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Genocidio impune
Por Margarita Carrera - Guatemala, 5 de agosto de 2005

El pueblo judío recuerda su holocausto; también el pueblo maya debe recordar el suyo.

No es la primera vez que Ríos Montt, responsable de genocidio durante su gobierno (1982-83), aparece en primera plana de los diarios dando declaraciones sobre política y ética. El domingo 31 de julio, fue elPeriódico quien lo sacó.

En una entrevista que ocupó dos páginas y tres fotografías (la del centro con el general matándose de la risa), a Ríos Montt se le permitió dar su opinión; esta vez sobre el Caso Portillo.

En la introducción a la entrevista, C. Méndez se refiere a los miembros del FRG que han caído en desgracia: Barrientos, Wohlers, Weymann, Reyes, tocándole el turno ahora a Portillo. Pero a Ríos Montt nadie lo toca. El velo de la impunidad continúa cubriendo el genocidio y otros crímenes cometidos por él.

Sin embargo, en las páginas 10 y 11, el mismo día y en este mismo diario, se incluye un artículo sobre “El genocidio impune de Guatemala”, de Andrea Rizzi de “El país” (España): “Genocidio.

Lo que ocurrió en Guatemala entre 1978 y 1983 (...) no tiene otro nombre. Ésa es la calificación jurídica que da la ONU a la represión perpetrada por el Ejército de Guatemala sobre las comunidades mayas durante ese período (...)

El balance de la violencia asciende, según la ONU, a unas 200 mil víctimas, entre muertos y desaparecidos. El 93% de ellas, siempre según las Naciones Unidas, fueron causadas por las fuerzas de seguridad del Estado y, en su mayoría, pertenecían a la población maya (...)

Pero si las definiciones jurídicas y las cifras son significativas, las confesiones de algunos militares trazan directamente, con escalofriante nitidez, el diseño de una barbarie aberrante cumplida en medio del más absoluto desinterés del resto del mundo (...).

Una masacre de la que nadie pudo, o quiso, oír los gritos. Y por la que nadie, hasta la fecha, ha cumplido un solo día de cárcel. Un genocidio impune (...) Los de la inteligencia eran los encargados de sacarle la verdad a la gente.

Les ponían una capucha con gamexán, les sacaban los ojos con cuchara, les cortaban la lengua, les colgaban de los testículos (...)”

Estas confesiones -escribe Rizzi- junto a otros miles de testimonios fueron recogidos por la Ceh, de la que formó parte el investigador Prudencio García, coronel retirado del Ejército español y experto en materia de DD.HH. y sociología militar, quien acaba de publicar “El genocidio de Guatemala” (edit. Sepha).

Una reflexión sobre la violencia brutal “dirigida fundamentalmente desde el Estado en contra de los excluidos, los pobres, y, sobre todo, la población maya”, sobre las bases del racismo.

Fuente: www.prensalibre.com


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