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Un hermoso ramo de flores puede oler a…
Por Margarita Castillo - Guatemala, 28 de febrero de 2007

¡¡¡Explotación!!!!. En este artículo intentaré apoyada en algunos datos, comentar por qué; previamente permítanme una breve introducción.

Cuando apreciamos las flores, ya sea porque nos las regalan o las regalamos o porque las vemos en algún jardín o decorando un ambiente, pensamos que la naturaleza es pródiga y exuberante, por la belleza que éstas exhiben y en algunos casos por el exquisito aroma que despiden algunas de ellas. No extraña entonces que en este mes, que se celebra el día del cariño y la amistad, adornen lugares de trabajo, hogares y centros comerciales.

El clima y la calidad del suelo en Latinoamérica son propicios para su cultivo. En el caso de Guatemala grandes viveros producen enormes cantidades de flores, algunas destinadas al mercado internacional y otras (las que no se venden o las que producen pequeños productores) al interno. El negocio de las flores, para ser tal, tiene que tener dos caras: productores y compradores.

Aquí vienen algunos datos, sobre las flores que se colocan en el mercado de exportación. Según la agencia noticiosa Cerigua, en entrevista a Gladis Marroquín, del Centro de Estudios y Apoyo para el Desarrollo Local, CEADEL, el 75% de la mano de obra empleada para la siembra, corte y selección de rosas, es de mujeres, el restante 25% de hombres, quienes se encargan del riego y la limpieza. Hasta aquí todo bien, pero resulta que los derechos laborales, incluidas prestaciones de estos trabajadores no son respetados. La misma fuente sostiene que 4 de las 9 empresas ubicadas en Chimaltenango, contratan fuerza de trabajo infantil, es decir, menores de 14 años y las formas de pago son por productividad ¿qué tal?

En la concreta, productividad, significa clasificar una determinada cantidad de flores, sin tomar en cuenta o en consideración el tiempo utilizado para ello. Algo así como que si usted quiere ganar más, tiene que producir más y olvidarse del tiempo que invierte. No existe entonces, relación alguna entre horas laboradas y salario, sino entre lo que se produce y lo que se pagará por ello. Si usted produce poco, es probable que ni siquiera obtenga el salario mínimo, pero recuerde que es por su lentitud. De esa cuenta muchas trabajadoras pueden laborar hasta 15 horas diarias para obtener únicamente $4.00, por día. Un paréntesis, un combo de Mac Donal`s puede costar entre $4.00 y $5.00, más o menos. Si a alguna de estas trabajadoras se les antojara una de esas comida chatarra, gastarían lo ganado por un día laboral, por una sola comida al día.

Y ¿qué decir de las condiciones en las cuales se desempeña el trabajo? Para el corte y la selección de las rosas, las mujeres no utilizan guantes, así que se lesionan con mucha facilidad. Si usted no quiere espinarse cómprese un par de guantes, la empresa no se los dará. Además de ello las instalaciones, que son cubiertas con plástico, generan un efecto invernadero, muy propicio para las flores, pero nocivo para las personas ya que el área se calienta a temperaturas muy altas, provocando deshidratación y la realización de tareas en condiciones adversas. Cuando usted se relaja en un sauna tiene la posibilidad de beber toda el agua que quiere y de darse duchazos de agua fría, sale vigorizado, pero ¿qué le parecería pasarse varias horas diarias de pie, bajo un calor sofocante, sin muchas posibilidades de beber agua fría y purificada?

Muchos de los dueños, como buenos empresarios, se quejan de los magros ingresos, pero los números hablan por sí solos: la Asociación Guatemalteca de Exportadores de Productos no Tradicionales -Agexpront-, reportó que sus ingresos por concepto de exportaciones de flores a Centroamérica y Estados Unidos habían alcanzado 9550.00 dólares. Son tan bajos sus ingresos que constantemente amenazan con recortes de personal o reducción salarial, así que seleccione y clasifique más rápido.

Pero vea usted el tema de los ingresos, con el caso de Colombia, concretamente, ¿por qué los empresarios colombianos son responsables de que no crezcan sus ingresos? en el libro Cuentos Chinos, del periodista Andrés Oppenheimer, se aborda el tema y la pregunta que salta es ¿por qué Holanda produce más flores que Colombia, siendo que comparativamente Colombia le aventaja, ya que cuenta con mano de obra barata, es territorialmente más grande, los rayos del sol doran su tierra, y cuenta con agua para regarlas, mientras que Holanda es un territorio más pequeño, su mano de obra es de las más caras del mundo, su acceso al agua es más complicado y su clima no es de los mejores? La respuesta es: porque en Holanda se aplica ingeniería genética, se cuenta con gran capacidad de distribución y su exportación y venta se apoyan en una propuesta moderna de marketing. En pocas palabras Holanda cerró el circuito y no se vale de intermediarios, produce, comercializa y llega al cliente; tiene controlada toda la cadena, y no por ello basa su ganancia en la sobre explotación del trabajo. En Holanda el respeto a las leyes laborales es una práctica natural.

Un dato importante denota la pérdida de mercado para Colombia, hace 5 años, un ramo de flores colombiano se compraba en el mercado de Estados Unidos en $.5.99, el mismo ramo hoy cuesta, en un supermercado como Wall Mart $.3.99. ¿Qué razones explican semejante caída en los precios? Los floricultores colombianos no fueron suficientemente estratégicos, en vez de fortalecer sus esfuerzos por llegar hasta el consumidor final, entregaron el producto a los intermediarios y éstos expresados en grandes cadenas monopólicas y avorazadas, decidieron las reglas de compra-venta. ¿Los resultados? Wall Mart vende actualmente el 50% de las flores colombianas, imponiendo sus condiciones.

De cara a esta situación ¿que dirían los recalcitrantes neoliberales? ¿Que es necesario esperar a que el mercado nivele el negocio? Frente a la incapacidad de los productores latinoamericanos de flores, de desarrollar un mercado más estratégico y obtener con ello mejores ganancias y derramarlas en salarios justos, explotan bajo el paraguas de la productividad al trabajador en general, sean hombres, mujeres, niños o niñas, para no perder sus márgenes de ganancia.

Ahora bien, si el mercado mundial, tal como puede vislumbrarse, no se nivela, ¿que harán los productores de flores latinoamericanos y guatemaltecos, frente a un coloso como China, que actualmente tiene 636 mil hectáreas cultivadas, las que producen 9 mil millones de flores bellas y frescas al año?, ¿sobre explotar la productividad?, porque para estos menesteres la era de los robots aún está lejos.

Un estudio llevado a cabo por Oxfam Internacional, confirma la dramática situación laboral de muchas mujeres que participan en las cadenas de producción globalizadas. En 100 entrevistas llevadas a cabo en 12 países sobre sectores de exportaciones mundiales, concretamente agroindustrias y textiles, se reveló que entre el 60 y 90% del personal operario en fábricas de textiles y en las de productos agrícolas son mujeres. Su condición de mano de obra no calificada es utilizada para la reducción de costos de producción, ¿por qué? Porque las mujeres están dispuestas a trabajar por menos ingresos, ya que en la mayoría de los casos va de por medio la subsistencia de la familia.

Respetables lector y lectora, no les pido que no compren rosas o flores, el día del cariño y todos los días que quieran, en los mercados, floristerías o en las calles, solo tengan en cuenta que una ínfima porción de lo que se paga por esas bellas flores llega a manos de las mujeres que con su trabajo dedicado y delicado han hecho posible que se produzcan, sin que alcancen necesariamente, mejores condiciones de vida. Por ello insisto en que un hermoso ramo de flores puede oler a explotación.


En mi anterior artículo relacionado con el uso de mano de obra barata y muy poco calificada para la producción de flores, también comenté que los productores basan su ganancia, precisamente en la aplicación de políticas de pago por productividad. A esto hay que agregar que, al menos en el caso de Colombia, la producción de flores es homologada a la producción agrícola, es decir, al de alimentos, por tal razón no se pagan impuestos como actividad industrial. Este negocio en general está exento para la importación de insumos, referencia expresa a los agroquímicos. El caso colombiano es buen ejemplo de estas medidas, además de verse beneficiado por las preferencias arancelarias concedidas por los mercados de EEUU y de la Unión Europea. Sin embargo, las condiciones de vida de las personas que se dedican a su cultivo, selección, limpieza y preparación para ser exportadas no han mejorado.

Es importante anotar que los cambios que se han producido en los últimos años en la comercialización de las flores han permitido que grandes empresas la concentren. Como ejemplos están Costco y Wal-Mart, con poderes de negociación basados en el gran capital que mueven en todo el mundo. De frente a la concentración de las negociaciones, los productores y exportadores tienen un menor margen de maniobra, con lo cual han visto en los últimos años, una caída de precios.

La alternativa es una, exportar cada vez más volumen, para mantener sus ingresos y basar su producción en lo que he mencionado líneas arriba, pago por productividad, en pocas palabras sobre explotación del trabajo manual poco calificado. Como el productor nacional tiene que soportar el embate de la competencia, y muchas veces con grandes desventajas por su incapacidad de modernizar la producción y por valerse de intermediarios y no poder llegar directamente al cliente, las posibilidades de quiebra de los negocios son la constante, y en la práctica esto significa desempleo, por lo tanto su fantasma acecha constantemente.

En el mercado de la comercialización de las flores han aparecido otros exportadores, no socios sino competidores, tales como Canadá, Brasil, Taiwán y Nueva Zelanda, incluso como mencioné en el anterior artículo China que incursiona en el mercado norteamericano.

Quienes han desestimado a este último país como una posible amenaza, argumentando su baja calidad de producción y porque produce para su mercado interno, podrían tener que retractarse; en los últimos años su economía ha crecido arriba del 10% y sus posibilidades de negocios son muy grandes. Los productores colombianos, por ejemplo, le apuestan a que el trayecto de traslado de sus flores hacia los Estados Unidos es menor en distancia, mientras que desde la China median muchos más kilómetros, que su producción es de mejor calidad y tienen más experiencia y conocimiento del negocio y que las condiciones climáticas les favorecen.

Sin embargo las cifras indican que no debieran atenerse, en el 2005 la demanda de flores en el mercado gringo cayó en 1.4%. Los gustos de los clientes cambian y resulta que pareciera ser que la tendencia es a tener más interés por las flores secas que por las frescas, y claro las primeras salen más baratas. Por otro lado, China ha demostrado su gran potencial de crecimiento y colocación en el mercado mundial, en consecuencia, las flores no serán la excepción.

Los mercados también toman en cuenta las distancias, al mercado europeo le queda mucho más cerca Holanda y Alemania que Latinoamérica, de manera que estos dos países, productores de flores, pueden satisfacer la demanda de consumo de flores de los europeos y así van emergiendo otros productores bastante más agresivos, en términos incluso de incorporación de tecnología, expresada en la ingeniería genética, o bien que cuentan con una gran capacidad para distribuir y venden apoyados en propuestas modernas de marketing.

La gran reflexión que podría quedar de lo comentado y de investigaciones más profundas respecto de la compra-venta de flores, para nuestros productores nacionales, es que el mercado es altamente cambiante, el cliente modifica sus gustos y cada vez exige más: calidad y mejor precio y que los compradores no van a llegar a solicitar lo que se produce. La oferta es amplia y venderla requiere de estrategias de promoción interesantes. Por otro lado, que basar la ganancia en mano de obra sobre explotada, incrementará la pobreza en los países con menos desarrollo y resulta que a más pobreza, más inseguridad y perdiendo los pobres perdemos todos.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1150 y 1151 - 260207 y 270207


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