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El Boquerón
Por Margarita Carrera - Guatemala, 13 de septiembre de 2007

Los autores intelectuales de los crímenes pertenecen a altas esferas económicas y políticas.

Ese domingo, por la tarde, puse la televisión, interesada en ver alguna buena película. Sin embargo, había tocado -sin darme cuenta- no sé cuál botón del control remoto, porque, aunque veía las imágenes de las películas en la TV, no oía lo que hablaban; en cambio, empezaron a llegar hasta mí noticias de último momento de lo que estaba sucediendo en El Boquerón, pues lo que oía, a través del televisor, era lo que transmitía Radio Sonora.

Así escuché -sin proponérmelo- los temibles hechos de lo que pasaba en esa cárcel. Reporteros, a la salida de ésta, entrevistaban a señoras que habían ido a visitar a sus presos.

“Por favor, no diga su nombre, señora -le decían a una de ellas-; sólo cuéntenos lo que vivió y vio”. Entonces ellas -porque fueron varias las entrevistadas- contaban que vieron entrar a hombres con armas de grueso calibre y gorros pasamontañas. A ellas las empujaban groseramente los policías para que salieran de la cárcel lo antes posible.

Horrorizada escuché, entonces, cómo acababan de dar muerte a los cuatro policías que habían asesinado a los tres diputados salvadoreños y a su chofer. Me imaginaba a los hombres armados llegar hasta la celda de los policías presos, para lo cual había necesidad de abrir una serie de puertas con candados.

En ningún momento las señoras hablaron de mareros; no, hablaban de hombres equipados, como del Ejército, con gorros pasamontañas, aunque sin uniformes.

Cuando esto oía, los cadáveres seguramente estaban aún calientes. Alguien habló de torturas... De seguro, Radio Sonora tiene grabaciones de las entrevistadas. ¿Se atreverá algún día a revelar estas grabaciones o ya fueron destruidas? De las señoras no se volvió a saber.

Aquel fatídico domingo, otros asesinos habían recibido órdenes de las mismas altas esferas, sólo que, ahora, para matar a quienes habían asesinado a los salvadoreños. Al día siguiente, la noticia salía en todos los periódicos y canales televisivos.

En algún momento, quienes tienen a su cargo la investigación hablaron de mareros... ¿A quién querían engañar? Una de las pocas organizaciones que ha protestado -si no la única- es el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM): “El Ministerio Público está tratando de ocultar pruebas, pues hubo testigos que ese día -cuando los policías fueron ejecutados en prisión- dijeron que vieron entrar vehículos en la cárcel, en los que viajaban hombres con gorros pasamontañas, pero esto no se investigó”, afirmó el director del GAM. “Se habla de cómo el crimen organizado está dentro de la Policía, porque es la institución más cercana al ciudadano, pero también están en el Ministerio Público”.

Asimismo, Polanco hizo ver que “la pita se rompió por lo más débil, ya que detrás de todo esto hay una estructura más grande vinculada a ejecuciones extrajudiciales”.

Álvaro Matus, fiscal de Delitos contra la Vida, se limitó a pedir, a quienes tengan detalles sobre los crímenes o informantes, que ayuden a esclarecer el caso y los presenten a la Fiscalía (Prensa Libre, 25/5/07).

De tal forma, siguen sin ser investigados los verdaderos autores intelectuales. Una hipótesis no desechable es que las órdenes provinieron de gente principal que forma parte del crimen organizado incrustado desde siempre en el poder económico y político (¿sólo de Guatemala o también de El Salvador?, porque desde allá se hicieron llamadas telefónicas que inculpan a un diputado). Prensa Libre (31/8/07) confirma lo dicho: “El MP sindica a 18 mareros como responsables materiales... pero aún no se determina quiénes son los autores intelectuales”.

El ex policía Carlos Orellana, si bien supuestamente participó en el crimen de los diputados salvadoreños y su chofer (también de acuerdo con las llamadas telefónicas rastreadas), difícilmente sería autor intelectual, pues carece de poder.

Nuevamente, es éste otro caso de cómo en Guatemala sigue reinando la más tremenda impunidad. Ojalá con el nuevo gobierno que tendremos, a partir de enero de 2008, estos problemas tan graves sean resueltos.

Fuente: www.prensalibre.com


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