Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Rompiendo el silencio
Por Margarita Carrera - Guatemala, 14 de abril de 2007

La orden de violación sexual en el contexto de las masacres era planificada

El libro Rompiendo el silencio, Justicia para las mujeres víctimas de violencia sexual durante el conflicto armado en Guatemala, realizado por el Consorcio Actoras de Cambio, cuya producción editorial y distribución son llevadas por EGAP, UNAMG y F&G Editores, fue lanzado en noviembre del 2006.

Obra principalísima que nos documenta acerca de una de las torturas más atroces cometidas por la contrainsurgencia en contra de las mujeres indígenas durante la guerra sucia. A pesar de ser escrito con toda objetividad no deja de golpearnos en lo más hondo, sobre todo a quienes pertenecemos al sexo femenino.

Se trata de romper el silencio en torno a la violencia sexual que vivieron las mujeres indígenas durante la guerra sucia con el fin de buscar la justicia. Algo que le corresponde al Estado de Guatemala. La información obtenida es tomada de la CEH.

Se insiste, una vez más, en señalar cómo los agentes del Estado guatemalteco planificaron y sistematizaron las violaciones de mujeres indígenas con el fin de degradarlas y crear el imperio del terror.

Desde 1967 hasta 1995 se ha comprobado que el ejército institucionalizó la violación sexual de mujeres, la cual constituyó una práctica perfectamente ordenada y planificada por los mandos superiores.

Para ello se daban instrucciones precisas acerca de la forma de perpetrarla. En otras palabras, la orden de violación sexual en el contexto de las masacres era planificada: “Los oficiales tenían sus grupos de asesinos que mataban, degollaban, ahorcaban, violaban, les disparaban metiendo el arma en el recto o en la vagina, mandaban hacer perchas con las mujeres, por una sola pasaban 20 o 30 soldados(...). Las tropas pensaban en el saqueo y en las violaciones como una práctica 'normal', no se consideraba siquiera como exceso(...)”.

Lo que buscaba el ejército era debilitar y destruir los grupos familiares. A los hombres se les decía que eran culpables de las violaciones a las mujeres. Según la CEH “Los autores materiales de la violencia sexual fueron: miembros del ejército, responsables de participar en el 89% del total de las violaciones sexuales registradas(...)”.

También participaban las PAC y otras fuerzas de seguridad. Lo tremendo es que las máximas autoridades del Estado encargadas de la seguridad siguen permitiendo y consintiedo tales crímenes al no juzgar a los culpables. No se trataba de simples “errores cometidos por las tropas”.

Ahora bien, la violencia sexual tiene consecuencias desastrosas. Deja en la mujer su huella tanto en el cuerpo como en la mente. Mutilaciones, contagio de infecciones, embarazos no deseados, incluso la muerte.

Miedos, ira, sentimientos suicidas, pesadillas. Los actos de violación sexual son considerados como delitos contra la humanidad, porque cuando se ataca al individuo, se ataca y se niega a la humanidad: “(...)lo que caracteriza esencialmente a los crímenes de lesa humanidad es el concepto de la humanidad como víctima(...)”.

Los elementos que definen tales crímenes son: 1) que la conducta sea dirigida contra población civil; 2) que la conducta forme parte de un ataque generalizado o sistemático; 3) que el autor tenga conocimiento que la conducta es parte de un ataque generalizado o sistemático dirigido contra una población civil.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.