Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Intimidada por el MP
Por Margarita Carrera - Guatemala, 12 de enero de 2007

Atreverse a escribir sobre la quema de la Embajada de España, 26 años después de la tragedia, y emitir comentarios sobre la posible inocencia del ex embajador Máximo Cajal, supone exponerse a ser citada (como lo fui yo) por el Ministerio Público (MP, Fiscalía de Sección de Derechos Humanos MP001/20-05/27178/RL), el día 11 de diciembre de 2006, como ya narré en mi artículo del 5/1/07, donde informo cómo J. R. López Barillas, auxiliar fiscal de tal fiscalía, decidió realizar conmigo “una diligencia testimonial relacionada con el caso de la quema de la Embajada de España”.

¿Testigo yo de la quema de la Embajada? ¿O simple intimidación por atreverme a escribir en contra de los posibles culpables de la quema? En la columna del 10/1/07, Mario Antonio Sandoval aclara el alcance que tiene la Ley de Emisión del Pensamiento (aplicable a todos) y el derecho a no revelar las fuentes de lo escrito cuando uno es periodista.

Señala, además, “la total ignorancia de las autoridades judiciales del país, en todos los niveles”, sobre la citada ley. Expongo, nuevamente, que yo no era testigo de la quema, sino simple televidente, como lo fue gran parte de personas en el mundo.

Por lo tanto, me parece que se me tiene señalada por escribir en contra de genocidas, torturadores y asesinos, cuya extradición, actualmente, pide la Audiencia Nacional española, refiriéndose, también, a la quema de la embajada.

Pero resulta que soy columnista en Prensa Libre, por lo cual comento sucesos de nuestra historia. Comentarios que muchas veces no son del agrado de todos. Ya en anterior artículo (del 29/12/06), hice referencia al testimonio que me vi obligada a prestar ante la auxiliar fiscal 1, A. María García.

Poco conocedora en asuntos de leyes (no sólo yo, también el MP), y como jamás había recibido citación alguna, acepté que tal auxiliar fiscal me pidiera la cédula y requiriera testimonio sobre quién soy y desde cuándo escribo como columnista.

Para que el MP se enterase más de lo que había escrito, creí oportuno llevar fotocopia de los 13 artículos sobre la “satanización de Cajal”. Aunque, al hacerlo, sentí regresar a la era del terror, sobre todo cuando se me preguntó la razón por la cual había escrito sobre la quema de la Embajada (¡!).

Pero como “el que nada debe, nada teme”, llegué sola al MP y una hora antes. Previamente a mi retiro, le pregunté a la fiscal: ¿Y si comento esta citación en mi columna? “Mejor no lo haga”, fue su advertencia (¿o amenaza?).

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.