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El IGSS y su laberinto
Por Margarita Carrera - Guatemala, 6 de diciembre de 2007

El infernal laberinto del IGSS me hizo pensar en El proceso, de Kafka.

Mi caso pareciera sencillo. El 29 de mayo de 2006, me presenté a la Secretaría General de la Municipalidad de Guatemala, con el fin de hacer constar mi supervivencia como jubilada del IGSS.

Ahí se me extendió el documento requerido, firmado por el Oficial de Supervivencias de la Municipalidad (con el sello respectivo) y mi firma. Por alguna razón, la persona que me atendió en la Muni me dijo que ya no tenía que presentar tal constancia al IVS. ¿Ya no? ¡Qué bueno! Dije y me marché contenta de no haber perdido mi tiempo en las largas colas del IVS.

Como es muy poco lo que se me otorga como jubilada, en los años pasados dejaba pasar un tiempo para retirar el dinero que me correspondía. Pero para mi desconsuelo el 3 de julio del 2007, al presentarme al Banco Rural para hacer el retiro anual de mi jubilación, recibí la ingrata sorpresa: el IVS no había entregado el fondo correspondiente al Banco.

La señora Ana de González, asistente de Servicio al Cliente del Banco Rural, me extendió nota dirigida al IVS: “Señores: desde agosto del 2006, la señora Margarita Carrera no recibe pago. Favor asesorarla.” Firma.

Al llegar al IVS hube de hacer cola de hora y media. Cuando por fin se me atendió, me dijeron que al no presentar en el 2006 la constancia de supervivencia de la Muni al IVS, como correspondía, se me pagaría únicamente seis meses.

¿Sólo seis meses? Bueno, algo es algo. Pero se me advirtió que no sería sino hasta septiembre cuando se me pagaría la mitad de lo que correspondía a mi jubilación. Al constatar que en septiembre no se había hecho el depósito, fui el 23 de octubre del 2007 a hacer las averiguaciones correspondientes.

Mi querida amiga, la escritora Grecia Aguilera, me acompañó para llenar el papeleo que se me exigía. Toda una mañana, Grecia, gentilmente, me llevó de un lado a otro realizando los múltiples trámites y cuando ya teníamos toda la papelería reunida, la entregamos inmediatamente.

Dentro de estos documentos hay una carta que Grecia me copió en máquina alquilada en las afueras de Finanzas: Después de dar todos mis datos, especificaba: “No cobré dicho pago por no presentar el documento de sobrevivencia que me fue entregado en la Municipalidad de Guatemala a las oficinas correspondientes del IGSS.

Adjunto la papelería correspondiente que se solicita en los requisitos para solicitar reintegro de pensiones”. Después de mi dirección y teléfono, firmaba. (Al menos, pensé, en mayo 2007 sí presenté documento de la Muni en el IVS, de modo que este año no habrá problema alguno).

Después de las idas y venidas durante toda la mañana del 23 de octubre, regresamos con Grecia, para presentar la papelería. “Pregunte por pago atrasado de seis meses a partir del 28/11/07 en el IVS”, escribió la señorita con su puño y letra debajo de la carta presentada y sellada. Segura de que mi situación del 2006 sería resuelta en la fecha indicada, llegué temprano el 28 al IVS, y presenté la carta en mención.

Siéntese y espere. Dieron las 11 y nada. “Están investigando su caso”, me decía la señorita.

Por fin, se me envió al Banco Rural para verificar el pago; ahí me indicaron que el IVS no había hecho el depósito prometido. Para mientras, la señorita me tenía como bola de ping pong: del Banco Rural al IVS.

¿Pero es que no sabe leer? me dijo enojada. Yo lo único que leía era que no aparecía el pago de los seis meses. Por fin, la señorita me aconsejó: no deje de cobrar por lo menos cada dos meses, o perderá su pensión. ¿Cómo así?

No deje de hacerlo. Hasta entonces deduje que las “investigaciones” realizadas (¿?), me habían dado por muerta. Documentos presentados se los había tragado un “hoyo negro”. Si a mí, escritora, me hacen esto, ¿qué no les harán a aquellos seres de la tercera edad que en su mayoría escasamente saben leer y escribir? El edificio y la absurda y malísima atención del IGSS me hicieron recordar El proceso, de Kafka. A mí, como a K. me habían matado sin saber yo la razón.

Fuente: www.prensalibre.com.gt


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