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Incitando el terrorismo
Por Margarita Carrera - Guatemala, 15 de julio de 2005

“La guerra es un juego de hombres y la máquina de matar tiene sexo masculino”. V. Woolf

Al hacer creer al mundo que era necesaria la guerra de Irak, pues este país tenía armas de destrucción masiva, Bush le echó leña al fuego del terrorismo, el cual se fortaleció y se extendió a las naciones que apoyaron a este presidente: primero la España de Aznar, ahora la Inglaterra de Blair.

Lo más trágico es que tanto en España como en Inglaterra hubo, a su debido tiempo, manifestaciones multitudinarias que lanzaron sus protestas en contra de la guerra y de los políticos que ponían en peligro la seguridad de su gente.

Y cuando se empezó a bombardear Bagdad, sin importar cuántas víctimas inocentes caían bajo los escombros, y luego a someter a vejámenes sin nombre a los presos políticos, el odio se multiplicó y se incrementó aún más el poder de Al-Qaeda, el cual extendió sus tentáculos a Irak.

Actualmente no pasa un día sin que se den atentados terroristas en este país. Irak se ha convertido en un campo de entrenamiento para extremistas islámicos.

Si la situación en Irak era infame en la época de Hussein, ahora es aún peor. Con Bush el peligro del terrorismo no sólo ha aumentado sino se ha extendido al mundo entero, pasando antes por aquellos países que combaten al lado de los militares norteamericanos.

Y parece repetirse la derrota de Vietnam. “La realidad es que estamos perdiendo en Irak”, dijo el senador republicano por Nebraska Chuck Hagel. ¿Y cuántos soldados estadounidenses han muerto o han quedado lisiados? Los ataúdes aumentan de día en día.

Familiares de los muertos reciben como consuelo la bandera de EE.UU. y una nota de pésame.

¿Cómo se sentirán esos padres, madres, esposas, hijos? Pero además de los mil 700 soldados norteamericanos muertos, los 12 mil heridos, están los más de US$200 mil millones gastados en la guerra. Claro, quienes están en el negocio de las armas han de ver la guerra como algo eficaz.

Lo que espanta, lo que duele es ver las imágenes de la violencia como si fuera algo normal.

¿Cuáles son sus efectos en el espectador? Estas imágenes, ¿nos indignan, nos conmueven o nos vuelven insensibles? Con estas imágenes ¿se agotan las palabras?

Ya Virginia Woolf ha escrito que a los hombres en su mayoría les gusta la guerra. Asimismo, que la guerra es un juego de hombres y que la máquina de matar tiene sexo, y es masculino.

¿Poca serotonina y exceso de testosterona, según la ciencia? Lo cierto es que los hombres emprenden la guerra, pues para ellos hay “en la lucha alguna gloria, una necesidad, una satisfacción” que la mayoría de las mujeres no siente ni disfruta.

Claro que se ha de ver como un fenómeno especial que haya mujeres que quieran ir a la guerra y aprender a matar, como sucedió con algunas estadounidenes soldados que también aprendieron el infame oficio de torturar.

Fuente: www.prensalibre.com


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