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León, hermano león
Por Margarita Carrera - Guatemala, 26 de agosto de 2005

León, hermano león, por quienes te olvidaron, por quienes te inmolaron, y por mí, te pido perdón.

Te veo moribundo, los ojos perdidos, la melena triste. León, hermano león, derrotado por la indiferencia, el olvido y el abandono; león, hermano león, ¿dónde está tu fuerza, tu vigor, tu majestuosidad?

León, hermano león, ¿qué cruel destino te envió a un país que carece de sensibilidad, a un país en donde impera la violencia y el odio? León, hermano león, encarcelado, víctima del oprobio, hundido en tu dolor solitario, perdido en el mar del silencio, olvidado tu rugir pavoroso.

León, hermano león, pariente eximio del gato, quien hereda tu aristocrático porte y tu noble linaje. León, hermano león, por quienes te inmolaron, por quienes te olvidaron y por mí, hermano león, te pido perdón.

Por no conocer a tiempo lo descuidado que estabas, por no levantar la voz y tratar de rescatarte del sufrimiento, de la humillación, del despojo, te pido perdón. León, Rey de la selva, hermano león, emblema de honor, cuya efigie simboliza el poder y la fuerza. León, hermano león, a quien los poetas cantan imitando sus héroes tu furor, valentía y destreza: “como un león a quien el pastor hiere levemente en el campo, al asaltar un redil de lanudas ovejas, y no lo mata, sino que le excita la fuerza...” así “El Tidida volvió a mezclarse con los combatientes delanteros” (Homero).

León, hermano león, cuya belleza impera en el mundo, cuya bravura los varones imitan; hermano león, ¿qué fue de ti en una jaula miserable, en una cárcel cuadrada, con barrotes y malla? Fuera de tu hábitat, sin alimento ni amor, hermano león, tu calvario ha de servir, para que animales, no tan fieros, merezcan un trato más digno.

León, hermano león, cuando de niña te veía en la pantalla anunciando los filmes añorados, amaba tus rugidos, amaba tu inmensa melena, amaba tus ojos de fuego. León, hermano león, San Francisco de Asís se te hubiera acercado y te hubiera sanado, como lo hizo con el lobo.

León, hermano león, ahora los niños lloran tu ausencia, ahora Quetzaltenango ya no es la misma ciudad, ahora se te recuerde tal cual eras antes del suplicio: garras, colmillos, melena y ojos de fuego, irguiéndote sobre tus patas, inundando los campos con tus rugidos tremendos.

León, hermano león, que alguien te clone para que vuelvas a ser lo que fuiste, cuando aún no estabas en el país de la indiferencia y el olvido, en el país de la impunidad eterna. León, hermano león, ¿qué edad tenías? ¿quién era tu compañera? ¿Dónde está la leona viuda y los leoncitos que pudieron haber nacido?

León, hermano león, perdona a Quetzaltenango, perdona a Guatemala, si es que merecen perdón. León, hermano león, desde siempre amado, desde siempre temido, desde siempre envidiado, que en Quetzaltenango se erija una efigie en tu honor.

Fuente: www.prensalibre.com


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