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Sexualidad y género
Por Margarita Carrera - Guatemala, 26 de julio de 2007

El sujeto masculino y femenino se constituye en género mediante la relación social.

Hasta hace poco, la palabra “género” era usaba únicamente para determinar los sustantivos que pueden ser del género femenino y del género masculino. Lo relativo al sexo lo daba únicamente la biología que determina el sexo masculino y el sexo femenino.

Las palabras “homosexuales”, “gays” y “lesbianas” eran las únicas que marcaban tendencias sexuales opuestas a su devenir biológico. Tales tendencias eran (y son aún) condenadas por la sociedad.

No hace mucho en el tiempo, Oscar Wyld sufrió encarcelamiento por haber tenido amantes varones. Todo un escándalo dentro de una sociedad hipócrita que contribuyó a hundir a este genio de la literatura en un sufrimiento atroz.

Esto me viene a la mente por la lectura del libro Reflexiones en torno a la sexualidad y el género, de José Toro-Alfonso (editor), publicado por la Universidad del Valle de Guatemala y F&G editores, y que recoge 15 excelentes ensayos escritos por mujeres.

Actualmente, si nos atenemos a la biología, hablamos de sexo, pero si nos atenemos a la sociedad, hablamos de género. Por siglos –dice Toro-Alfonso– la sexualidad ha sido sometida al silencio.

En la Prehistoria, la sexualidad se refería únicamente al proceso de reproducción. Más tarde (aún ahora), pasa a ser dominada por las religiones, sometiéndola a la persecución y represión. A finales del siglo XIX y principios del XX surgen dos movimientos que se encaminan al estudio de la sexualidad: el movimiento de la liberación femenina y el psicoanálisis freudiano.

En efecto, Freud da a conocer sus revolucionarias teorías, que conmocionaron y escandalizaron a la sociedad occidental. Sobre todo, cuando afirmó que todo humano tenía tendencias homosexuales, sobre todo, los machistas.

A partir de entonces, surgen investigaciones que estudian la sexualidad desde el punto de vista científico. Así nació la sexología como ciencia. Dentro de estos científicos destaca Michel Foucault (1926-1984), quien se refirió a las relaciones existentes entre el sexo y el poder.

Surge, luego, un movimiento social que reta la postura masculina como hegemónica y examina lo que significa ser hombre, tomando en cuenta la raza, la etnicidad, la clase social, la religión.

Pues bien, los estudios de las masculinidades, junto al desarrollo del estudio de la mujer, se han transformado en los estudios de género: “Los sujetos, tanto el masculino como el femenino, se constituyen en géneros mediante la relación social. Es en sociedad en donde el género toma sentido”.

Se estudian las manifestaciones del poder y la violencia, unidas a la exclusión social de la mujer. Del mismo modo, la marginación de la sexualidad en las personas con discapacidades.

Y en el curso “Sexualidad y ciclo de vida”, de la maestría en Consejería, en la Universidad del Valle de Guatemala, surgen las reflexiones sobre las sexualidades y el género en América Latina.

Quince mujeres de Centroamérica y del mundo presentan sus estudios: “...una obra que nos ayuda a crecer personal y profesionalmente”; “ilustran vívidamente la universalidad y la particularidad de la sexualidad y el género en la vida humana (...). El inicio promisorio de conversaciones que deben continuar, no sólo entre los profesionales de la psicología y consejería, sino entre personas de todos los espacios de la vida”.

El objetivo: rescatar a personas víctimas de la incomprensión en una sociedad obsoleta: “El consejero no deberá olvidarse de que en Guatemala prevalece un ambiente machista, en donde la mujer es frecuentemente agredida físicamente si no cumple la voluntad de su pareja”.

Asimismo, es amenazada por parte de la pareja, de no entregarle la cuota económica mensual; es así como la mujer se ve amenazada desde casi todos los puntos de vista. Entonces, ha de sacar fuerzas de su flaqueza con el fin de poder mantener a la familia.

Fuente: www.prensalibre.com


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