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EE.UU. libertad en peligro
Por Margarita Carrera - Guatemala, 13 de mayo de 2005

En el gobierno de Bush parece ya no existir la separación entre el Estado y la religión..

Refiriéndose a una disertación del doctor David Gergen, de Harvard, Vargas Llosa escribe sobre el influjo de la moral puritana dentro del gobierno de Bush: “Gracias a la alineación del Partido Republicano con los movimientos cristianos fundamentalistas ganó Bush su reelección”; sin embargo, también los católicos, demócratas en su mayoría, votaron por los republicanos.

Esto pone en peligro la libertad en los EE.UU., cuya Constitución ordena la separación del Estado y la religión. El gobierno de Bush -según The New York Times del 26 de abril- ha canalizado miles de millones de dólares de los contribuyentes hacia las iglesias e instituciones religiosas.

Organizaciones a favor de la libertad y los derechos humanos han intentado en vano frenar la alianza cada vez más profunda entre el fundamentalismo religioso y el actual Gobierno de los EE.UU.

Hace poco leí que las escuelas públicas de este país habían prohibido desarrollar el tema de la evolución, optando por la explicación bíblica del origen de la vida, lo que me hizo recordar un filme de los años 50 que escenifica la historia de un profesor norteamericano condenado ante los tribunales por enseñar la teoría de la evolución de Darwin. Esto, que parecía un retorno a la Edad Media, se está repitiendo en la actualidad.

Significa que la libertad y la democracia estadounidense están en eminente peligro al supeditar la educación al fanatismo religioso. Se trata de frenar la secularización de la vida y la cultura, obligándolas a optar por las creencias fundamentalistas.

Tal fenómeno, que está afectando la democracia estadounidense, tiene su causa -según Vargas Llosa- en dos acontecimientos: uno, el pánico aún existente a los movimientos de vanguardia de los años 60 y 70: furor contra la guerra de Vietnam y el racismo, el feminismo, el control de la natalidad, la libertad sexual, los “hippies”, los poetas “beatniks”, “happenings”, música “pop”; todo, en su conjunto, visto como camino de la perdición al ir contra las costumbres y valores tradicionales de aquellas familias puritanas que forjaron la gran nación y cuyo espíritu dogmático aún pervive.

El otro fenómeno, no menos impactante: el atentado del 11-S, que reveló la debilidad de un sistema que se creía todopoderoso y sirvió para que el extremismo conservador acusara a los liberales progresistas de débiles y hasta cómplices del enemigo.

Figuras como las de Susan Sontag y Jane Fonda vuelven a ser sido vistas con desconfianza, lo mismo que artistas, intelectuales y profesores universitarios. Pero no sólo se revive una persecución semejante a la del macartismo, también se desencadena la represión sexual: en Texas, prohibidos a las “cheerleaders” ciertos movimientos en sus bailes, en la misma forma se prohibió trajes de baño “indecentes”.

Fuente: www.prensalibre.com


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