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Genocidio y racismo
Por Margarita Carrera - Guatemala, 18 de marzo de 2005

El racismo fue lo que condujo al genocidio durante la guerra sucia.

Genocidio y racismo, íntimamente enlazadas, son palabras que el Gobierno trata de borrar de nuestra legislación con el fin de no castigar a quienes han sido señalados por tales delitos. En abril se cumplirán siete años del asesinato de monseñor Gerardi, el creador del Remhi, un proyecto en el que él trabajó intensamente para dar a conocer el holocausto sufrido por los indígenas durante la guerra sucia.

Preservar la memoria de la infamia para que no se repita en nuestra historia, era su objetivo. Una búsqueda de la justicia que parece no existir en Guatemala. Por tal labor fue asesinado. Cuando apareció, el Remhi fue visto por el gobierno de Arzú como una interrupción al proceso de paz.

Desacreditar a la Iglesia beligerante, defensora de los derechos humanos, y privilegiar a los militares fue parte de su política.

Desde 1999 se pudo constatar que el móvil del crimen de monseñor Gerardi fue político y que en él estaban involucrados miembros del EMP, dentro de los que destacan los dos Lima y Villanueva.

Pero hay otros militares involucrados que aún no se han investigado. Este 22 de marzo el O.J. revisará el caso Gerardi. “Justicia para un hombre justo” es lo menos que se puede pedir; lo que implica que la sentencia, que ya fue emitida contra los militares, sea confirmada.

No reconocer que durante la guerra sucia existió el genocidio, es lo mismo que ignorar que en Guatemala existe el racismo. En el juicio en donde Rigoberta Menchú pide justicia, se omite esta palabra y en su lugar se pone discriminación.

“No permitiré el racismo”, dice la Premio Nobel de la Paz. En videos proyectados en el debate contra los eferregistas que la agredieron en la Corte de Constitucionalidad en octubre de 2003, se observa cómo Ana Cristina López, ¡diputada del Parlacen!, insulta a Rigoberta.

También se ve a Orellana Ruano y al nieto de Ríos Montt quien le grita: “Hija de...”. Los cinco eferregistas que participaron en el juicio por discriminación (más bien racismo) contra Rigoberta fueron identificados. Sin embargo, otros seguidores del FRG que participaron en el delito no son enjuiciados.

“Sos una india”, “indio abusivo”, etc. son expresiones usadas a diario como insultos. Por eso el debate en donde se juzga a quienes insultaron a nuestra Premio Nobel, es de crucial importancia.

Nunca antes se había llevado a los tribunales a aquellos que consideran que el indígena, el garífuna y el xinca son razas inferiores, que no tienen derecho a la dignidad, a la justicia y al respeto.

Se ha de recordar que el racismo fue lo que condujo a las dictaduras militares a cometer genocidio contra de los indígenas. Asimismo que uno de los nietos de Ríos Montt, acusado de genocidio, esté ahora sentado en el banquillo por racista. De tal palo tal astilla.

Fuente: www.prensalibre.com


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