Complejas y poderosas redes del crimen
Por Mariela Castañon - Guatemala, 25 de enero de 2011
Estructuras tienen vínculos y comunicación transnacional
Para poder funcionar una estructura criminal necesita a decenas de personas que se presten para cometer crímenes como el secuestro, la extorsión y el asesinato; pero las autoridades avanzan en la identificación de su funcionamiento y reconocen que el nivel de complejidad de las organizaciones hace que también se vean envueltos abogados, contadores, reclutadores de personal, e incluso empleados públicos, partidos políticos y mafias transnacionales.
El 20 de junio del año pasado, un grupo de pandilleros incendió un microbús del servicio de transporte público urbano en la periferia de San Salvador, El Salvador, en donde murieron carbonizadas 16 personas. Los medios de comunicación informaron que el hecho se originó porque el conductor se negó a pagar la extorsión que le exigían los malhechores.
Un mes después del suceso, el 12 de julio, en la ciudad de Guatemala una granada de fragmentación M-26 explotó en un bus de la ruta a San Juan Sacatepéquez, cuando se conducía en la zona 7 capitalina. Tres pasajeros murieron y decenas resultaron heridos.
El 15 de julio, nuevamente se da otro crimen similar, pero en un bus de la ruta 260, con destino a la zona 18. En el incidente, cinco personas resultaron heridas; una murió poco después, por no soportar las quemaduras. Este crimen también se perpetró porque los empresarios no pagaron la cuota de extorsión, informaron las autoridades.
A esos hechos, se suma la explosión ocurrida el 3 de enero de este año, en el interior de un bus de las Rutas Quetzal, que dejó a nueve personas fallecidas y varias heridas.
¿Son coincidencias? A pesar de que las estructuras criminales operan con una organización a nivel local, no se descarta que los atentados planificados sean producto de una comunicación transnacional, refieren especialistas en seguridad.
En el caso de las pandillas centroamericanas, se ha comprobado que intercambian información entre sí y miden el impacto de un crimen en su país, para reproducirlo en otro.
Guatemala, Honduras y El Salvador, son países vecinos que sufren los mismos embates de las gavillas, que cada vez se fortalecen sembrando el miedo en la región y extendiendo su capacidad de amenazar a las sociedades.
Se ha comprobado que los grupos criminales en los tres países operan casi al mismo tiempo y de forma similar, pero cada uno en su propia localidad.
ESTRUCTURA LOCAL
Según investigaciones del Ministerio Público (MP) y la Policía Nacional Civil (PNC), los líderes de las clicas de la Mara 18 y la Mara Salvatrucha, que están recluidos en distintas cárceles del país, son los cerebros que operan detrás de bambalinas, en silencio y bajo el manto de la impunidad.
La presencia física no es importante, pues dirigen a personas que están en libertad y dispuestas a perpetrar crímenes de toda índole; estos grupos conforman principalmente redes de sicariato y extorsión contra negocios, transporte, familias y viviendas.
Sus colaboradores son abogados y guardias, aunque también necesitan los servicios de contadores y empleados públicos, y en ocasiones involucran a sus familiares.
Todos juegan un papel fundamental para llegar a concretar un crimen, y en varios casos pasan totalmente desapercibidos. Un jurista, por ejemplo, aparte de conocer un proceso legal para defender a un delincuente también puede servir de enlace con las personas que pertenecen a la pandilla y que gozan de libertad, como se evidenció el 14 de diciembre del año pasado, cuando fue capturado por la PNC el abogado Sandro Danilo Cacoj Bermúdez, de 39 años.
El sindicado fue aprehendido a un costado de la cárcel de Fraijanes II, cuando llevaba cuatro cartas que los pandilleros habían escrito para ordenar un atentado contra un pequeño comercio que no pagó la extorsión.
También se reconoce la participación de contadores, pues en el alto orden jerárquico de las estructuras criminales se manejan importantes cantidades de dinero, que se desvían a cuentas bancarias, inversiones y acciones al portador.
Asimismo, están los familiares, quienes cumplen la función de entregar dinero u objetos de valor producto de un crimen, ellos son el vínculo para que los pandilleros tengan lo que obtuvieron de una extorsión o una muerte.
En la línea de colaborador también se toma en cuenta a toda persona que obtiene información y la traslada al grupo delictivo para que pueda amenazar y perpetrar un crimen.
Las fuentes mencionan que les siguen los guardias de seguridad -entre otros empleados públicos-, quienes permiten el ingreso de cantidades exorbitantes de dinero, objetos ilegales, mensajes, etcétera.
A través de los colaboradores se llega a los líderes callejeros, que son los responsables de coordinar los crímenes en su área de operación. Varios de estos nunca han ingresado a la cárcel; éstos son, en su mayoría, jóvenes sin antecedentes delictivos, y su trabajo es involucrar a la niñez y juventud en riesgo en actos criminales.
En algunos casos, estos sectores de la población buscan un grado de jerarquía dentro de la estructura criminal a la que desean integrarse, pero también se conoce que otro porcentaje comete actos fuera de la ley por amenaza, chantaje u obligación.
Las personas en mención forman parte de la última línea de la estructura y son los que deben cobrar o recoger el dinero producto de una extorsión, o peor aún, asesinar a la víctima que estaba en la lista de los maleantes.
Usualmente estas personas son las primeras en ser capturadas por las fuerzas del orden, debido a su inexperiencia e ingenuidad.
Sin embargo, a las autoridades les toma tiempo individualizar a los principales integrantes de esas redes, que saben evadir a las fuerzas de seguridad y justicia.
En cuanto a la vinculación del crimen con los partidos políticos, los expertos señalan que esta se da a un nivel de incrustación.
El diario estadounidense Miami Herald publicó el pasado 18 de enero una nota informativa sobre la infiltración de las organizaciones políticas por el crimen organizado.
La publicación atribuye declaraciones a un oficial guatemalteco que dice que "no tienen idea del poder que tienen" las mafias.
Esto es respaldado por expertos guatemaltecos, que destacan el poder que ostentan las estructuras paralelas en las organizaciones políticas, a través de la incidencia directa sobre operadores y el financiamiento de su campaña.
"SUMAMENTE PELIGROSAS"
Ana María de Klein, representante de la organización Madres Angustiadas, califica a estas redes como "sumamente peligrosas", por la violencia que generan sin límite.
"Estas estructuras son sumamente peligrosas porque desembocan en asesinatos, no asesinan una sola vez, asesinan veinte, no es como un raterito que está en la calle, arrebata una bolsa o una cadena, eso es una cosa sumamente compleja", opina De Klein.
La profesional también destaca la importancia del papel que juegan distintas entidades, quienes constantemente buscan excusas para no asumir su responsabilidad.
"Cuando se trata de justificar la ineficiencia culpan a otros porque no pueden. Creo que si cada persona en el sistema de justicia y seguridad asumiera su parte no estaríamos viviendo esta realidad. Por ejemplo, el Sistema Penitenciario (SP) siempre ha sido un problema real; nunca se ha podido controlar a la gente que está en la cárcel para evitar que siga delinquiendo", indica la entrevistada.
Mario Mérida, analista en seguridad, ve preocupante la capacidad de operación de los delincuentes a nivel transnacional y nacional. En el caso de la primera forma de operar, indica que existen tratados de seguridad a nivel centroamericano, los cuales deben implementarse para lograr la seguridad en el país.
Mientras que a nivel local, opina que el origen del problema radica en el SP, que es una entidad colapsada donde difícilmente se puede retomar el control.
"El SP está colapsado, significa que hay que crear la Dirección General de Cárceles y Rehabilitación, un ente independiente del Ministerio de Gobernación, para que pueda crear políticas de rehabilitación, lo segundo es derribar los altos índices de corrupción dentro del SP", afirma Mérida.
Según el experto en seguridad, mientras no se dé un cambio de estructura, las mafias continuarán operando como hasta hoy lo han hecho.
El entrevistado recomienda que deben aplicarse medidas más restrictivas en los casos donde existe más de un asesinato. Estas podrían estar ligadas a la restricción de visita, el contacto con otras personas, entre otras. La fuente aclara que todo esto se puede lograr sin violentar los derechos de los privados de libertad.
Por su parte, el director del SP, Eddy Morales, afirma que hacen los esfuerzos debidos para tratar de retomar el control de las prisiones, pues por eso se realizaron varios traslados de personas vinculadas con la planificación de crímenes, a cárceles de mediana seguridad.
También se han restringido visitas y supuestamente se busca erradicar completamente el ingreso de celulares. Aunado a esto se ha destituido a personal de la institución al descubrir su complicidad en actos delictivos, dice el director de presidios.
"Cuando se trata de justificar la ineficiencia culpan a otros porque no pueden. Creo que si cada persona en el sistema de justicia y seguridad asumiera su parte no estaríamos viviendo esta realidad. Por ejemplo, el Sistema Penitenciario (SP) siempre ha sido un problema real; nunca se ha podido controlar a la gente que está en la cárcel para evitar que siga delinquiendo"
Ana María de Klein
Madres Angustiadas
Fuente: www.lahora.com.gt |