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Condi y la pasarela - La paradoja de las políticas de Washington
Por Margarita Castillo - Guatemala, 18 de febrero de 2007

Bush, ha decidido, para no quedarse atrás de su homólogo el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, incluir en su agenda de compromisos a la región latinoamericana. Recordemos que Ahmadineyad, en los últimos meses, se ha acercado con mucha agresividad a varios países latinoamericanos, con la intención de construir una propuesta de temas comunes. Se trata de una política de relaciones exteriores de cooperación muy novedosa para estos países.

Según expresara Bush, visitará algunos países (Guatemala, Brasil, Uruguay, Colombia y México) para que vean que no nos ha olvidado. Ha sido tan sensible este presidente (guerrerista y opositor a la diplomacia), que, de manera oficial, ha dicho que le interesa visitar Guatemala porque quiere “experimentar la riqueza cultural del país”. Para nuestro pesar lo tendremos en tierras guatemaltecas entre el 9 y 12 de marzo. Oficialmente se ha anunciado que los temas a abordar serán narcotráfico y políticas de migración, aunque dicho sea de paso las declaraciones de la Cancillería dejan mucho que desear en términos de precisión de los temas de la agenda que se manejará.

Sin lugar a dudas muchos pensamos que hay intereses subterráneos, y éstos tienen que ver (entre otras cosas), con los atisbos de recomposición de las fuerzas políticas en América Latina. En ese orden de ideas es probable que la correlación de fuerzas, en un momento dado, ya no le sea tan favorable a los intereses del tío Sam. De esa cuenta, los bushistas han anunciado preocupación por las políticas de un Chávez desestabilizador. Pregunto ¿hay alguien más desestabilizador que Bush y sus allegados?

En manera alguna extraña, entonces, el afán de un Bush azotado por el disgusto de demócratas y republicanos (de los primeros era de esperarse, pero de los republicanos se veía lejos) de querer ganar simpatías de los gobiernos de la región que territorialmente le es más cercana. Razón de más para buscar gobiernos títere-asociados que le garanticen fidelidad, si decide intervenir algún país (a Venezuela lo tienen en la mira), a partir de sus consideraciones de irrupción del orden y la estabilidad política.

El panorama político no es favorable para el presidente gringo y su gabinete, el caso de Rice ejemplifica esto muy bien. Luego de la salida de Rumsfeld, Condoleezza ha enfrentado un nivel mayor de críticas, tanto de demócratas como de republicanos, algo inusitado en la política interna del coloso. El tema central: Iraq, el asunto se ha tornado en un estira y encoge; el gobierno gringo apoyando las intervenciones y la guerra, a costa de lo que sea, mientras el Senado propugna por la diplomacia. Aunque tarde la diplomacia es el único camino, una nueva intervención armada, sería insostenible para Washington. Día a día un leonino Bush se ve acorralado y sin muchas opciones, o la toma o la deja, es binario el asunto, y me refiero a las salidas negociadas y diplomáticas.

Es paradójico el ambiente interno, lo que mantiene a Rice con algunos simpatizantes son sus modelitos, suena cursi, pero así es el asunto, la mujer se viste con mucha elegancia y cuida su estilo personal hasta el exceso, así circulan los comentarios en algunos medios de comunicación. Por lo visto el tema de la pasarela también es parte de la política de Washington. Sin embargo toda su elegancia no le será suficiente para salvarla de convertirse en blanco de críticas severas y sistemáticas en el Senado. Dados los giros de la política internacional y la recomposición de las fuerzas políticas, es muy probable que Condi, como familiar y cariñosamente le llaman sus seguidores, enfrentará lentamente el amargo sabor de la derrota. Lo grave del asunto es cuántos civiles más habrán de morir para que EEUU reaccione contundentemente con una política diplomática de negociación, basada en el profundo respeto a los derechos humanos.

Otros mandatarios a nivel mundial, no han dejado de manifestar preocupación. En los últimos días Vladimir Putin advierte que el uso intensificado de la fuerza militar por parte de Estados Unidos estimula la carrera armamentista. Ese tipo de políticas más bien han servido de acicate y han estimulado que naciones pequeñas se preparen en desarrollar armas nucleares. Desde aquellas latitudes, de boca de Putin también se insiste, en salidas negociadas.

Si para Estados Unidos algunos países son los desestabilizadores bajo argumentos hipotéticos y datos falseados, aló CÍA, para muchos países del globo terráqueo, el gran guerrerista es Washington y advierten sobre las graves consecuencias de derivar con esas políticas en un reforzamiento de la unipolaridad.

Valen las preguntas ¿por qué dedicarle tantas páginas a un funcionario de gobierno cuyas pretensiones son profundizar la unipolaridad del mundo?, ¿por qué interesarse por las políticas de Washington, que más parecen las delirantes intenciones de la mente desquiciada de su presidente? La razón es muy simple, porque con esas políticas se nos va la vida y me refiero a la humanidad. Y no es para menos, las intenciones son sentar las bases para erigir un imperio todopoderoso, uninacional, consecuentemente controlador y centralizador del poder político a nivel mundial. Sin exagerar, armado hasta los dientes, imponiendo sus políticas internacionales, las que nada tienen que ver con las negociaciones políticas para el mejor vivir y contribuir a la paz mundial. Controlador de casi todo el petróleo del mundo. El peligro es fantasmal por lo tenebroso, pero en la concreta se ha llevado por delante, millones de vidas de civiles, mujeres, hombres, niños y niñas, ancianos y ancianas en todo el mundo, y cuyos sobrevivientes: familiares, amigos y simpatizantes de la paz, claman justicia.

Estudiar la política internacional y las decisiones del norte, implica una visión crítica del asunto y una llamada de atención para conformar un frente común de oposición. Una voz de alerta a la dignidad de los seres humanos que creen en la paz como forma de convivencia humana. Sean estas reflexiones un modesto intento por interesar al pensamiento crítico de nuestros lectores, a poner el ojo en la agenda política de Washington y su impacto en la región latinoamericana, porque ahí vamos nosotros también.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1144 - 160207


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