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Postura de Torres-Rivas
Por Margarita Carrera - Guatemala, 16 de agosto de 2007

La candidatura de Rigoberta significa “una ruptura fundamental en la historia de la política racista y colonial”.

Con el trabajo Las izquierdas, Rigoberta Menchú, la historia, de Edelberto Torres-Rivas, F&G inicia su colección Cuadernos del Presente Imperfecto. Uno de los intelectuales más prominentes, Torres-Rivas ha laborado en Chile, México, España, Costa Rica y actualmente en Guatemala como investigador social.

Autor de más de 15 libros y un sinnúmero de ensayos, su obra más importante, Interpretación del desarrollo social centroamericano (1971), lleva 35 ediciones y por ella recibirá reconocimiento durante el Congreso de la Latin American Studies Association, el próximo 7 de septiembre, en Vancouver, Canadá. Sus análisis sociopolíticos, además de profundos, están escritos de manera impecable.

Cree indispensable realizar programas de educación y salud junto a una profunda reforma tributaria, para lo cual piensa que no son suficientes cuatro años de gobierno.

En general, dice, el guatemalteco carece de autoestima, lo que lo hace fatalista. Sin embargo, con Rigoberta Menchú, las cosas cambian. En el cuaderno Las izquierdas... analiza el papel de nuestra premio Nobel.

Su candidatura para presidenta da esperanzas para que Guatemala cambie. Apoyada por Winaq (intelectuales mayas) y con Encuentro por Guatemala, Rigoberta representa algo insólito en la política guatemalteca.

Indígena, mujer y pobre: “Votar por ella pone a prueba las identidades del revolucionario, del mestizo de izquierda, de los ciudadanos mayas”. Edelberto insta a las izquierdas a considerar el apoyo a su candidatura. Frente a la mayoría de candidatos de la burguesía empresarial guatemalteca, Rigoberta apunta a la ruptura con nuestra historia política, esencialmente racista, clasista y machista.

Se debe considerar también que Rigoberta ha optado por una postura que no es ni de derecha ni de izquierda, más bien ha colaborado con el gobierno de Berger, ajeno a lo maya y a la izquierda.

Pero, a pesar de su actitud intolerante con la URNG y el grupo Maíz, dentro de sus méritos está el ser premio Nobel de la Paz, su comercio con medicinas baratas, sin olvidar -digo yo- el hecho de acudir a la justicia española para terminar con la impunidad en que viven los criminales de lesa humanidad.

Así que “no debe presentarse como la candidata del pueblo maya sino de todos los guatemaltecos. Debe pelear con un programa y un llamado al que puedan fácilmente sumarse fuerzas políticas del centro a la izquierda”; en fin, “una alianza nacional de fuerzas sociales, políticas e intelectuales para salvar el país”.

En entrevista que Revista D de Prensa Libre (17/06/07) le hiciera a Torres-Rivas, éste afirma ser de izquierda (lo cual, aclara, no significa que pertenezca a la extrema izquierda). Imposible no serlo cuando se conoce la precaria situación que vive la mayoría de los guatemaltecos.

Más aún, cuando se quiere que el mercado sea el centro de todo. Imposible desconocer los problemas de la gente que vive en la pobreza y miseria. Como persona de noble corazón, inteligente y sensible, la miseria le duele: “Cuando recién llegué a Guatemala, hice un recorrido por distintos rumbos.

Una tarde iba entre Cuatro Caminos (Totonicapán) y Huehuetenango, y encontré a unos niños muy pequeños, llovía y hacía frío, iban sin ropa, descalzos... me dio rabia... es que no hay derecho... confieso que me puse a llorar, ¿cómo va a haber niños descalzos en esta época del desarrollo nacional? Iban caminando en el lodo y con una mirada perdida.

Desde entonces, tropiezo con situaciones similares. Vivo acongojado, lo peor es que en mi trabajo, las estadísticas, las lecturas, todo lo que hago me ratifica la profunda desigualdad de esta patria adolorida”.

Afirma que cuando vivió en Argentina y Chile lo que escribía tenía más eco. En Guatemala aún no sabe si la gente lee lo que escribe. Y recuerda que escribir en Guatemala es permanecer inédito.

Fuente: www.prensalibre.com


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