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Memoria histórica
Por Margarita Carrera - Guatemala, 19 de agosto de 2005

La reconciliación es posible si se rescata la memoria histórica a través del Remhi y la CEH.

Desde 1954, con la caída del gobierno de la Revolución de Octubre, se ha querido borrar nuestra memoria histórica. Específicamente, a partir de 1963, con el golpe de Estado del coronel Enrique Peralta, cuando se conformó el régimen militar que se perpetuó en el poder y creó la nefasta Doctrina de la Seguridad Nacional, cuyo fin era justificar cualquier acto de barbarie a cometerse en nombre de un anticomunismo militarizado, el cual anulaba por completo los derechos humanos y la democracia.

Desde entonces dio inicio la era del terror estatal que, inicialmente dirigido contra la guerrilla, culminó con el genocidio, la tortura, las violaciones y los asesinatos de mujeres, niños y ancianos.

Sin embargo, aceptar la memoria histórica rescatada a través del Remhi y la CEH, se vuelve difícil en un país en donde priva la ignorancia, la miseria y, ante todo, donde perpetúa el gobierno de los poderosos que, queriendo desconocer las verdaderas causas que dieron lugar al surgimiento de la lucha armada, desean continuar con su política de exclusión y marginamiento.

De manera que seguimos debatiéndonos en una aguda confrontación entre los amantes de las dictaduras militares y los amantes de la paz, la justicia y la democracia.

La mejor manera de seguir con los privilegios de una casta entronizada desde la Conquista, es olvidar los horrores cometidos por el Estado durante la guerra sucia. En la actualidad se enfrentan, así, las más altas esferas del poder económico que desea continuar con sus privilegios, y las esferas de los defensores de los débiles, que buscan la concordia por la vía del conocimiento de la verdad y la aplicación de la justicia.

La reconciliación de la sociedad guatemalteca no se puede alcanzar si no se abordan las implicaciones éticas y sociales que reviste el olvido; si no se fortalece el sistema de Justicia para que deje de ser inoperante y corrupto, aceptando la participación de los que jamás han tenido voz.

Se hace necesaria la memoria histórica para recordar que el Ejército no actuó solo, que atrás estaban las fuerzas del poder económico a las que tiene sin cuidado el subdesarrollo, la ignorancia y la miseria de las mayorías.

No hay reconciliación posible si se olvida el pasado, si se desconoce la verdad y la búsqueda de la justicia; si continúan conviviendo los criminales de guerra y sus víctimas, amparados los primeros por la impunidad y hundidos en la impotencia los segundos.

Otra verdad que ha de recordarse es que la guerra fría y el terrorismo de Estado actuaron al unísono no sólo contra guerrilleros sino contra todos los sectores democráticos guatemaltecos.

Fuente: www.prensalibre.com


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