobierno de Arzú.

Parece ciertamente sospechosa la acogida que -de parte de los medios de comunicación- ha venido teniendo “¿Quién mató al obispo?”, aunque el contenido de este libro no sea más que un recuento de todas las hipótesis sobre el crimen que, como cortinas de humo, se lanzaron desde los primeros días del crimen hasta después de conocida la sentencia contra los militares.

Lo cierto es que nada que no fuera conocido dicen Rico y Grange. Simplemente amarran dos hipótesis que Ardón (de quien se guardan señalar que tiene vínculos profundos con el Ejército) hiciera: el Crimen Doméstico y su conexión con La Banda Valle del Sol.

Hipótesis que fueron descartadas durante el proceso del caso Gerardi. Sin duda, el propósito de Rico y Grange es influir en el ánimo de los jueces para que decidan en favor de los militares acusados, utilizando para ello argumentos falaces que pretenden desvirtuar el trabajo realizado durante el juicio.

Otro punto: Rico y Grange no aclaran qué es lo que realmente pasó en el crimen, pues otro de sus propósitos es confundir más que aclarar, de modo que el caso jamás sea esclarecido.

Desvirtuar las falsedades de Rico y Grange una a una es algo abrumador. Sin embargo, es fácil advertir que el compromiso de estos dos periodistas es claro: defender a los militares enjuiciados y de paso resguardar la imagen de Arzú, cuya actitud de encubrimiento se puso de manifiesto cuando, siendo presidente, favoreció las investigaciones que exculpaban a los miembros del EMP durante su gestión.

Lo peor del caso es que muchos guatemaltecos se afanan por comprar “¿Quién mató al obispo?”, sin haber leído, por lo menos, el resumen del Remhi. Algunos ni siquiera saben de la existencia del Remhi el cual, lo mismo que el informe de la CEH, trata de preservar nuestra memoria histórica sobre la violencia política y las gravísimas violaciones a los derechos humanos de las personas y comunidades indígenas durante los treinta y seis años de lucha fratricida.

También es de lamentar que la gran mayoría de guatemaltecos ignora quién fue monseñor Gerardi y cuál fue su insigne y heroica labor. Durante la guerra sucia, la violencia política le había quitado a la gente su derecho a la palabra. Monseñor se yergue, aún después de su muerte, como la voz de los que no tienen voz, denunciando las atrocidades que sufrieron.

 

Tomado del diario Prensa Libre- www.prensalibre.com


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