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Matar y torturar
Por Margarita Carrera - Guatemala, 20 de septiembre de 2007

Remhi, tomo I, p. XXXIII: “La destrucción masiva producida por las masacres y la política de tierra arrasada superó todas las previsiones del horror y frustró todas las esperanzas de cambio”.

Por eso amo a los animales: si matan es para sobrevivir; jamás torturan. Los humanos, en cambio, matan y torturan por fanatismo religioso o político, también por ansia de poder. El domingo 17 de junio de este año salió en The New York Times, que trae Prensa Libre, dos artículos que dan escalofrío.

Los titulares: “Las reglas para matar... Jihad ofrece guía para quitar una vida”. Asimismo, se habla de cómo los Estados Unidos han aprendido a torturar y causar dolor al estilo soviético. En el primer titular se transcriben las reglas que hay que seguir a la hora de matar; reglas que están escritas en el dibujo de un árabe que porta un arma de alto calibre.

Helas aquí: Regla No. 1: Se puede matar a inocentes sin sentir mucha culpa (aunque el Corán, escribe el articulista, prohíbe el asesinato de inocentes). Asimismo, el Corán establece que se debe resistir la opresión como indican los versículos 190 y 191 del capítulo 2: “Combatid por la causa de Alá a aquellos que os combatan, pero no infrinjáis los límites; pues Alá no ama a los infractores.

Y matadles dondequiera que los encontréis y expulsadles de donde os hayan expulsado...”. El inocente “se convierte él mismo en mártir”.

Regla No.2: “También se pueden matar niños, sin necesidad de sentir aflicción”. Los textos islámicos dicen que es ilícito matar a niños, mujeres, ancianos y enfermos. Sin embargo, los de Al Qaeda enseñan a sus reclutas que los niños reciben consideración especial en la muerte y si mueren en una operación de la jihad, irán directo al cielo.

Regla No. 3: “En ocasiones, se puede escoger qué civiles matar; los banqueros son un ejemplo”. Pero se puede matar a civiles en retribución a un ataque enemigo contra civiles musulmanes.

Regla No. 4: “Uno no puede matar en el país en el que reside, a menos que haya nacido ahí”. Los ataques del 11/09/01 no violaron esta regla, pues ningún secuestrador era originario de EE.UU.

Regla No. 5: “Uno puede mentir u ocultar su religión si lo hace por la jihad”. Se permite mentir sólo cuando se es torturado o cuando un engaño es oportuno para un buen propósito. En otras palabras: el fin justifica los medios.

Regla No. 6: “Uno podría necesitar pedir el consentimiento de los padres”. Esta regla está suspendida en Iraq.

Pero no sólo los musulmanes cometen atropellos en contra de sus enemigos, también algunos gobiernos de Estados Unidos, como el actual, en donde Bush tiene el poder.

El articulista dice que tras los ataques del 11/09/01, se adoptaron técnicas de interrogación copiadas de la Unión Soviética y otros adversarios de la Guerra Fría. Acá me atrevo recordar que, en la Escuela de las Américas, militares y civiles estadounidenses enseñaban a militares latinoamericanos dolorosas técnicas de interrogación, incluidas violaciones sexuales.

Más de 61 mil soldados latinoamericanos recibieron cursos y técnicas de tortura. Pero, extrañamente, no es sino hasta el 2002 que “a la CIA y al Pentágono les empezó a preocupar que el interrogatorio estándar fuera inadecuado para los sospechosos de terrorismo, y recurrió a un programa de capacitación militar llamado Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape, o SERE...”.

Por ejemplo: alteración del sueño, exposición a calor y frío extremos, horas de incómodas posiciones forzadas. También cubrir el rostro del prisionero con trapos y dejarle caer agua desde arriba lo que provoca sensación de ahogo. “Algunas de esas técnicas han sido usadas con prisioneros en la Bahía de Guantánamo y en Afganistán e Iraq, y en las cárceles secretas de la CIA, en el extranjero, para operativos de alto nivel de Al-Qaeda...”.

Por ello mi espanto ante los fundamentalismos tanto religiosos como políticos, los cuales, en muchos casos, van unidos. Al respecto, dice el Remhi: “Como otros pueblos que han vivido situaciones de represión política y conflicto armado, la violencia en Guatemala ha supuesto un conjunto de experiencias traumáticas individuales y colectivas que van desde los asesinatos o desapariciones hasta las masacres (...)”.

Fuente: www.prensalibre.com


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