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Elecciones en la AEU / USAC. Entrevista a los estudiantes Daniela Salamanca y Sergio Lobos: “La AEU, en 17 años de estar en el poder, ha creado una estructura mafiosa, corrupta, aliada con las autoridades universitarias. Hay que recuperarla”
Por Marcelo Colussi - Guatemala, 16 de agosto de 2017
mmcolussi@gmail.com

La Asociación de Estudiantes Universitarios -AEU- de la Universidad de San Carlos de Guatemala, es una vieja institución nacional. Fundada en 1920, ha sido por casi un siglo un importante referente en la vida política del país. Alcanzó momentos de gloria, siendo un verdadero semillero de pensamiento crítico y de cuadros revolucionarios algunas décadas atrás pasando, luego de una feroz represión de que fuera objeto, a estar secuestrada por grupos políticamente de derecha, acríticos y absolutamente funcionales al discurso neoliberal reinante en estos últimos años. Desde hace 16 años no realiza elecciones, y sus dirigentes ya no son ni jóvenes ni estudiantes universitarios. En medio de ese panorama, el 19, 20 y 21 de agosto próximos habrá elecciones. Se presentan 4 listas: CREE (representando a la actual dirigencia, sin ninguna propuesta de cambio), y tres grupos con claras intenciones de transformación: MEUC -Movimiento Estudiantil Universitario Consciente-, RETO-USAC y Frente Estudiantil. Las dos últimas muestran un discurso sumamente crítico con la burocracia dominante, proponiendo alternativas superadoras. Dos miembros de Frente Estudiantil: Daniela Salamanca y Sergio Lobos, así ven el panorama.
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Pregunta: ¿Cómo se da el proceso de las elecciones en este momento?

Respuesta: Las elecciones son necesarias en este momento, por lo que representa la AEU. Esta es una institución histórica, muy importante. Es, de hecho, la máxima representación estudiantil que tiene la Universidad de San Carlos de Guatemala. Surgió en 1920 para botar al presidente Estrada Cabrera, y a través de los años tuvo momentos de mucha trascendencia, como por ejemplo durante la Revolución de 1944, siendo un importante soporte de los gobiernos de Arévalo y de Jacobo Árbenz. Luego, durante los años de la guerra, la AEU cumplió un papel crucial en el acompañamiento de todos los movimientos sociales que se dieron, junto a sindicatos, al movimiento campesino, a la clase trabajadora. Debido a su posición crítica, muchos miembros de la AEU fueron asesinados. Un caso emblemático al respecto es el de Oliverio Castañeda, quien luego de denunciar la masacre de Panzós, en 1978, fue asesinado brutalmente en el Pasaje Rubio, en la ciudad de Guatemala. Por eso oficialmente la AEU lleva su nombre: Oliverio Castañeda de León. ¿Qué pasa ahora? En el año 2000 fueron las últimas elecciones, y allí llegaron unos estudiantes que, si bien fueron elegidos democráticamente en su momento, luego se perpetuaron. Andando el tiempo, se quedaron ahí, vinculándose luego con grupos mafiosos, terminando dedicándose a actividades delictivas, como cobrarles extorsión a los mismos estudiantes, o a los vendedores informales que se mantienen en el campus. Se dice por ahí que controlan los bares que se encuentran en torno a la Universidad, tienen café-internet, son los dueños de muchas de las fotocopiadoras, se habla del tráfico de drogas que manejan. En 17 años de estar en el poder han creado una estructura mafiosa, corrupta, aliada con las autoridades universitarias. En realidad, se han convertido en su grupo de choque, permitiendo así acallar la voz crítica del estudiantado, haciendo que durante esos 17 años desapareciera el poder estudiantil de la San Carlos. Esa ausencia de representación del sector de los estudiantes se da en todos los espacios de la universidad pública. De hecho: fueron tomadas las distintas Asociaciones de Estudiantes, fueron prácticamente suprimidas las Comisiones de Evaluación, que son las encargadas de evaluar el desempeño de los catedráticos, fueron mermados los Tribunales de Oposición, que deberían ser los encargados de permitir, a través de concursos transparentes, la llegada de los catedráticos más idóneos, se cooptó la representación estudiantil ante el Consejo Superior Universitario… Es decir: se le quitó la voz a los estudiantes en todos los espacios, por eso ahora es tan importante recuperar la AEU y todos estos espacios cooptados por las mafias, para democratizarlos genuinamente. Y además de eso, lograr que la AEU vuelva, como en el pasado, a estar vinculada con los problemas nacionales, acorde a lo que debería seguir siendo el mandato constitucional de la Universidad de San Carlos, involucrándose en esos problemas y aportando soluciones.

Pregunta: En otros términos, esta decadencia, esta derechización de la AEU, esta transformación en grupos quasi mafiosos, como decían, ¿es funcional con el proceso de deterioro general que ha venido sufriendo la Universidad de San Carlos en sus distintos aspectos?

Respuesta: Lo que le sucede hoy a la AEU es, en definitiva, resultado de la estrategia contrainsurgente que vivió el país años atrás. Las autoridades, por supuesto que sí, han hecho parte de todos estos pactos cuestionables que se han venido dando. Por ejemplo, esto de la Comisión Transitoria que se formó en el 2012. Eso fue una jugada muy sucia: había que convocar a elecciones, y la gente de la AEU eran todos unos viejos, perpetuados en sus puestos desde hacía años; ya ni siquiera eran estudiantes universitarios. Entonces, por arte de magia, se formó esta llamada Comisión Transitoria, que no está avalada por ningún estatuto. Y ahí mismo el Consejo Superior Universitario los reconoció como AEU legítima, y desde ese entonces no se dio ningún proceso de elecciones. Eso significa desconocer la autonomía del movimiento estudiantil. Ahora, afortunadamente, el Consejo tuvo que dar marcha atrás y finalmente convocar a elecciones.

Pregunta: ¿Qué se puede esperar de este proceso electoral en la AEU? ¿Cómo está la situación?

Respuesta: Lentamente se va dando un clima de mayor participación estudiantil; se comienza a sentir el ambiente electoral. Ahora se han generado más expectativas por parte de los estudiantes. Todo este movimiento arranca del 2015. Cuando se dan las manifestaciones de ese entonces, ahí inician las demandas de luchas contra la corrupción. Sabemos que la corrupción es solo un elemento de los tantos y más profundos que tiene la crisis estructural del país. Pero la corrupción fue la demanda básica del momento, y eso también llegó al movimiento estudiantil. Ahí se puede decir que se da un resurgimiento de la idea de lucha, de movilización. Sin dudas, la USAC fue la que aportó la mayor cantidad de gente para las movilizaciones aquí en la ciudad de Guatemala. En ese contexto pedíamos la renuncia de los corruptos Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, no queríamos elecciones con esas condiciones, pedíamos reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, apoyábamos el llamamiento a una reforma radical del Estado y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente para crear un Estado Plurinacional, y en ese contexto se nos ocurrió mirar hacia dentro de la universidad, y nos planteamos entonces luchar contra la corrupción también dentro de casa. El Rector no nos representa, la AEU tampoco; de hecho, en esa representación estudiantil hay presencia de criminales. Entonces, en ese clima de lucha contra el flagelo de la corrupción surge la idea de recuperar la AEU, nuestra AEU cooptada por bandas mafiosas. En el 2015 se fue gestando la idea. En el 2016 algunas Asociaciones democráticamente electas comenzaron a preocuparse por esto, y la idea tomó forma. La tarea no era fácil, para nada. Los estatutos dicen que en ausencia de una representación legítima, tal como es el caso, 6 Asociaciones democráticamente elegidas pueden juntarse y pedir elecciones transportes. Entonces se hizo: con las primeras 6 Asociaciones se empezó a trabajar en búsqueda de elecciones, a lo que posteriormente se le fueron sumando 5 Asociaciones más, llegando a ser 11 en total. De esa forma, un numeroso grupo de estudiantes hizo lectura de un documento frente a la sede de la AEU donde públicamente se la desconoce por ilegítima e ilegal. De esa manera, esas Asociaciones movilizadas pudimos conformar, siguiendo los estatutos, un Consejo Electoral, y luego hacer la convocatoria a elecciones democráticas y transparentes. Como no había nada claramente normado en relación a elecciones, ese Consejo Electoral se dio a la tarea de redactar el correspondiente reglamento electoral.

Pregunta: ¿Qué papel jugó el Consejo Superior Universitario en todo esto?

Respuesta: No dijo ni una palabra. Pero en realidad no puede decir nada al respecto, porque en el ámbito de los estudiantes hay total autonomía para la elección de sus propias autoridades. Por eso, el Consejo Electoral siguió adelante y convocó a elecciones. Eso fue para febrero de este año. Pero no se pudieron hacer en esa fecha, porque las autoridades no nos podían dar el padrón electoral en ese momento, pues no estaban terminadas aún las inscripciones, y se nos propuso el mes de agosto. Eso produjo un cierto bajón en los grupos que nos habíamos movilizado: en enero, el mes de agosto se veía como muy lejano. Pero en definitiva estuvo bien, porque permitió un mejor trabajo organizativo y de concientización del estudiantado. Ahora los candidatos de cada lista se eligieron democráticamente en asambleas; por eso, la postergación para agosto finalmente fue positiva. Ahora quedaron cuatro listas: RETO-USAC, que fue la primera lista en inscribirse. Luego se inscribió el Frente Estudiantil, que recupera el nombre del grupo que fuera de Oliverio Castañeda. Posteriormente apareció MEUC -Movimiento Estudiantil Universitario Consciente- y por último CREE, que aunque juren y perjuren que no son la vieja estructura mafiosa y corrupta de la AEU, hay pruebas que demuestran que sí lo son. Entendemos que las dos listas más reconocidas por los estudiantes son RETO-USAC y Frente Estudiantil, las que presentan propuestas de superación de la vieja mafia burocrática.

Pregunta: En estos años hubo algunos intentos de recuperar la AEU, ¿verdad? Por ejemplo, el esfuerzo de EPA, Estudiantes por la Autonomía, en el año 2012. ¿Qué pasó con esa iniciativa?

Respuesta: Ese fue un buen intento, y marcó rumbo. Quedó gente de esa en la universidad, y hoy día han trabajado con RETO-USAC. Pero recientemente hubo una pelea interna, y los viejos miembros de EPA se fueron. En realidad, EPA ya no existe como tal; cuando pudo movilizar estudiantes y cerrar la universidad por varios meses, allá por el 2012, sus dirigentes eran estudiantes de los últimos años. Ahora ya la gran mayoría se ha graduado y dejó la universidad. En su momento su intento fue bueno, pero en varios años de estar apoyando la Reforma Universitaria, debido a los obstáculos que le fueron poniendo las autoridades, no se pudo avanzar prácticamente nada. Los entramparon, los cooptaron, les negociaron plazas, y así los fueron acallando. Esa Reforma nunca avanzó, y nadie supo nunca nada de cómo iba. En realidad, se fracturó la EPA, por las negociaciones en que los metieron. Los dirigentes terminaron con plazas de docente, y todo se vino abajo.

Pregunta: Viendo los tiempos que corren, de derecha omnímoda que todo lo compra, que todo lo frena con dinero, o con balas cuando es necesario, ¿en qué medida es posible recuperar la AEU y la universidad en su conjunto para un discurso alternativo, para una propuesta de transformación político-social?

Respuesta: Es difícil, pero no imposible, por supuesto. A la EPA la acorralaron y la llevaron a su quiebre. Prácticamente les obligaron a cometer esos errores políticos en que terminaron. Había comenzado bien, con mucha fuerza, pero en el camino la cooptaron. Visto ahora a la distancia, de nada valió tener tomada la Rectoría por cuatro meses. Distintamente, el movimiento que arranca en el 2015 y se va solidificando durante el 2016 sí pudo apegarse a los estatutos universitarios, y de momento ha seguido con transparencia todo este proceso de recuperación de la AEU. No es el primer intento, por supuesto, pues ya hubo varios, pero el actual es el intento que llegó más lejos. Por eso lo vemos con mucha potencialidad, porque ahora están sucediendo cosas positivas. En realidad, lleva tras de sí todas las experiencias de estos últimos años, y ahora sí hay más fuerza que hace algunos años. Por supuesto que la política contrainsurgente de años atrás dejó huellas. En otro tiempo, ser miembro de la AEU era casi firmarse una sentencia de muerte. Por eso la AEU cayó tan bajo. La última con propuestas alternativas fue en 1989. Después hubo un largo silencio, acallándose todo. El discurso de la no participación se impuso, el “no te metás”. Ahí fueron modificándose los planes de estudio, quitándose prácticamente todas las cuestiones sociales. Se fue imponiendo el discurso neoliberal, todo pensando solo en el mercado capitalista y la salida personal, individualista. La preocupación político-social salió de escena.

Pregunta: ¿Cómo es posible, entonces, recuperar esa preocupación por lo social, volver a transformar el movimiento estudiantil en un agente político que se plantee seria y críticamente alternativas para el país, para la sociedad global, en medio de este clima de “sálvese quien pueda”?

Respuesta: El desafío es grande, enorme. Hay que empezar por recuperar a los estudiantes. Recuperando el movimiento estudiantil, volviéndolo a hacer que se interese por los problemas de la sociedad y deje de pensar solo en el supuesto “éxito personal”, podremos ir construyendo un opción de poder alternativo. A partir de ahí podremos recuperar otros espacios. Institucionalizar la AEU es el primer paso; luego podremos intentar revitalizar la academia, que está muy caída, muy desprestigiada. Los estudiantes, según el carácter de gobierno tripartito de la Universidad de San Carlos, somos parte de la dirección de toda la casa de estudios. Pero estos últimos años nos han hecho olvidar de eso, nos han amansado. Sin embargo, los estudiantes debemos estar presente en la toma de decisiones universitarias a todo nivel. Debemos recuperar eso, que ha sido borrado de nuestras agendas. Por eso ahora vamos tras la democratización de todos los espacios estudiantiles. Debemos recuperar nuestro papel protagónico. Así, podremos volver a tener injerencia en la elección de los catedráticos, y así volver a recuperar un nivel académico que se ha ido perdiendo. De hecho, hoy día no hay concursos de oposición; la elección de los docentes es hecha totalmente a dedo, por roscas.

Pregunta: ¿La corrupción ha ganado todos los espacios?

Respuesta: Exactamente: la corrupción está por todos lados. Por eso es imprescindible recuperar democráticamente todos los espacios, ganados hoy por la corrupción y la impunidad. No hay concursos, hay catedráticos atornillados a sus puestos, docentes que no avanzan en su producción académica y repiten lo mismo y lo mismo desde hace años, hay mafias que deciden todo, los catedráticos se contratan cada vez más como interinos según los acomodos políticos de las roscas que existen. Pero todo eso se puede cambiar. Hay ejemplos: ya nos hemos movilizado muchas veces, y hemos logrado mover docentes ineficientes y corruptos. Buscamos catedráticos idóneos. Todos esos ejercicios de poder estudiantil cuestionador ya se han hecho en muchas oportunidades. Por eso hay que devolver la confianza, la credibilidad de los estudiantes y de la academia. Eso se logra solamente con transparencia, con democracia directa, con participación. Hay que lograr que los estudiantes se sientan protagonistas, se sientan parte de los problemas y de las soluciones. Por ejemplo: las Escuelas no tienen voto en el Consejo Superior, y de hecho, las Escuelas, que son las que están vinculadas con el campo social (Psicología, Historia, Ciencia Política, Pedagogía, Ciencias de la Comunicación), representan la mitad de la universidad. Eso es inadmisible, y hay que cambiarlo. Los estudiantes deben involucrarse en estos asuntos.

Pregunta: ¿Existe en este momento algún sondeo de opinión para saber cómo van las listas?

Respuesta: No, no lo hay. Pero tenemos la esperanza que el estudiantado masivamente se vuelque a las urnas. Esperamos que haya muchos miles de votos, 50,000 tal vez, más que aquellos con que se eligió al Rector. Eso sería una lección de democracia. Si recuperamos la AEU deberíamos reconstruir todo esto, modificar los estatutos, lograr una activa participación democrática del movimiento estudiantil.

Pregunta: ¿Hay temor que la lista oficial, más allá que ella se diga que no lo es, pueda apelar a manejos antidemocráticos para alzarse con la victoria en las urnas?

Respuesta: Por supuesto que existe ese temor. Los manejos turbios siguen estando. Recientemente hubo el intento de crear un Consejo Electoral paralelo por parte de la AEU tradicional, para manipular las elecciones obviamente, con la venia de las autoridades. Con la inmediata movilización de los estudiantes, se pudo parar eso, y el Consejo Superior no tuvo más alternativa que dejar seguir adelante el Consejo Electoral legítimo, porque habría sido demasiado descarado no aceptarlo. Pero no hay dudas que podemos ver cualquier manejo no transparente. Por eso hay que estar muy atentos, muy movilizados para impedir cualquier cosa de esas. Hay que fiscalizar todo el proceso, con mucha atención. También hay grupos de sociedad civil acompañando las elecciones, además de la Procuraduría de Derechos Humanos y COPREDEH. Es complicado, porque es un proceso de tres días: sábado 19, domingo 20 y lunes 21. Hay que estar muy atentos, por supuesto. No vamos a permitir que nos boicoteen todo el esfuerzo que hemos estado haciendo. Esto es un esfuerzo estudiantil legítimo, autónomo, y no hay involucrado ningún partido político detrás. Quizá aparezca cuando esté la lista ganadora, pero de momento no han aparecido. De momento hablamos de una democracia real, de base, participativa. Es un movimiento genuino.

Pregunta: ¿Algo más que querrían agregar, ya para finalizar?

Respuesta: Invitar al estudiantado que haga un estudio consciente de las planillas que se presentan, de conocer a fondo las propuestas y los planes de trabajo para que puedan elegir con conocimiento, con precisión. Hay que recuperar el protagonismo del movimiento estudiantil y buscar una buena formación en las aulas al mismo tiempo que una sensibilización con los grandes problemas del país. Hay que bregar por un alto desarrollo científico, artístico, cultural y deportivo, siempre enmarcados en la autonomía universitaria. La legitimidad de todo este proceso la va a dar la amplia participación de los y las estudiantes. Lo importante hoy es recuperar la AEU. Invitamos a todo el estudiantado a volcarse a esa tarea.


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