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La utopía de izquierda
Por Margarita Carrera - Guatemala, 8 de julio de 2005

“El fin supremo del Estado es el bien común” (Constitución de Guatemala)

En la actualidad, cuando la doctrina neoliberal impera en el mundo, parece anacrónico hablar de la utopía izquierdista o de la doctrina marxista.

Sin embargo, como utopías jamás serán anacrónicas y no se pueden borrar del panorama intelectual de índole socio-política ni de la filosofía propiamente dicha.

Desde Platón, con su República, y Tomás Moro con su Utopía, el comunismo se plantea como una forma de resolver, a través del Estado, el Gobierno y las leyes que han de regir a los seres humanos.

Por ello Alfonso Bauer Paiz —en la entrevista que le hiciera Julieta Sandoval en la Revista D del 12 de junio— tiene toda la razón al declarar que es una ofensa pensar que en estos tiempos ya no se puede practicar lo que la izquierda y el marxismo promulgan.

Todo porque domina —según sus palabras— “el pensamiento fisiocrático del siglo XVIII, de la clase alta explotadora de toda la vida que ha dicho que la dejen hacer, y no como dice nuestra Constitución en el primer artículo: ‘el fin supremo del Estado es el bien común’. Ahora lo sagrado para ellos es la propiedad privada”.

No sería extraño que, después de que el neoliberalismo arrase con todos los valores humanistas y humanitarios y las transnacionales se apoderen de todos los bienes de la tierra, resucite redentor, dentro de algunos años, el pensamiento de izquierda, reivindicando el papel del Estado tal como lo apunta nuestra Constitución.

¿Para volver a un comunismo totalitario y demoledor de toda libertad como sucede en Cuba y sucedió en la Unión Soviética? ¿Para concebir un Estado que se ocupe fundamentalmente del bien común, pero que no restrinja la libertad de pensamiento y respete en lo posible —siempre que no perjudique a la mayoría— la propiedad individual? ¿Algo así como sucede, por ejemplo, en Suecia y otros países europeos en donde se combina sabiamente capitalismo y socialismo?

Fuera de Bauer Paiz, ¿dónde están en Guatemala los verdaderos izquierdistas utópicos que luchen por la justicia social y por ella sean capaces de renunciar a sus regaladas posturas políticas?

Pero mientras la historia sigue su curso, no es malo recordar estas palabras de Tomás Moro (1478-1535) escritas en su Utopía: eliminando la propiedad privada “...se arreglarían las cosas de manera que ni el príncipe sea poderoso en extremo; ni el pueblo insolente en demasía; que los magistrados no sean indignos; ni los cargos venales, haciendo que el ejercicio de estas altas funciones no lleve aparejados gastos suntuarios, para que sus titulares no se hallen en la tentación de procurarse dinero con fraudes ni delitos, y que no sean designados entre los más ricos en vez de ser escogidos entre los mejores y de más competencia”.

Fuente: www.prensalibre.com


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