Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Fundamentalismo
Por Margarita Carrera - Guatemala, 30 de septiembre de 2005

En la era oscurantista de Bush el enfrentamiento entre ciencia y religión vuelve a repetirse.

En 1928, en Estados Unidos, un maestro de escuela llamado John Thomas Scopes, fue condenado por enseñar la Teoría de la Evolución de Darwin en un juicio memorable.

Siendo yo joven tuve la oportunidad de ver un filme basado en la obra de teatro Heredarás el viento, en donde James Stewart hace el papel de Scopes. Darwin en aquellos remotos años era considerado un hereje y sus libros prohibidos por oponerse a las verdades bíblicas.

En la actualidad, en la era de Bush, el enfrentamiento entre la ciencia y la religión vuelve a repetirse. Por un lado están los creacionistas que se amparan en la Biblia, por otro, los evolucionistas que están de acuerdo con las verdades científicas descubiertas por Charles Darwin.

Este último publicó, en 1859, El origen de las especies, obra que venía a contradecir el fundamentalismo religioso cristiano, haciendo temblar a aquellos fanáticos que creían literalmente en un Dios todopoderoso que, en el Paraíso, había creado a nuestros primeros padres: Adán y Eva.

Según Darwin, todos los organismos vivos descienden de formas de vida anteriores mediante la lucha por la supervivencia en donde gobierna el más apto.

Si bien Bush está de acuerdo con el darwinismo neoliberal-político-social de Herbert Spencer que sostiene la supervivencia del más fuerte en el campo económico (el pez grande se come al pequeño), otorgando así todo el poder a las transnacionales sin mayor compasión por el débil; el escaso entendimiento de este presidente se opone, en cambio, al darwinismo biológico que nos hace parientes con todos los seres vivos, principalmente con el mono y que sostiene la supervivencia del más apto.

¿Hasta dónde llega la ambición y hasta dónde el fanatismo?

Actualmente, en Estados Unidos la enseñanza está dando un salto hacia atrás al dar crédito a los fundamentalistas que en institutos bíblicos reviven la creencia antievolucionista que apoya a los creacionistas negadores de Darwin y hasta de Copénico.

En 2001 (¿después de las torres?) una encuesta realizada por Gallup señala que el 47 por ciento de los estadounidenses piensa que Dios creó al hombre hace menos de 10 mil años.

Según ellos, Darwin se arrepintió en su lecho de muerte por haber lanzado su teoría científica. ¿Lo mismo que Galileo Galilei al verse amenazado por la Inquisición? ¿A cuántos pasos estamos de la Edad Media?

El país más poderoso del mundo mide su ignorancia con los países del tercer mundo. ¿De qué le ha servido saber leer y escribir? Lo cierto es que los neoliberales (que creen en el darwinismo económico y lo predican cual si fuera religión) están de acuerdo con los neocreacionistas, negadores de Darwin. ¿Quién los entiende? Neoliberales darwinianos comulgando con neocreacionistas no darwinianos.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.