Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 5 - 2008

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Por ser mujer
Por Margarita Carrera - Guatemala, 14 de junio de 2008

Ser mujer es un pecado capital. Desde la historia de Adán y Eva, la mujer es señalada como mala y no confiable. Nacer mujer es algo que ha de pagarse caro. “El pecado original”, con el que —según la religión cristiana— nace todo humano no es otro que el de haber nacido de mujer, a través del sexo. De tal forma que hay que “lavar” esta culpa por medio del bautismo. No hay religión en el planeta Tierra que no vea a la mujer de menos, con desconfianza, con temor, hasta con odio. En cambio nacer varón es lo máximo. Los padres guatemaltecos ladinos lo celebran regalando puros, esto es, un símbolo fálico. ¿Qué hijos tienes? Un varón y dos “hembritas”. No un varón y dos mujeres. Jamás se dice un “machito”. Eso sería un insulto, pero “hembrita” sale bien. No se necesita ser feminista para darse cuenta del abismo que separa al varón de la mujer. Un abismo infranqueable y en todos los campos. Empecemos con los femicidios. El lunes 5 de mayo salió en la primera plana de elPeriódico: “Golpe mortal: contabilizan 162 muertes de mujeres en menos de 4 meses”. Sobre todo, mujeres jóvenes, entre 20 y 26 años.

Pero hay desde 13 años. “A las 0:15 horas ingresó a la sala de autopsias una mujer de 16 años… su muerte había sido provocada por golpes en el rostro, más de 5 puñaladas en distintas partes de su cuerpo y luego fue violada. Su cadáver con ropa rasgada fue encontrada por Bomberos Voluntarios en un barranco de la zona 18…”. La mayor parte de las víctimas labora en maquilas. Esto es, son pobres. Muy pocas estudiantes o profesionales. Quizá porque están más protegidas económicamente. Como siempre, es la clase obrera en la que recaen los crímenes. No solo las matan, también las violan y torturan.

Las prefieren delgadas y de pelo largo. Muchas veces —y en esto también entra la clase alta, aunque ésta calla— las mujeres son agredidas por sus novios, maridos, padres, padrastros, tíos o hermanos. Se paga caro haber nacido mujer. Eso lo sé yo, por experiencia propia. Dentro de la familia, la sociedad en que uno se desenvuelva, la profesión, el trabajo. Si sos mujer, valete sola que nadie te ayudará. Ni las mismas mujeres que ya fueron domesticadas y piensan lo mismo que los machistas. Si sos artista o escritora, formá cola detrás de los varones. Ellos ocupan los primeros puestos en todo o casi todo. La revista El Acordeón, por ejemplo, es muy raro que traiga colaboraciones de escritoras (fuera de la columna de Ana María Rodas, que sale muy de vez en cuando). Excepciones: las premios Nobel de literatura, escasas, comparadas con los premios Nobel para escritores. El Premio Cervantes muy difícilmente se le otorga a una mujer.

Esto es, desde los crímenes más horrendos que se cometen contra las mujeres hasta los altos puestos en los diferentes campos de la política, de la ciencia, de la literatura, de las artes. El de la política, por ejemplo, Hillary Clinton difícilmente le podría ganar a un varón. Si ella hubiera engañado a su esposo, la sociedad estadounidense jamás la habría perdonado, como sí perdonó a su marido cuando era presidente. Aunque éste cometió un error en pedir perdón a su pueblo, pues nadie debe meterse en la vida privada de nadie, a no ser que se cometan crímenes como el genocidio o los que se cometen a diario contra las mujeres, sobre todo en Guatemala, que es, sin lugar a dudas, machista, racista y clasista.

Otra noticia que llamó mi atención, la salida en Prensa Libre, el 4/5/08, en Actualidad: “Valentía a prueba de dolor”: “En su incansable lucha en busca de justicia, la lucha de Juana Méndez, una mujer indígena que fue violada cuando se encontraba retenida en la Comisaría de Nebaj, abre una puerta para decenas de mujeres que optan por callar antes que pagar el precio de denunciar”. En una foto unas mujeres portan una manta que dice “Cuando violan a una, nos violan a todas”. Algo ejemplar. Su hija Amelia, de 22 años, dice: “Ahora entiendo qué era lo que buscaba mi mamá, ahora comprendo el porqué de su lucha”. En mis memorias, Sumario del recuerdo, denuncio lo que sufrí desde el momento en que nací. Más que humillarme, me rebelo, revelando mi vida, relatando los acontecimientos de que fui víctima por ser mujer.

Fuente: www.prensalibre.com.gt - 120608


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.