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Luis de Lión, el educador, el intelectual y el artista *
Por Mayarí de León - Guatemala, 30 de julio de 2004

Llevar el caso de mi papá ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue producto de un proceso, tras la búsqueda desesperada de una respuesta al presente y el temor de que los hechos del pasado se repitan...

Mi padre es un desaparecido, que es lo mismo que decir un presente ausente, un hoyo en memoria, una certeza incierta, una espera permanente y enloquecedora para quienes hemos esperado su retorno, en nuestro caso, durante 20 años. Sí. No es lo mismo el sufrimiento por un ser querido muerto, en cualquier circunstancia, que un desaparecido, porque es difícil afrontar y superar un luto que no inicia por ninguna parte, en ningún momento...

El proceso de reconciliación tiene tres puntos importantes: el primero es la verdad, el segundo el perdón y el tercero la reconciliación. Es imposible de otra manera.... Estos procesos son individuales, cada quien lo asume de diferente manera debido a la combinación de factores internos y externos, así como de las características personales que nos hacen únicos en una sociedad y en una familia...

Como su imagen se diluye... Cada vez me es más difícil encontrarlo junto a las luchas populares porque las conciencias están minadas. Así es, papá, el objetivo de desaparecerlo a usted y otros miles más, el objetivo de los asesinatos era matar la inteligencia, era matar los valores, era convertirnos en seres tan deleznables como sus asesinos y torturados, que por 30 monedas destrozaron cuerpos y quisieron mancillar la conciencia de personas que como usted, papá, eran incorruptibles…

Papá, ésa fue su falta, quienes pensábamos en esa época de esa manera, fuimos tachados de comunistas, tratados de subversivos. No entendían que Guatemala es única y que las transformaciones sociales no tienen parangón con ningún otro país, de eso usted sí estaba claro, no sólo por su origen humilde e indígena, sino por su brillante visión: usted era un educador, un intelectual y ante todo un artista.

...Sé todo eso, papá, sé que el pueblo de Guatemala fue el que más perdió con su desaparición forzada, sé que la niñez guatemalteca perdió la oportunidad de aprender a jugar con su imaginación para convertirse en creadora como usted, sé que su obra literaria estará muy pronto incluida en el pénsum de estudios de nuestro país, sé que hablan mucho de usted en los medios artísticos y literarios, sé que su obra es objeto de estudios académicos en el extranjero, sé que habrá una enorme biblioteca llena de libros y de otros medios didácticos en nuestra aldea... Sé que hoy estamos aquí para que sea reconocido lo deleznable que hicieron con usted y que nos pedirán perdón a nosotros, su familia y al pueblo de Guatemala por el hecho...

Sin embargo, me es insuficiente todo esto porque necesito, al igual que muchas familias de miles de desaparecidos de Guatemala, encontrar sus restos, papá, necesito que pare esa tortura a la que nos someten con el método del desaparecido, porque ésta se extiende a quienes continuamos en la eterna espera.

Necesito depositar sus restos junto a la tumba de la abuela Venancia, en las faldas del volcán de Agua, donde usted dijo que quería descansar eternamente... Necesito, Señor Presidente, encontrar los restos de mi padre. No es una idea descabellada. No. Es un acto humanitario decirnos dónde está y es un asunto de voluntad, porque si su desaparición forzada fue producto de un operativo de inteligencia militar, entonces sí existe información fidedigna que nos pueda llevar a encontrar esos restos que permitan darle una sepultura de acuerdo a nuestras costumbres y a nuestra cultura, para que su alma pueda marchar tranquila a la eternidad.

Y en medio de todo este dolor, es importante recordar que son 45 mil desaparecidos y en el Diario Militar aparecen 172 únicamente, es decir, sólo 172 familias supimos alguna pista de nuestro familiar, alguna pista nada más...

El resarcimiento no es un equivalente a dinero únicamente... Las familias de las víctimas necesitamos actos como éstos y otras medidas que se puedan concretar como parte de la reparación moral, que contribuyan a restablecer ese tejido familiar y social desquebrajado por tanta crueldad, que nos ha ido volviendo una sociedad apática, ausente e individualista. Estos actos nos sirven para reivindicar a nuestros seres queridos y a nosotros mismos, porque ellos amaban la vida... Estos actos nos sirven para rescatar esos valores perdidos en el tiempo y en el dolor, que tanta falta nos hace para reivindicarnos como seres humanos.

* Extracto de las palabras pronunciadas por Mayarí de León durante el acto de reconocimiento de responsabilidad del Estado en la desaparición forzada y denegación de justicia de Luis de Lión.

 

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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